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La Opinión de Málaga

Crónicas de la ciudad

El muro resquebrajado del viejo Cuartel de Capuchinos

En la calle Empecinado una crecida palmera está provocando la rotura del muro de contención de los abandonadísimos jardines del antiguo cuartel

La palmera y la grieta del muro, ayer. A.V.

Como en la política española no hay concurso de méritos y cada vez entran más cuadros formados en los partidos desde adolescentes, la lucha por aspirar a una carrera vitalicia en la alta administración pública, sin el escollo de opositar, es cada vez más multitudinaria y feroz.

Como resultado, tenemos a políticos cada vez más intransigentes -por eso de no perder la bicoca laboral- y con una formación más que mejorable, lo que quizás explique el anuncio del Gobierno central y en concreto del Ministerio del Interior, hace unos meses, de iniciar la contratación de los trabajos para demoler el antiguo Cuartel de Capuchinos.

Con los antiguos conventos de Málaga hay fijación. Como recordaba en un artículo el profesor de la UMA Francisco Rodríguez Marín, gran experto de los conventos malagueños, el del Perchel, falto de protección arquitectónico, comenzó a ser demolido y fue el actual alcalde, por entonces concejal de Urbanismo, quien frenó tan borrico proceder.

Peor suerte tuvo el Convento de Santo Domingo: como recordaba el profesor, sobre sus restos la Junta de Andalucía levantó, por supuesto de nueva planta, un Conservatorio de Danza.

Detalle de la grieta en el muro, al pie de la palmera. A.V.

Confiemos en que este nuevo ataque de insensatez sea temporal. Como mal menor y como ocurrió con el de los carmelitas de San Andrés, la amenaza del derribo ha servido para que el Ayuntamiento se ponga las pilas y trate de salvar, si no los muebles, sí el inmueble de Capuchinos.

Pero mientras llega el día glorioso en el que el antiguo Convento de Capuchinos esté a salvo de nuestros imprudentes, pertinaces y trashumantes cargos públicos, habría que intentar por todos los medios que no provocara ninguna desgracia.

El Gobierno central tiene la ocasión perfecta, bien coordinado con nuestro Ayuntamiento, para abandonar la senda de la burricie administrativa y hacer algo por los malagueños.

Zona 'ajardinada' al pie del antiguo cuartel, con la palmera al fondo. A.V.

Sin ir más lejos, en los ‘jardines’ del cuartel, los que se encuentran en la calle Empecinado, en realidad un secarral abandonado a su suerte desde que Franco era corneta, una altiva palmera prospera de tal suerte que el muro de contención de los ‘jardines’ se está resquebrajando.

Para evitar que el problema pase a mayores, aquí tienen una oportunidad de oro para hacer algo por la ciudad, más allá de llamar a la empresa de demoliciones, uno de los destinos laborales más pujantes en nuestra bravía Málaga.

Cuestión aparte es el vergonzoso jardín, una tierra administrativa de nadie que, algún día y en las manos adecuadas, podría lucir hermoso y cuidado. Todo llegará. Ahora toca el muro.

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