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Las personas trans son las más afectadas del colectivo LGTBI+ por la exclusión social

La presión y los discursos de odio de los sectores más conservadores de la sociedad está generando un caldo de cultivo de agresiones en los últimos años, señalan desde la Federación Andaluza ARCOIRIS - Pese a ello, aseguran estar viviendo «el mejor momento de la historia del colectivo en España»

Marcha por el centro de Málaga por el Día Internacional del Orgullo LGTBI+, el pasado 25 de junio. Gregorio Marrero

«La gente que está anclada en el pasado está más cabreada que nunca, porque hemos avanzado como nunca antes y de forma casi irreversible». El colectivo LGTBI+ echa la vista atrás y mira con orgullo todo lo conseguido hasta la fecha. Sin embargo, aún queda camino por andar, para algunos más que para otros, y es que no todos los derechos y libertades están aseguradas para ellos.

La transformación ha sido enorme. Tanto que Gonzalo-Félix Serrano, presidente de la Federación Andaluza ARCOIRIS, asegura estar viviendo «el mejor momento en toda la historia del colectivo LGTBI+ en España». No obstante, la presión y los discursos de odio dirigidos desde los sectores más conservadores de la sociedad aún lastran este avance. Además, muchos de ellos todavía encuentran serias dificultades y discriminación en ámbitos como el social o el laboral.

En este sentido, son las personas transexuales las que batallan cada día con mayores dificultades. «Tradicionalmente, los gays, las lesbianas y los bisexuales hemos tenido discriminación, por ejemplo, en el acceso al matrimonio o a la formación de familias. Eso se acabó. Ahora sí podemos encontrarnos problemas en el ámbito social o laboral pero son súper minoritarios», explica Serrano.

El presidente de ARCOIRIS confiesa que «a las personas trans siempre les ha afectado más la exclusión social. En el ámbito laboral todavía encuentran bastantes niveles de discriminación porque les resulta mucho más difícil acceder a puestos de trabajo». Además, Gonzalo-Félix advierte de que en los últimos años se está observando un caldo de cultivo de agresiones verbales y físicas que en antes no tenían.

«Estas son las personas que en estos últimos tiempos está lanzando, por primera vez de manera fuerte, barbaridades». Y lo hacen, asegura, desde la «frustración que sienten porque la sociedad se les está escapando de las manos y está llegando a un lugar al que no creían que íbamos a llegar, y con el que nosotros siempre hemos soñado».

Estas conservadoras creencias son las que atentan contra los derechos LGTBI+ y son las responsables de que aún a día de hoy no se disponga de todas las libertades que se esperaban haber conseguido ya. «Intentan imponer su modelo de sociedad porque creen que la libertad que nosotros proponemos y defendemos pone en peligro ese modelo», indica Serrano. Por ello, desde esta federación apuestan por el diálogo y la comprensión como el mejor modo de luchar contra estos pensamientos.

El primer paso, explica, para romper con ellos es mirar hacia dentro y comprender que el odio genera más odio: «Cuando nos enfadamos y proyectamos odio hacia aquellos que nos discriminan, nuestro argumento pierde fuerza y nuestro mensaje deja de ser por la paz y la libertad». En su lugar, abogan por la información y la educación de toda la sociedad.

El primer peldaño son las familias. Estas son la clave para acabar con los mitos y los estereotipos que recaen sobre las personas LGTBI+, pues las expectativas de los familiares se transmiten a los hijos. Asimismo, Gonzalo-Félix defiende la necesidad de acabar con la politización de estos colectivos: «Debería llegar un momento en el que nadie piense que aceptar a una persona trans depende de si eres de derecha o de izquierda».

En cuanto a cómo hacer frente a ese caldo de cultivo que deriva en violencia y agresiones, la federación busca interponer límites y hacer comprender a estos sectores «que tenemos mucho más en común con ellos y que no somos un peligro para la sociedad que ellos quieren». Así, el odio de todos estos sectores debe ser lo que fomente el activismo y de el coraje y la fuerza a las personas LGTBI+ para hacer las cosas diferentes, desde la comprensión y la empatía, defienden.

Logros

«Cuando en el año 98 recogíamos firmas a favor del matrimonio igualitario en el Paseo del Parque, recuerdo que un hombre pasó y nos escupió. Varios años después se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo. El futuro que me imagino es como tengo la certeza de que va a ser».

Este no ha sido el único logro. El colectivo LGTBI+ ha asistido a la aprobación de medidas y leyes que han contribuido a que «estemos en un momento histórico en el que por primera vez hay leyes positivas para que las personas LGTBI+ no suframos mayor exclusión que cualquier otra persona». Con las miras puestas en lo que aún queda por hacer, como la Ley Trans que se prevé aprobar en unos meses a nivel estatal o las medidas de apoyo a las personas transexuales en el ámbito laboral, Gonzalo-Félix se congratula con todo lo conseguido.

«Los chicos, chicas y chiques adolescentes se atreven a hablar de estos temas en los institutos, sienten mucha libertad para hablar de ello». Además, asegura, la mayoría han hablado con sus familias, mientras que hace algunos años se mostraban más reticentes. Por su parte, «la mayoría de partidos realizan actividades a favor del colectivo y condenan cuando hay alguna agresión».

De este modo, el colectivo cuenta con «muchísima visibilidad» en medios y redes sociales, así como representación en empresas y sindicatos. «Esto hace que sintamos mucho apoyo. Ya no tienen el poder de volver a meternos en el armario».

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