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El palacio que revitalizó todo Andrés Pérez

La tienda de Antigüedades ‘La Casa del Cardenal’, en un rehabilitado palacete del siglo XVII, marcó la recuperación de la calle Andrés Pérez y su entorno, un trabajo que continúa tras la pandemia. El anticuario Paco Cano alerta del cambio del turismo cultural al turismo de fiesta en Málaga

El anticuario Paco Cano, en La Casa del Cardenal, con un costurero de 150 años con incrustaciones de carey procedente de un palacio de Sevilla. Evelyn Herrera

Corría el año 2005 cuando Antonio Millán, sobrino de Antonio Molina y Manuel Ponce se quedaron fascinados por una casa del siglo XVII en mitad de la entonces olvidada calle Andrés Pérez. En realidad, lo que les decidió a comprarla fue una hornacina del Sagrado Corazón en la primera planta, asomada al gran patio de la vivienda.

Seis años más tarde, en 2011, el palacete, ya de su propiedad, era rehabilitado a fondo para convertirse en su vivienda, al tiempo que la planta baja la dedicaban a tienda de Antigüedades con un nombre acorde con el hermoso sitio: La Casa del Cardenal.

La llegada de la tienda de Antigüedades vino acompañada por la recuperación paulatina de la calle y el entorno, gracias a la colaboración entre los vecinos y comercios -capitaneados por la Casa del Cardenal- y el Ayuntamiento. El palacete fue el centro de actividades culturales de todo tipo, al tiempo que se creaba una asociación de vecinos y se ponía freno a la lepra de los grafitis, con dinero aportado por los propios vecinos y comerciantes.

Vista del patio de esta casa malagueña del XVII. Evelyn Herrera

«La obra continúa»

Once años más tarde y tras dos de pandemia, La Casa del Cardenal sigue jugando el mismo papel impulsor de iniciativas para mejorar la calle Andrés Pérez y sus alrededores. «La obra continúa, claro. Ahora estamos con la campaña para quitar los grafitis y todos los años el Distrito Centro nos ayuda con un dinero», cuenta el anticuario Paco Cano, uno de los cuatro socios de la tienda de Antigüedades, que detalla que la actuación contra las pintadas también incluirá la vecina calle Carretería.

Además, comenta que ya están incluidos en la próxima Noche en Blanco.

La Casa del Cardenal, por cierto, capeó los meses de confinamiento y paulatina salida gracias a la venta por internet, dado que cuentan con su propia sección en la conocida página web malagueña www.todocoleccion.net. «La verdad es que compensamos el cierre al público con la venta online que nos fue muy, muy bien», destaca.

Con una marina de Málaga de Guillermo Gómez Gil. Evelyn Herrera

Mientras Paco Cano muestra una soberbia marina del malagueño Guillermo Gómez Gil, un artista a caballo entre el XIX y el XX y con obra en el Museo del Prado, un turista extranjero entra para preguntar si en la tienda venden la clásica botella con un barco dentro. «La mitad de los clientes que nos visitan son extranjeros», indica el anticuario.

Extranjeros y gente joven

De hecho, detalla que a La Casa del Cardenal acude «un público extranjero que se lleva un regalo o pequeñas cosas», pero también muchos residentes extranjeros en Málaga con más nivel económico «y que saben apreciar más las antigüedades».

Además, destaca, cuentan con una clientela muy amplia en la que también abunda la gente joven «que viene buscando piezas antiguas muy exclusivas para integrarlas en decoraciones modernas».

Con un abanico temporal que abarca desde piezas del siglo XVII hasta art decó del siglo XX, Paco Cano explica que no sólo se nutren por lo que les proporcionan los clientes y vendedores sino también por las compras en subastas. «En realidad, cuando vamos a comprar adquirimos lo que nos gusta y nos da igual la época porque siempre hay un público para cada pieza», remarca.

Hornacina con una Dolorosa del siglo XVIII. Evelyn Herrera

De turismo cultural al de fiesta

Eso sí, aunque el éxito les siga acompañando, gestionar una de las escasísimas tiendas de Antigüedades que todavía siguen adelante en Málaga sólo se entiende porque detrás hay «mucho esfuerzo y mucho trabajo», sin olvidar que el negocio se abrió durante la anterior gran crisis.

Por este motivo, subraya, La Tienda del Cardenal continuará funcionando con el doble propósito de seguir ofreciendo antigüedades en el corazón de Málaga y, de paso, ayudar en la medida de sus posibilidades en la mejora del entorno.

Quizás por eso, el anticuario ve con cierta preocupación lo que considera un cambio de perfil del turista que visita Málaga: «Al principio se apostó por el turismo cultural pero ahora el turista de perfil medio alto está dejando de venir, quizás porque la imagen que Málaga está dando es más de turismo de fiesta que de turismo cultural; no es una imagen grata las despedidas de soltero o los vecinos quejándose por el ruido». El anticuario pide medidas para que el Centro no se convierta «en un barrio impersonal».

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