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Crónicas de la ciudad

Las grietas de Los Prados, sin necesidad de telescopio

En la calles Driza y Bachiller Palma continúan las grietas que han tomado el suelo y un par de casas, a la espera de las obras definitivas, en el horizonte

Detalle de la unión de dos casas en calle Bachiller Palma. Alfonso Vazquez

Las maravillosas imágenes del telescopio espacial James Webb nos retratan un universo que se asemeja a las portadas de la música psicodélica de finales de los 60. Además, dejan claro que incluso el gánster del Kremlin, que estos días pone en aprietos a todo el planeta con su imperialismo decimonónico, es un alfeñique frente a tanta inmensidad.

No obstante, no hay necesidad de viajar a la Nebulosa de Carina miles de millones de años atrás ni de emplear instrumentos ópticos de ciencia ficción para contemplar, por ejemplo, el desplazamiento de la corteza terrestre en nuestro planeta, valga la redundancia.

Este fenómeno puede apreciarse a simple vista desde hace varios años sin que se necesiten instrumentos de precisión.

Grietas en el suelo y en una nave de calle Driza.

Estamos hablando del problema que desde hace demasiado tiempo padece un grupo de vecinos de la barriada de Los Prados. En concreto los de las calles Driza y Bachiller Palma.

Por esas calles culebrea desde hace años una preocupante grieta que cada temporada luce más hermosa. Puede apreciarse en el suelo mientras avanza junto a unos talleres para, a continuación, enfilar hacia unas casas de enfrente que, gracias a este fenómeno, recuerdan al cine expresionista alemán o a la inestable cabaña de Charlot en ‘La quimera del Oro’, pues el suelo está peligrosamente ladeado.

Sólo hay que asomarse a la unión entre las dos viviendas más afectadas, una unión ya desaparecida porque por ella se ha formado un suerte de Estrecho de Bering o de Gibraltar.

Los vecinos afectados por este ‘movimiento terráqueo’ siguen muy preocupados, sobre todo los días de viento y lluvia.

Vista de dos casas con grietas A.V.

La calle, por cierto, cuenta con un talud que termina en las vías del tren y que es un espacio en el que los especímenes más asilvestrados practican el lanzamiento de bolsas de basura, disciplina que, felizmente, no es olímpica pues dispararía la afición. En todo caso, un informe encargado por Urbanismo aseguraba que no había conexión entre las grietas y el talud.

Como comentaba el año pasado el concejal del ramo, Raúl López, hay un presupuesto de dos millones de euros para reparar la calle y acabar con las grietas, aunque confiaba en que Adif, propietaria de los terrenos vecinos, se sumara a la reparación.

Confiemos en que el arreglo se produzca cuanto antes o en el peor de los casos, con las elecciones municipales del próximo año como tope máximo para que las obras comiencen.

Sólo hay que hablar con los vecinos afectados para palpar su angustia, sin necesidad de telescopios.

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