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La Opinión de Málaga

Banca

Los bancos sólo cuentan ya con el 40% de las oficinas que llegaron a tener abiertas en Málaga 

Las entidades financieras han cerrado 825 oficinas de las más de 1.400 que había operativas en 2008 - Las 582 que quedan son la cifra más baja en 42 años

Clientes de banca en un cajero automático. | L. O. L. O.

Las entidades financieras continúan con la dinámica de cierres de oficinas de años anteriores en su objetivo por reducir estructuras y ahorrar costes. De hecho, los diversos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) presentados en los dos últimos años por el sector incluían entre sus premisas la supresión de una parte significativa de su red comercial, alegando también que el uso de las nuevas tecnologías por parte de los clientes ha reducido el flujo de operaciones que se venían realizando en otros tiempos en las sucursales. En el caso de Málaga, y según los últimos datos del Banco de España correspondientes a marzo de 2022, en los últimos doce meses se han clausurado 77 sucursales, que elevan ya hasta 825 el total de oficinas desaparecidas desde 2008, cuando estalló la crisis económica y financiera mundial a partir de la quiebra de Lehman Brothers.

Sólo quedan ya operativas 582 sucursales de las más de 1.400 que llegó a tener la provincia en aquella época, con un descenso acumulado desde entonces del 59%. Los bancos han cerrado ya seis de cada diez oficinas y vuelven al nivel de red que manejaban en 1980, o sea, hace 42 años.

A nivel nacional, Málaga es la séptima provincia que acumula más supresiones desde los máximos de red bancaria que hubo en 2008. Barcelona es la primera con 4.332 cierres que dejan actualmente su parque total en 1.591 oficinas, mientras que Madrid ha clausurado 3.956 y se queda con 2.154. En Valencia se han finiquitado 1.741 (tiene 914), en Alicante 1.141 (hay 629), en Sevilla 898 (hay 632) y en Murcia 827 (quedan 539), según el Banco de España.

La comisión financiera del Consejo General de Economistas de España recuerda que la banca ha echado ya el candado en el país a más de la mitad de sus oficinas (había en 2008 más de 46.000) para dejarlas en unas 18.700, y el pronóstico es que en el plazo de cinco a siete años podrían cerrarse otras 8.000.

El fenómeno genera además muchísima inquietud a nivel social por el riesgo de que los clientes de mayor edad y situados en el ámbito rural, menos habituados a realizar sus gestiones por internet, puedan verse expuestos a lo que se denomina "exclusión financiera". En realidad, los bancos han aplicado criterios de pura rentabilidad. Las clausuras fueron así afectando a las sucursales de menos clientes y que reunían un menor volumen de negocio, situadas en muchos casos en pueblos de pequeño tamaño.

El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) detalla en su último informe de accesibilidad de la población a las oficinas bancarias que en Málaga, a cierre de 2019, había 28 municipios del total de 103 de la provincia que ya no tenían ninguna sucursal (es decir, un 27,3%). Al tratarse de localidades muy pequeñas del interior el porcentaje de población en esta coyuntura es bajo pero el fenómeno va a más.

La Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), a través de su portavoz, Alberto Aza, señalaba hace unas fechas, en una entrevista con este periódico, que las oficinas bancarias "cada vez son menos relevantes en esta relación entre el cliente y las entidades".

"Hay poca operativa en las sucursales. Ahora mismo hay en España una capacidad instalada excesiva que se irá adaptando a los nuevos tiempos", apuntaba. Según Aza, la banca está trabajando en canales alternativos, caso de las oficinas móviles. Otra fórmula que está impulsando la CECA es recurrir a agentes no bancarios (farmacias, bares, tiendas) para que los vecinos puedan retirar dinero en efectivo, algo que ya se hace en Reino Unido o EEUU, usando por ejemplo los supermercados. En España, los bancos ya están cerrando acuerdos para hacerlos en oficinas de Correos.

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