La Ptosis palpebral es una enfermedad del párpado, ya sea por causas degenerativas o congénitas, que provoca una caída del párpado superior, configurándose como uno de los problemas oculoplásticos más comunes. Esta posición anómala del párpado se produce habitualmente por una disfunción del músculo elevador, y puede afectar tanto a adultos como a niños. La incidencia de esta enfermedad asciende a uno por cada 1000 habitantes y puede provocar, si no se remedia a temprana edad, ojo vago o incluso ceguera entre los afectados que no pueden ver por uno (más común) o por los dos ojos, además de los múltiples trastornos sicosociales que sufren los más pequeños en su entorno al tener que afrontar su vida con mucha deficiencia visual.

El Hospital CHIP de Málaga ha organizado dos jornadas intensivas (del pasado 9 al 11 de junio, y de hoy 30 de junio al 2 de julio) en la que un total de 36 niños de 18 nacionalidades diferentes entre los 10 meses a los 9 años de edad, han sido operados por el doctor Ramón Medel, precursor de una nueva técnica quirúrgica que garantiza una recuperación plena de la ptosis palpebral. Las intervenciones han sido coordinadas en todo momento por el Dr. Salvador Molina, jefe de servicio de Oftalmología en CHIP. Esta ronda de operaciones ha sido posible gracias al acuerdo entre el centro médico malagueño y la Asociación Internacional de Ptosis Palpebral (AIPP), un organización sin ánimo de lucro fundada en Perú por padres de hijos afectados por esta enfermedad y que actualmente cuenta ya con 3.000 asociados en todo el planeta. AIPP tiene como fin principal el conjugar esfuerzos para la asistencia social sanitaria, especialmente aquellas relacionadas con la Oftalmología, para las personas en situación de necesidad, pobreza y extrema pobreza. Esta organización ayuda a familias de más de 84 países desde aproximadamente 10 años y el CHIP Hospital contribuirá con el apoyo a los pacientes más desfavorecidos. 

18 nacionalidades

"Queríamos elegir un sitio en Europa donde hacer las operaciones para los múltiples pacientes de este continente que hay, y tenía que ser un lugar bien situado geoestratégicamente y con muy buenas comunicaciones para que vinieran niños no sólo de Europa sino de todos los países con sus padres para ser operados. Málaga era ese lugar y CHIP era el hospital que nos proporcionaba todo lo necesario para llevarlas a cabo. Tras una sola reunión, decidimos que sería aquí, no había otro sitio mejor", comenta el Dr. Ramón Medel, que está operando en Málaga, por vez primera en Europa (hasta este momento el grueso de las operaciones han tenido lugar en zonas de Sudamérica y Norteamérica), a niños de países tan distantes como Australia, Países Bajos, Canadá, Indonesia, Alemania, Estados Unidos, España o Eslovaquia. Además, tanto el doctor Medel como el equipo directivo de Hospital CHIP adelantaron su intención de seguir realizando en un futuro a corto plazo este tipo de operaciones en el centro clínico malagueño. Para estas jornadas, el CHIP Hospital ha destinado equipos sanitarios compuestos por pediatra, anestesistas especializados en Pediatría, cardiólogo pediátrico, oftalmólogo experto mundial en esta patología y personal de Enfermería con experiencia en Pediatría, además de material específico para estos pacientes.

La AIPP apostó por la técnica ideada hace 21 años por el doctor Medel, mucho menos invasiva que otras, llamada Flap Frontal y que consiste en unir a través de una incisión mínima e invisible en el párpado, éste con el músculo frontal (el que mueve la ceja). Esta operación ideada por el Dr. Medel soluciona el problema de la ptosis con una sola intervención en contraposición con otras técnicas que unían músculo y párpados a través de elementos artificiales como siliconas e hilos de diferentes materiales y que requerían posteriores intervenciones (hasta 6 o 7 al año) para solucionar el problema. Además, esta técnica no precisa de injertos de tejidos procedentes del paciente o uso de material externo, lo que mejora la cicatrización y previene posibles infecciones y/o reacciones adversas.

"Los cirujanos lo que queremos es solucionar las enfermedades de nuestros pacientes, y con otras técnicas no éramos capaces de hacerlo. -comenta el Dr. Medel- en cuanto operamos, la vida de los niños y de los adultos da un giro de 180 grados y cambia radicalmente porque de la noche al día superan todos los problemas sicosociales que les provoca la ptosis, recuperan la visión y, en muchos casos, inician realmente una vida plena".