Un tercio de los trabajadores de la hostelería de las principales zonas turísticas de España ha perdido oportunidades laborales por no saber idiomas, según un estudio realizado por la plataforma de aprendizaje online Preply. La encuesta ha contado con en torno a 300 empleados de las ciudades costeras más receptoras de turismo, entre ellas, Mojácar y Marbella en Andalucía.

Sylvia Johnson, la responsable de la elaboración de la encuesta, ofrece una explicación a este fenómeno de carencia de idiomas, que se da también en Cataluña, Valencia, Murcia y Baleares: "Durante años, las clases de inglés se han enfocado mucho más en la gramática y muy poco en la pronunciación y como consecuencia en la fluidez. No se trabaja mucho el hablar en público (...) ni siquiera en español. Entonces en inglés es todavía más complicado".

El inglés es el idioma más demandado en los empleos del sector turístico, seguido por el francés y el alemán, a los que siguen el italiano y el chino. Johnson sostiene: "Con que sepas un poco de inglés, al final te comunicas con casi todos los europeos porque casi todos tienen algo, aunque sea un nivel pre-intermedio, un nivel básico". Es por eso que recomienda: "Lanzarte y estudiar un poco el vocabulario que necesitas para tu trabajo".

A este respecto, el 22% de los encuestados se arrepiente de no haber aprendido idiomas antes. Los trabajadores consideran que ser bilingües podría ayudarles a dar un mejor servicio (54% de los encuestados), mientras que un 27% piensa en que esta capacidad les ayudaría a aumentar las ventas o incluso a hacer crecer el negocio.

Diferencias generacionales

La mayor o menor dificultad con los idiomas también puede tener, según la escuela de idiomas online, un tinte generacional. "Las generaciones más jóvenes están enganchados a Netflix y a veces ven los contenidos en versión original, entonces entienden mucho más".

Sin embargo, entre los benjamines, el principal obstáculo es la timidez, según la responsable de la encuesta. "Lo que les cuesta a ellos es el punto de vergüenza, no quieren hablar porque les da miedo cometer un fallo (...). No hace falta hablarlo perfectamente", defiende Sylvia Jonhson.

Aún así, la encuesta recoge que un 8% de los empleados afirma haber recibido comentarios despectivos de los clientes extranjeros por no saber su idioma. Sobre ello, Preply expone: "No pasa nada si dices '¿perdona puedes repetirlo?', o '¿puedes decirlo un poco más lento?'. Poco a poco siempre hay una manera de comunicarse, entre los gestos y las palabras".