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Mirando atrás

Santa Catalina, de fuerte del Siglo de Oro a hotel de cinco estrellas

Construido originalmente en 1625 tras la visita un año antes de Felipe IV a Málaga, el Castillo de Santa Catalina es la única fortificación costera del XVII que se conserva en la ciudad. Muy transformado, hoy es un idílico hotel de 5 estrellas de la cadena malagueña Soho Boutique

Entrada al Castillo de Santa Catalina, declarado Bien de Interés Cultural en 1985

Entrada al Castillo de Santa Catalina, declarado Bien de Interés Cultural en 1985 / Alex Zea

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Tras la fugaz visita a Málaga del joven Felipe IV en 1624, como la ciudad estaba falta de defensas y al año siguiente moría el rey inglés Jacobo I y le sucedía su hijo Carlos, para prevenir posibles hostilidades el Habsburgo ordenó fortificar ese mismo 1625 el litoral malagueño, recuerda el académico de la Historia Francisco Cabrera, experto en las defensas costeras de Málaga.

Un año más tarde, el comisario de Guerra don Pedro Pacheco, enviado a Málaga, detallaba las nuevas defensas que había levantado por orden real. Entre ellas se encontraban dos fuertes próximos en la playa de la Caleta que, a su vez, para protegerlos del ataque enemigo estaban defendidos por el llamado Fuerte Alto de la Caleta, situado a sus espaldas en lo alto de un cerro.

Plano del Fuerte Alto de la Caleta, llamado Castillo de Santa Catalina a partir del siglo XVIII.

Plano del Fuerte Alto de la Caleta, llamado Castillo de Santa Catalina a partir del siglo XVIII. / Real Academia de la Historia

Realizado con piedra y cal, es el único de los tres que se conserva. Su planta estaba formada por dos torres circulares y, mirando hacia la playa, dos baluartes en forma de puntas de diamante. En el interior el patio se usaba para albergar las cuadras mientras que en las torres se encontraban las habitaciones de la guardia y los almacenes.

En 1705 contaba con seis piezas de artillería y fue durante ese Siglo de las Luces cuando recibió el nombre de Santa Catalina, informa Francisco Cabrera en su monografía ‘Málaga. La ciudad apetecida. La defensa y sus costas (1700-1810)’. A mediados de esa centuria, por cierto, una de las dos torres se empleaba como polvorín del que hacía uso la cercana cantera de San Telmo.

Sin embargo, un siglo más tarde, en 1849, en una visita de inspección de Miguel de Santillana este concluía que, dado su estado, lo mejor era derribarlo y aprovechar las piedras para mejorar el vecino fuerte de San Carlos, en La Caleta. El caso es que la veterana defensa perdió su finalidad, el Estado decidió venderlo y pasó a sucesivos particulares, incluidos sus amplios terrenos.

El Castillo de Santa Catalina en 1928.

El Castillo de Santa Catalina en 1928. / MINISTERIO DE CULTURA Y DEPORTE

A este respecto, en el Archivo Municipal hay un proyecto de construcción de 1911 de una Estación Sismológica y Meteorológica a cargo del gran arquitecto municipal Manuel Rivera Vera, «en terrenos del Castillo de Santa Catalina», que terminaron siendo expropiados por el Ayuntamiento para tal fin.

Pocos años después, en 1915, el malagueño Manuel Loring, primer conde de Mieres -título que le otorgó en 1911 el Rey Alfonso XIII- adquiere el Castillo de Santa Catalina y en 1929 , con el proyecto de los arquitectos franceses Levard y Lahalle construyó junto a los restos del fuerte y sus murallas una residencia señorial con aspecto de castillo que según la catedrática Rosario Camacho en su famosa Guía Histórico-Artística de Málaga, busca su inspiración en la arquitectura islámica del Norte de África y la Alhambra, con paralelismos con el carmen de Rodríguez Acosta en el bosque de la Alhambra, de 1916 aunque modificado en 1931.

El Castillo de Santa Catalina, la mansión neoárabe de Manuel Loring.

El Castillo de Santa Catalina, la mansión neoárabe de Manuel Loring. / Alex Zea

Este castillo neoárabe conectado con la estética moderna fue también por un corto periodo de tiempo sede de la oficina del Patronato Nacional de Turismo, tras finalizar la Guerra Civil en Málaga. Además, en él se alojó el general Franco en sendas visitas a Málaga en 1943 y 1956 y el rey Saud de la Arabia Saudí y su séquito estuvieron alojados en 1962. Según recordaba el entonces alcalde de Málaga, Francisco García Grana, los hombres del rey llegaron a encender una fogata en el castillo y en las habitaciones desdeñaban sillas y sillones y se sentaban directamente en el suelo, entre otras excentricidades.

Un rincón del patio del hotel, con la fortaleza original al fondo.

Un rincón del patio del hotel, con la fortaleza original al fondo. / Alex Zea

La cadena malagueña

En 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural. Tras unos años en los que fue escenario de bodas y otros actos sociales, de la mano de una conocida empresa de catering, fue adquirida por la cadena hotelera malagueña Soho Boutique, que cuenta con 31 establecimientos en toda España -nueve de ellos en Málaga capital-, para convertirlo en un hotel de cinco estrellas con 24 habitaciones.

La directora del Hotel Soho Boutique Castillo de Santa Catalina, Cary Rodríguez y la directora de marketing, imagen y comunicación de la cadena malagueña, Isabel Pons, en un rincón de la terraza.

La directora del Hotel Soho Boutique Castillo de Santa Catalina, Cary Rodríguez y la directora de marketing, imagen y comunicación de la cadena malagueña, Isabel Pons, en un rincón de la terraza. / Alex Zea

La cadena, fundada en 2014 y presidida por Gonzalo Armenteros de Dalmases, se hizo cargo del castillo en 2019 y a final de ese año inició las obras de reforma, poco antes de la pandemia, realizadas por Armenteros Asociados Arquitectos. «Fuimos valientes, las perspectivas eran abrir en agosto de 2020 pero fue inviable, lo hicimos el 2 de julio del año pasado y estamos muy contentos», cuenta Cary Rodríguez, directora del Hotel Soho Boutique Castillo de Santa Catalina.

Una de las 24 habitaciones del hotel, decorado por la interiorista malagueña Adriana F. López-Barajas.

Una de las 24 habitaciones del hotel, decorado por la interiorista malagueña Adriana F. López-Barajas.

Como detalla, la reforma fue integral y contó con el ambicioso trabajo de la interiorista malagueña Adriana F. López-Barajas. «Las personas que vienen aquí nos dejan unos comentarios maravillosos en las redes, el último de ellos, que este es un oasis en Málaga, todavía se me pone la piel de gallina», confiesa la directora.

Otro rincón del nuevo hotel, abierto hace un año.

Otro rincón del nuevo hotel, abierto hace un año. / Alex Zea

Además, para divulgar más este BIC entre los malagueños, Cary Rodríguez señala que cuentan con el Restaurante Gastronómico El Castillo y desde la primavera ofrecen los 'Tardeos’, dos horas de música de viernes a domingo con preferencia por los artistas de Málaga, «porque apoyamos especialmente la cultura local», recalca la responsable de marketing, imagen y comunicación de la cadena Isabel Pons.

Una actuación durante 'los Tardeos' en el Castillo de Santa Catalina.

Una actuación durante uno de los 'Tardeos' en el Castillo de Santa Catalina. / La Opinión

La vieja fortaleza de la Caleta, que nació para defenderse frente a posibles ataques de ingleses y piratas, en breve celebrará los cinco siglos de vida, protegida, embellecida y desde hace poco, propiedad de una cadena hotelera de Málaga. 

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