A primera hora de la mañana, de ayer, en los Jardines de Pedro Luis Alonso clareaba el día con la presencia de la luna, todavía ensordecida por los cánticos de un número apreciable de escoceses borrachos, que esta semana, para solaz de los vecinos que viven en el Centro, hicieron parada, fonda y sobre todo ‘trago’ en Málaga, antes de la final de la UEFA en Sevilla.

Cada vez que Málaga aspire a una final internacional de fútbol, habrá que recordar que los ingresos extra que logre la ciudad vendrán acompañados por una cantidad apreciable de turismo de ‘lengua trabada’ y nuestras autoridades deberán sopesar los pros y contras de acoger a esta patulea.

A la izquierda de los jardines, en los de Puerta Oscura, llameaba la floración de una enorme jacaranda, cuya alfombra de flores en la hierba formaba, frente al edificio del Ayuntamiento, los colores de la bandera de Málaga.

La bandera de Malaga, frente al Ayuntamiento. A.V.

Conservan los Jardines de Puerta Oscura la cara y la cruz de la ciudad, pues aunque impera la belleza, y más en este mayo florido, si uno mira al este y enfoca a la solitaria columna romana -localizada durante las obras del Túnel de la Alcazaba- forzosamente la imagen bucólica se irá al garete porque detrás asoma el bloque ilegal de la falda de Gibralfaro, summum del Urbanismo filibustero malaguita.

Además, un poco más adelante se encuentra la fuente de los jardines, en la que se reutilizaron elementos antiguos. El problema es que cada vez nos van quedando menos piezas antiguas o modernas, pues ahora mismo falta de su domicilio uno de los lados del pilón.

Lo que queda de la fuente de Puerta Oscura. A.V.

Originalmente, la fuente estaba coronada por la figura de un niño que sostenía la caracola pero este conjunto también desapareció. Así que ojo, porque si el Consistorio no pone freno a este ‘mutis por el foro por capítulos’, en pocos años habremos perdido la fuente entera.

Pero lo que alcanza ya la magnitud de un foco contrario a la Organización Mundial de la Salud es la antigua biblioteca de Puerta Oscura, abandonada a su suerte y de la que, posiblemente, muchos de nuestros concejales no hayan escuchado hablar en la vida.

Exterior de la biblioteca de Puerta Oscura. A.V.

Adaptada de forma discreta a los jardines y no al revés, la biblioteca fue inaugurada en 1939 y tuvo una vida marcada por el siseo de libros de algunos lectores tan voraces como incívicos. Cerrada hace décadas, unas verjas oxidadas dejan paso al horror: el suelo de la biblioteca, un espacio que aún conserva los viejos anaqueles, es un nutrido vertedero. Un rincón olvidado del patrimonio municipal que necesita una actuación higiénica y alguna manita de pintura.