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La Opinión de Málaga

Solidaridad

Inpavi, un soplo de vida para La Corta

Inpavi ayuda a 520 familias en riesgo de exclusión social y situación de pobreza con ropa y comida - La asociación ha contado con 250 voluntarios que colaboraron durante toda la semana para repartir los enseres a los beneficiarios

Voluntarios y beneficiarios de Inpavi trasladando paquetes de alimentos a un vehículo Inpavi

Integración Para la Vida (Inpavi), situada en el Camino de la Corta, ha distribuido el pasado fin de semana, en su primer reparto de este año, 51.600 kilos de alimentos no perecederos, que provienen del Banco de Alimentos y del Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados, y más de 2.300 prendas de vestir a unas 520 familias en situación de pobreza o exclusión social. Para muchas familias fue su primera vez, mientras que otras ya formaban parte de la lista fija de beneficiarios de la asociación.

La organización de los repartos de alimentos se estructura en atender a las necesidades de los beneficiarios y, después, proporcionarles los paquetes de alimentos que les correspondan. Inpavi ofrece paquetes de comida cerrados y de diferentes tamaños y cantidades dependiendo del número de miembros que tenga el núcleo familiar, y trabaja con familias de toda Málaga aunque la mayoría son de la barriada de La Corta y alrededores.

Para ello se ha contado con 250 voluntarios que han trabajado durante toda la semana para preparar los paquetes repartidos a los beneficiarios y que según la coordinadora de proyectos de la asociación, Liliana Ibáñez, llegan a Inpavi por varias vías: "Los voluntarios nos conocen a través de beneficiarse de nuestros servicios, por las redes sociales y el boca a boca, entre otros medios. La familia es muy importante para nosotros". Esto último ocurrió en el caso de María Mostazo, una joven que conoce la asociación desde siempre: "Yo me he criado aquí porque mi madre venía muchas veces a ayudar, y yo me apunté a los 14 o 15 años". En su vida diaria, es estudiante universitaria y dedica a ello todo su tiempo. Paula Espíndola, por su parte, es una beneficiaria fija de Inpavi, sigue necesitando su ayuda desde hace años y también lleva nueve años siendo voluntaria, aunque en su día a día trabaja limpiando casas. "Cuando vi todo el trabajo que hay detrás del reparto y las actividades formativas que se hacen, quise apuntarme", confiesa la mujer.

La pandemia ha provocado cambios tanto en la demanda de ayuda como en el número de voluntarios. "La demanda aumentó muchísimo al principio de la pandemia, aunque con el tiempo volvió a bajar poco a poco", informa la responsable de la ONG. En cuanto a los voluntarios, la coordinadora de proyectos de Inpavi indica de que el número aumentó considerablemente: solo en este último reparto llegaron 70 nuevos y se estima que, en la actualidad, se cuenta con el doble de voluntarios que antes del coronavirus.

Además de estas campañas de reparto de alimentos y vestimenta, la ONG también realiza talleres socioeducativos y de inclusión laboral para luchar contra la exclusión social y la pobreza de los beneficiarios, con proyectos como el programa Entrada, para detectar las necesidades de los beneficiarios, Intervención Integral o el programa Desarrollando Acciones Solidarias (D.A.S.). Destaca también la Escuela para Padres y Madres, donde se conciencia a los progenitores sobre aquellos problemas que pueden tener los adolescentes y cómo prevenirlos.

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