La Bahía de Málaga ha amanecido de manera diferente esta mañana. La actualidad de nuestro país, marcada la alerta antiterrorista, la presencia del tráfico de drogas y la inmigración ilegal motivan sendos simulacros en los que participan buques, lanchas y motoras de la Armada Española y la Guardia Civil. El Ejercicio de Seguridad Marítima MARSEC-2022, organizado por la Armada española, ha llegado a la bahía de la Costa del Sol para demostrar, una vez más, su objetivo común: salvaguardar los intereses nacionales en los diferentes espacios marítimos.

Son las 7:56 de la mañana. El sol está empezando a salir y en la popa hay un escenario que fotografiar. La bandera se instala al momento que suena el himno de España. Eso significa que el buque está en puerto, pero no por mucho tiempo. Una vez que zarpa, se retira la bandera, que sigue presente en el palo de señales. El nudo a ocho de los cabos que se sujetan en una de las cornamusas está en constante cambio. Aunque ahora hay que empezar a contar nudos en otro sentido. Toca coger el rumbo. Las grúas se ven cada vez más lejos y el agua va dejando su huella. Las olas brillan mientras el buque avanza. Los barcos de carga y descarga siguen encajando piezas. Y con nudos enlazados, el patrullero ‘Tagomago’ navega hasta colocarse a unas cuatro millas y media del puerto. Entre conversaciones y vistas al horizonte, la tripulación se prepara para su cometido. Siete miembros de la tripulación se van en una lancha simulando ser una patera de inmigrantes ilegal, que será rescatada en la mar para, después, ser trasladada al Puerto de Málaga, donde les recibirá la Cruz Roja.  

La bandera de España se insta antes de dar comienzo los movimientos del MARSEC-2022 Álex Zea

Cada integrante sabe cuál es su misión.  A cubierta todos observan lo que está por llegar. Entre ellos, destaca la presencia de Marcelino Pozo, alférez de navío, a quien todos han saludado con honor en su llegada. Lleva toda su vida entre barcos y aviones. “Me apasiona mi trabajo”, reconoce mientras observa el horizonte y se siente en casa. Porque así es. Aunque viva en Rota, es malagueño y para saberlo solo hay que ver los ojos con los que mira a la ciudad. “Tenemos mucha suerte de ser de aquí, debemos ser consciente de este paraíso que tenemos”, admite el alférez.

Junto a él, el marinero Moisés Sanz graba con un estabilizador e intenta hacer volar un dron, aunque el aparato frena con la cantidad de interferencias que hay hoy en la zona marítima. Dentro del puente de mando el ambiente es familiar. Es lo que tiene pasar tanto tiempo juntos. A babor y estribor, la tripulación se organiza para que dé comienzo el simulacro.

La lancha de la Unidad Especial de Intervención (UEI) se aproxima a toda velocidad. Abordan al ‘Tagomago’ creando un ambiente de tensión muy realista. La Guardia Civil sube hasta el puente de mando y se distribuye por todo el buque. El patrullero es así protagonista del macro simulacro que se lleva a cabo con la colaboración de este equipo especial de la 'benemérita'. Este movimiento consiste en simulacro de cómo se inspecciona un buque sospechoso de tráfico de estupefacientes. En este caso, el ‘Tagomago’. Al mismo tiempo, por la popa aparece la Unidad de Salvamento Marítimo, otra de las protagonistas de este simulacro.

La Unidad Especial de Intervención en el interior del 'Tagomago' Álex Zea

Una vez abordado el buque sospechoso, empieza el traslado al puerto. De camino, la orden de “Honores por babor” suena a toda voz en cubierta y la tripulación comienza su saludo militar desde el más novato al más veterano. La falta de viento en este día soleado mantiene el equilibrio de las gaviotas que vuelan cerca del buque. Cada vez más cerca del puerto, la tripulación prepara las estachas, que aseguran el correcto posicionamiento al atracar.

Ya en el puerto, el simulacro finaliza con la intervención del Servicio Cinológico de la Guardia Civil, quien embarca en el ‘Tagomago’ con un perro de la unidad para detectar las posibles drogas a bordo.

Interior del puente de mandos del 'Tagomago' Álex Zea

La Armada, el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, el Centro de Coordinación del Estrecho, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, la Capitanía Marítima, la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima; y la Autoridad Portuaria malagueña han tomado parte en este ejercicio MARSEC-2022, que también ha tenido lugar en otros puertos como Cartagena, Asturias, Motril, Canarias o Galicia. El pasado 11 de mayo tuvo lugar en Motril un ejercicio en el que un patrullero de la Armada, el 'Infanta Cristina', encontró una patera don 50 inmigrantes subsaharianos a punto de hundirse, lo que conllevó un rescate inmediato en lugar de esperar a los correspondientes servicios de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR). Otra de las maniobras consistió en el simulacro de un incendio en un buque fondeado y el tratamiento de sus heridos en la terminal de cruceros 'Juan Sebastián Elcano' en el puerto de Cartagena. Ejercicios que conducen a una mejoría de la coordinación y cooperación entre las diferentes autoridades que tienen cabida en una emergencia marítima.

Sobre el buque Tagomago

El buque ‘Tagomago-P22’ es el segundo de los diez patrulleros de la clase 'Anaga', que corresponden a la Segunda Fase del Programa Naval. Este fue entregado a la Armada en 1981 y, desde entonces, ha vivido numerosos escenarios. Su nombre proviene de un islote situado al noreste de Ibiza y desde 2012, su base de estacionamiento es en Málaga, aunque ha pasado de estar en el Muelle Uno a estar en la dársena pesquera.