El Servicio Andaluz de Salud (SAS) estudia 16 posibles casos de pinchazos para sumisión química repartidos en las provincias Almería, Cádiz, Huelva, Córdoba y Málaga, donde tres personas han denunciado posibles casos de pinchazos y cuyas pruebas han sido remitidas al Instituto Nacional de Toxicología.

Según han informado fuentes sanitarias, el SAS está pendiente de estos resultados para confirmar o descartar que hayan sido inoculados con alguna sustancia.

La cifra total, con un posible caso más que de ayer miércoles, se reparte entre las provincias de Huelva, con siete casos en estudio; Málaga y Cádiz con otros tres en cada una; dos posibles víctimas en Almería y una más en Córdoba.

En todos los casos se han practicado extracciones de sangre y de orina, en la que perdura más tiempo el posible químico inoculado, que se remiten al Instituto Nacional de Toxicología o a los Institutos de Medicina Legal con sección de Toxicología.

En estos centros se practican las pruebas de análisis y cromatografías para determinar si hay sustancias químicas en el organismo.

El primer caso conocido en Málaga fue de una turista de 22 años que denunció los hechos tras levantarse mareada al día siguiente y detectarse dos puntos de inoculación en un brazo. El caso está pendiente de las pruebas del laboratorio. Desde entonces se han puesto otras dos denuncias.

  Un estudio elaborado por el Instituto Nacional de Toxicomanía apunta que, en los últimos cinco años, un 33% de las víctimas de agresión sexual dieron positivo en drogas, alcohol, ansiolíticos o fármacos sedantes. El 23% de las jóvenes aseguran conocer casos de personas a las que han pinchado para cometer abusos sexuales, según un informe de la Universidad de Málaga. Los intentos de sumisión química a mujeres en discotecas está en auge y los ataques con pinchazos no solo se utilizan para abusar sexualmente de las víctimas, también juegan un papel destacable en los delitos de robo.