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La Opinión de Málaga

Hermanamiento

Málaga y África, más cerca gracias a un proyecto educativo innovador

El CEIP Flor de Azahar se hermana con una escuela de Benín a la que donará la mitad del premio logrado en un concurso de Google y Lenovo sobre cómo usar la tecnología: quince chromebook

El profesor del CEIP Flor de Azahar Sergio Ramírez, con alumnos de la escuela de Benín hermanada con el centro malagueño. | L.O.

En la ciudad de Abomey-Calavi, en Benín, ya han escuchado hablar español con acento malagueño y en Estación de Cártama hay un colegio donde los alumnos esperan ansiosos aprender las reglas del awalé, el ancestral juego africano. Pese a estar en dos continentes distintos y a miles de kilómetros, la tecnología hace posible hoy que alumnos malagueños y africanos intercambien conocimientos, cultura, costumbres y juegos. Un hermanamiento que el CEIP Flor de Azahar ha materializado a través del proyecto ‘Como tú, como yo’ que, además, tiene un importante componente solidario: el centro malagueño va a donar 15 chromebook a su ‘hermano’ africano, el Complexe Scolaire Sainte Eulalie.

Es lo que el malagueño Aurelio Caballero, director de este centro de innovación educativa, llama «pedagogía solidaria» y comenzó con un viaje de ocio del profesor Sergio Ramírez a Benín. «Pensamos que había que aprovechar ese viaje y le dije ‘tu misión es localizar un colegio en Benín para intentar hacer un hermanamiento, conocer sus raíces, su cultura y valores distintos en contextos distintos’», explica Caballero.

La idea era buena y además se vio reforzada por la convocatoria de un concurso por parte de Google y Lenovo para colegios públicos y concertados de Andalucía con el fin de fomentar el uso de la tecnología e impulsar la transformación digital en las aulas.

El reto era presentar un proyecto que quisieran poner en marcha para mejorar la educación de sus alumnos utilizando la tecnología. El Flor de Azahar, que además es el primer centro público andaluz Google Reference por su buen uso de las herramientas tecnológicas, no se lo pensó dos veces. El premio eran 30 ordenadores Lenovo Chromebook 500e y la mitad iría directamente a Benín.

«En nuestro proyecto defendimos que queremos usar la tecnología para poner en contacto a pueblos y culturas distintas y que eso nos lleva al entendimiento de otras formas de vida diferentes a las que estamos acostumbrados. En definitiva, usamos los recursos digitales como medio para unir a los pueblos», explican.

Así, tal y como pedían las bases del certamen, grabaron un vídeo de dos minutos de duración máxima explicando el proyecto y su relación con la tecnología. Un vídeo en el que ya aparecen tanto alumnos malagueños como africanos, todos motivados por conseguir un premio que les permitirá estar más en contacto. Y el jurado les eligió por unanimidad. «Nos dijeron que ese es el uso que quieren dar a las nuevas tecnologías», comenta el director del Flor de Azahar.

Por su parte, el profesor Sergio Ramírez, especialista de Educación Física y tutor de quinto de Primaria, explica cómo fue la localización del colegio africano en sólo unos pocos días y en un viaje de vacaciones. «Mi mujer iba por un proyecto de trabajo y ella y su contacto en la ciudad me ayudaron».

El Complexe Scolaire Sainte Eulalie es un centro privado pequeño en comparación con la media en España, con unos «12 o 15 alumnos por clase y una clase por nivel». «Y en instalaciones muy rudimentarias pese a ser un centro privado».

Además, este docente puntualiza que al ser un centro privado, «a lo mejor no es el que más necesidades pueda tener, pero sí nos aporta muchas diferencias respecto a como trabajamos en Andalucía y al mismo tiempo nos da facilidades de contacto». Así, este colegio será una especie de punto de conexión para, a través de él, «incidir en el entorno y colaborar con otros colegios más rurales».

Las necesidades son muchas en Benín, un país cuya economía sigue estando en vías de desarrollo y que depende de la agricultura de subsistencia pese a que el turismo está comenzando a desarrollarse, explica el docente.

Ajedrez y awalé

Este proyecto, en el que participan alumnos, profesores y padres del Flor de Azahar al ser un centro comunidad de aprendizaje, sólo acaba de empezar y lo ha hecho con el lenguaje universal de los niños: el juego.

«Les hemos llevado tableros de ajedrez de parte de nuestro centro y ellos nos van a enviar un juego suyo: el awalé», detallan añadiendo que tanto unos alumnos como otros han creado tutoriales para enseñarse a jugar mutuamente.

Ese ha sido sólo el primer contacto y ya el curso próximo continuarán sin que el idioma sea un problema, apuntan. El francés es la lengua oficial de Benín y aunque no figura como segunda lengua en este centro escolar malagueño, será una oportunidad para que sus alumnos aprendan un poco.

Por otra parte, están planeando ya un viaje a Benín en el primer trimestre del próximo curso para llevar los 15 ordenadores a su escuela ‘hermana’. Un gesto que seguro valorarán en un colegio con menos recursos tecnológicos que el malagueño aunque el objetivo global del proyecto está más relacionado con los valores que con lo material. «Intentamos transmitir al alumnado que, más allá de las diferencias, hay muchísimas cosas que nos unen y al final los niños aquí y allí son iguales, tienen las mismas necesidades, aficiones, los mismos gustos por aprender, por jugar. Hay más cosas iguales que diferentes».

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