La epilepsia es una enfermedad bastante frecuente pero que aún así es poco conocida. Según explica el neurólogo Pedro Serrano Castro, jefe de servicio de Neurología del Hospital Regional de Málaga, hay 1,5 casos de personas que han sufrido un ataque epiléptico por cada mil habitantes. Si se trata de pacientes con epilepsia activa, podemos hablar de cinco o seis casos por cada mil habitantes. Si lo extrapolamos a la provincia de Málaga, más de ocho mil personas tienen epilepsia.

Afortunadamente existen distintos tratamientos para esta enfermedad. Esto permite que cerca de un 75% de las personas que padecen epilepsia puedan llevar una vida prácticamente normal. Aún así, aunque sea la tercera enfermedad neurológica más frecuente en el anciano, y el trastorno neurológico más frecuente en niños hay un gran estigma creado alrededor de la enfermedad. Una confusión es que la gente reconoce a la epilepsia como un trastorno mental cuando no es así, “es una enfermedad neurológica”, explica Serrano. Asimismo, el médico admite que “el paciente prefiere no reconocer que tiene epilepsia”.

Con el motivo del Día Nacional de la Epilepsia, tuvo lugar la iniciativa 'EpiKTour Málaga 2022', que se llevó a cabo en el Puerto de Málaga el pasado 22 de mayo, con la cual se pretende acercar la epilepsia a la sociedad, haciendo partícipe a los ciudadanos de Málaga.

La epilepsia es una enfermedad caracterizada por una actividad eléctrica anormal en el cerebro que provoca convulsiones, comportamientos y sensaciones inusuales, e incluso pérdida de conciencia. “Es una enfermedad heterogénea, ya que es un conjunto de enfermedades”, explica Serrano. La epilepsia puede ser de dos tipos: epilepsia genética y epilepsia sintomática. En la epilepsia genética no hay una lesión cerebral y se suele desarrollar en la primera etapa de la vida, siendo un recién nacido, durante la infancia o incluso durante la adolescencia. En la epilepsia sintomática hay un daño cerebral y suele presentarse en etapas más avanzadas de la vida. Debido a que la esperanza de vida sigue aumentando, los casos de epilepsia sintomática han aumentado también. La epilepsia sintomática puede deberse, entre otros, a una malformación, a un tumor o a un ictus. 

Tratamiento

“El tratamiento se basa en unos fármacos que disminuyen el riesgo de que aparezca un episodio”, explica el jefe de Servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga. Hace hincapié en la importancia de individualizar los casos y explica que hay “más de 20 tipos de fármacos”. A pesar de ello, “en un 25-30% no se consigue controlar” solo con los fármacos y “hay que recurrir a tratamientos no farmacológicos”: cirugía de la epilepsia, dieta cetogénica o neuromoduladores.

La cirugía de la epilepsia consiste en extirpar una parte del tejido cerebral, con una lesión visible o sin ella, relacionada con el origen de las crisis epilépticas.

La dieta cetogénica disminuye la frecuencia de crisis en pacientes con epilepsia rebelde. La dieta cetogénica se emplea sobre todo en niños pero debe ser realizada bajo control médico. Esta dieta consiste a grandes rasgos en la eliminación de los hidratos de carbono como fuente principal de energía de nuestro cuerpo, obligándolo a obtenerla de los acúmulos de grasa.

Con los neuromoduladores se pretende estimular el nervio vago a través de una señal eléctrica intermitente, y que puede disminuir significativamente la frecuencia de crisis en algunos pacientes. El estimulador vagal tiene que ser implantado por un neurocirujano, y el ajuste de los parámetros de intensidad ha de hacerse por un epileptólogo. Puede tener efectos adversos como tos, molestias en la garganta o cambios en el tono de voz.

¿Cómo actuar?

Teniendo en cuenta la alta prevalencia de la epilepsia las probabilidades de encontrarnos frente a una persona que sufra una crisis epiléptica aumentan. Por ello, saber cómo manejar la situación hasta la llegada de los servicios de emergencia es esencial.

Lo primero es descartar una creencia muy generalizada sobre la introducción de objetos en la boca de un paciente cuando sufre una crisis epiléptica. El neurólogo Pedro Serrano Castro explica que “el mito de tragarse la lengua es falso”. Por lo tanto, no debemos introducir nada en la boca del paciente. “Habría que poner a la persona en posición de seguridad por si tuviese un vómito y solo vigilar que no se haga daño”. No debería durar más de tres minutos y en el caso de que supere los cinco minutos ya habría que avisar con urgencia al 061 porque estaría en lo denominado “status epilepticus”.

El neurólogo explica que “el 95% de las ocasiones se resuelven solas”, aunque normalmente cuando desaparece la crisis, la persona puede estar unos diez o quince minutos en un estado de confusión que hay que controlar.

Importancia del estilo de vida

Un buen estilo de vida puede ayudar a controlar la epilepsia, así como otras enfermedades. Durante la pandemia, al igual que hubo recaídas en algunas enfermedades, hubo más casos de epilepsia. “El Covid-19 no afecta en nada relacionado con la epilepsia”, menciona el cirujano; “pero sí hubo más ataques debido a que el estilo de vida de muchas personas empeoró”.