Los datos no dejan lugar a dudas: un trabajador medio se pasará 3.507 días completos trabajando durante su vida, a los que hay que incluir otros 204 de tiempo extra (es decir, el tiempo que está trabajando más allá de su jornada laboral). Además, el trabajador promedio dedicará 34 horas y 26 minutos de trabajo a la semana, totalizando 1.791 horas al año y 84.171 horas en el transcurso de su carrera profesional. Estadísticas como esta solo nos pueden conducir a un terreno: el del bienestar laboral.

Las empresas conocen esto y por ello se está comenzando a trabajar de un modo prioritario el denominado bienestar laboral, pues es un factor competitivo que puede marcar la diferencia en la gestión de una empresa. El bienestar laboral, más que una tendencia es toda una necesidad en la actualidad.

El bienestar laboral es un término integral que incluye varios servicios, beneficios e instalaciones que se ofrecen a los empleados. Incluye todo lo que se hace para la comodidad y la mejora de los empleados y se proporciona por encima del salario.

El bienestar laboral de los trabajadores redunda en la productividad de la empresa. | PIXABAY

Filosofía

La filosofía de este concepto se basa en la relación real entre la productividad de un empleado y su felicidad. El bienestar de los empleados aumenta los gastos de la empresa, pero si se hace correctamente, tiene enormes beneficios tanto para el empleador como para el empleado.

Es importante tener en cuenta que si un empleado siente que la empresa está preocupada por él como persona y no como cualquier otro empleado, estará más comprometido con su trabajo.

El bienestar puede referirse a muchos aspectos diferentes de una persona: emocional, físico y un sentimiento general de compromiso y felicidad que proviene de trabajar en un determinado rol profesional.

Una cosa parece clara y obvia: si un lugar de trabajo no es un «lugar feliz», se ve reflejado en el rendimiento y productividad de una empresa. Cuando los empleados disfrutan de un ambiente de trabajo feliz y saludable, se comienzan a ver innovaciones emocionantes en los procesos de negocio. Esta es la diferencia entre una organización que simplemente está funcionando, cumpliendo objetivos, y otra que está preparada para dar grandes pasos de rendimiento y productividad.

Medidas que fomentan el bienestar

El bienestar se trata de la felicidad personal: sentirse bien y llevar un estilo de vida saludable. Como empresa, fomentar el bienestar implica hacer todo lo posible para garantizar que los empleados estén seguros, felices, saludables y satisfechos en sus funciones. He aquí algunas medidas básicas para aumentar la positividad de los trabajadores:

Promover y estimular la práctica de deporte es una opción básica que favorecerá el bienestar de los empleados. Los trabajadores se sientan un promedio de cerca de nueve horas al día, más tiempo que el dedicado al descanso y a dormir, por lo que organizar un club de atletismo antes o después del trabajo, u ofrecer a los empleados una membresía a bajo costo para un gimnasio puede resultar «desengrasante» para la mayoría del personal.

Apostar por la conciliación familiar. Muchas horas en el trabajo no permite pasar el tiempo deseado con la familia. Esto con el paso del tiempo desencadena malestar y problemas personales. Brindar opciones para conciliar con la familia puede llegar a ser fundamental para alcanzar ciertas cotas de rendimiento. El recurso más valorado por los empleados es establecer de un modo periódico jornadas de teletrabajo, permitiendo a los empleados trabajar desde casa.

Ayudas sociales. Este tipo de ayudas brindan servicios a las comunidades locales y son una muy buena fuente para crear empatía y lealtad de los empleados hacia la marca de empresa. Estos programas ayudan a generar confianza entre el personal, conectar a las empresas con la comunidad local y crear oportunidades para la reflexión crítica. Ejemplos de programas de alcance comunitario podrían ser promover campañas de recaudación de fondos, ayuda en un hogar de ancianos o voluntariado en un hospital local.

La formación continua de los empleados es otro gran recurso para aumentar el bienestar laboral. La formación y el desarrollo proporcionan beneficios tanto al individuo como a las empresas en su conjunto que hacen que el costo y el tiempo sean una inversión que valga la penan colectivo frente a cualquier situación que pueda dañar la profesión y el colectivo que lo ejerce.