Otras dos personas han sido detenidas este jueves por su presunta implicación en el crimen de Ángela Mérida, la mujer de 60 años cuyo cuerpo fue hallado el pasado martes en una alcantarilla de Teatinos, por lo que la investigación suma tres implicados. Fuentes policiales han confirmado que los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional han arrestado a un menor de 17 años por presuntamente participar, junto al hijo de la víctima, de 22 años, en el asalto a la vivienda de la mujer en el que terminó siendo estrangulada hasta la muerte, por lo que a ambos le atribuyen los delitos de asesinato y robo con violencia. Está previsto que los dos sean puestos a disposición de la Fiscalía de Menores y del Juzgado de Guardia de detenidos, respectivamente, este viernes.

Los investigadores también han detenido a una mujer de 38 años por supuestamente encubrir al hijo de la fallecida, que fue arrestado el mismo día en que fue localizado el cuerpo. Una vez que declare ante los policías por la tarde, será puesta en libertad con cargos.

La presión del Grupo de Homicidios sobre el entorno del principal sospechoso ha sido clave en un caso que comenzó investigándose como una desaparición el pasado 23 de mayo. Es la fecha que consta en la denuncia y en las fichas que el Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) y la asociación SOS Desaparecidos han difundido desde entonces con la esperanza de que la colaboración ciudadana aportara alguna pista sobre su paradero. Los investigadores, sin embargo, nunca vieron clara esa opción y no le quitaron el ojo al hijo de la víctima y a su círculo de conocidos, entre el que se encontraba el menor finalmente arrestado. Según fuentes cercanas al caso, el chico no aguantó la presión y habría concedido una confesión parcial a los agentes. Dijo que había ayudado al hijo de la víctima a trasladar el cadáver en una maleta desde el trastero en el que estuvo oculto inicialmente hasta la alcantarilla, localizada en un descampado adyacente a la calle Juan de Robles, muy cerca de donde vivía Ángela.

Hasta allí se desplazaron el martes los investigadores, que contaron con la colaboración del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga para recuperar la maleta en la que a duras penas cabía el cuerpo de la víctima, que medía 1.50 metros, y que estaba a unos ocho metros de profundidad respecto al nivel de la calle.

El paso del tiempo y su exposición al agua deterioraron mucho el cadáver, pero los agentes de la Policía Científica lograron una identificación plena en apenas unas horas y la autopsia confirmó que la mujer había muerto estrangulada. Los investigadores han conseguido el resto de indicios para situar al menor en la escena y momento del crimen, al menos dos días después de la fecha de la desaparición.