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Mirando atrás

Trigueros, una saga de grandes mecánicos

Miembros de la familia Trigueros repasan la historia de esta saga de mecánicos, ligada al transporte en Málaga desde hace cinco generaciones, a raíz del cierre de los talleres de calle La Regente. Desde hace 60 años funcionan en Torremolinos los Talleres Adolfo Trigueros

Beatriz Banderas con su hijo Sergio Trigueros y su sobrino Adolfo Trigueros, ante los talleres cerrados de calle La Regente, en la capital. A.V.

En la calle La Regente, en La Trinidad, hace unas pocas semanas que ha cerrado el último de los Talleres Trigueros de Málaga capital, toda una institución en el mundo de la mecánica del automóvil, pues esta familia está ligada al transporte en la ciudad, probablemente, desde finales del XIX. Eso sí, en Torremolinos continúan desde hace 60 años los Talleres Adolfo Trigueros.

Para hablar de los orígenes nada como lo que la familia conserva enmarcada: una extensísima entrevista de ‘La Hoja del Lunes’ del otoño de 1977, porque su protagonista fue Adolfo Trigueros Marín, con motivo de su jubilación, después de más de 60 años como habilísimo mecánico y por si fuera poco, condujo el primer taxi que circuló por Málaga.

En realidad, este malagueño, nacido en calle Jinetes ‘el año de la riá’ (1907) y fallecido en 1980, no fue el primero de esta saga familiar ligada a la mecánica del transporte pues como él mismo contaba, cuando tenía cinco o seis años ya frecuentaba el taller de carruajes que en Cristo de la Epidemia tenía su tío, José Trigueros, luego reconvertido en taller para los primeros automóviles de Málaga.

Adolfo Trigueros Marín, en una foto de los años 60. Archivo familiar

Con su tío se formó como mecánico, hasta que se marchó al Garaje Inglés del Muelle de Heredia. El destino también le condujo -nunca mejor dicho- a Valdepeñas, pues corría el año 1924, conducía un coche a Madrid para venderlo como chatarra, se averió en esa localidad manchega y de ahí no pasó. Al ver su maña como mecánico, pues logró reparar el coche y dejarlo en Madrid, lo contrató el dueño de un taller de Valdepeñas; más tarde llegó a montar uno propio y antes de la Guerra Civil regresó a Málaga, con sus herramientas de trabajo incluidas, algo muy normal en la época.

Allí, dejó de regentar un bar para abrir un taller en calle Tizo, en El Molinillo y en los años 40 instaló con Taillefer los dos primeros coches de gasógeno que se vieron en Málaga. Por cierto que de esos coches contaba que, en la dura posguerra y con bajas temperaturas «había más de cuatro que se pegaban a los coches para quitarse el frío».

Por esos tiempos además y como era tradicional, no se contaba con recambios sino que en el taller mismo se fabricaban nuevas piezas. «Las piezas se hacían en un torno, si a un coche se le partía un palier, tenía que coger, soldarlo, coger una barra de hierro, mecanizarlo, hacerle los dientes y antes se reparaba todo», cuenta Adolfo Trigueros Castillo, nieto del mecánico malagueño.

La siguiente generación

Los tres hermanos José (izquierda), Ramón y Manuel Trigueros León. Archivo familiar

Como explica, su abuelo tuvo tres hijos varones: José, Ramón y Manuel Trigueros León. «Mi abuelo llegó a trabajar con los tres en el taller pero eran tiempos tan complicados que dos de ellos, mi padre Ramón y mi tío Manuel, tuvieron que emigrar a Suiza». Además, Manuel, el más pequeño, como ni siquiera contaba con 18 años, tuvo que pedirle permiso a su padre. Los dos hermanos marcharon a finales de los 50 y aunque no estuvieron el mismo tiempo, adquirieron una gran destreza con la reparación de coches de lujo infrecuentes en España.

Ramón (izq) y a su lado Manuel Trigueros León cuando coincidieron trabajando en Ginebra. Archivo familiar

Zoco y Gento

«Mi padre se tiró un par de años porque no aguantaba, aunque aprendió francés», cuenta Adolfo de su padre. Al regresar a Málaga hacia el año 62, Ramón descubrió Torremolinos, por entonces en pleno auge, y decidió montar allí unos talleres. En los primeros tiempos además tuvo unos socios de postín: los jugadores del Real Madrid Zoco y Gento.

Y claro, su formación en Suiza le vino de perlas: «Al Hotel Pez Espada venían de Gibraltar clientes con Aston Martin, Triumph antiguos, Jaguar... todos esos han pasado por el taller de mi padre que era el único que tenía experiencia».

Ramón Trigueros León, en el taller oficial de Jaguar en Ginebra, en los años 60. Archivo familiar

Hasta finales de los 60 permaneció en Suiza Manuel, el hermano más pequeño. Allí nació una de sus hijas, recuerda Beatriz Banderas, su mujer. Tras una breve estancia en Málaga, Manuel probó suerte en Canadá, pero su mujer y sus hijas no llegaron a trasladarse al país norteamericano: «Teníamos hasta una vivienda de la embajada canadiense porque querían matrimonios jóvenes, pero no le permitían trabajar en su oficio si antes no aprendía bien inglés y le exigían que comprara las herramientas».

Finalmente, Manuel Trigueros regresó a Málaga y tras la jubilación de su padre, hacia 1972, se hizo cargo de los talleres familiares de calle San Rafael. Maestro industrial, Manuel abrió a comienzos de los 80 el taller de calle La Regente que ahora acaba de cerrar, cuenta su hijo Sergio Trigueros Banderas, que ha trabajado codo con codo con su padre hasta el cierre.

Los primos Sergio y Adolfo Trigueros, con la entrevista a su abuelo de 1977, delante del taller de calle La Regente. A.V.

En cuanto a José o Pepe Trigueros, el hermano mayor, por sus grandes conocimientos de mecánica estuvo trabajando con el conocido empresario Eduardo Barreiros, el que tuvo la patente de la transformación de los motores de gasolina en diesel. «Y al jubilarse mi abuelo, decidió irse a Iberia como jefe del taller del Parque Móvil», cuenta su sobrino Adolfo.

La cuarta y quinta generación

«Desde que tengo uso de razón me iba al taller, una vez mi padre abrió la puerta, entré como un terremoto ... y caí en el foso, menos mal que no me pasó nada», recuerda Adolfo Trigueros Castillo, cuarta generación, al frente de los Talleres Adolfo Trigueros, en la avenida Carlota Alessandri, 162, en Torremolinos, donde ofrecen el servicio Bosch. Su hijo Adolfo, quinta generación de la familia, ya le ayuda en los talleres, donde además realizan sus prácticas alumnos de la Formación Profesional dual.

Su primo Sergio Trigueros Banderas, el hijo de Manuel, también recuerda frecuentar el taller paterno de la capital desde niño: «No había ni mono para mí y ya trabajaba con mi padre».

La familia Trigueros se siente muy orgullosa de esta larga historia sobre ruedas que prosigue en Torremolinos.

Adolfo Trigueros Castillo en los talleres de la avenida Carlota Alessandri, en Torremolinos, este mismo año. Archivo familiar

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