“Hace tan solo dos semanas que abrimos las puertas pero la acogida por parte del público ha sido muy buena”. Mamen y Andrés, antiguos encargados de Mafalda, vuelven tras un año inactivos con una nueva propuesta gastronómica, el restaurante Mya, que guarda parte de la esencia del anterior local que regentaban.

Mya se encuentra situado muy cerca de la emblemática hamburguesería de Málaga Mafalda, a menos de 500 metros de distancia, y se ha convertido en la nueva ilusión de sus propietarios que llevan toda una vida dedicada a la hostelería. “Mamen es psicóloga pero lleva toda la vida en la hostelería. Comenzó con apenas 15 años a trabajar en Mafalda. Yo me he tirado casi 30 años también en la hamburguesería”, afirma Andrés.

Fachada de la nueva hamburguesería Mya. Alex Zea

El propietario de Mya comenta que lo más curioso de este nuevo restaurante es que comenzaron sin carta. ¨No sabíamos ni lo que íbamos a hacer¨. En estas apenas dos semanas de trayectoria han ido añadiendo diversos platos y, por supuesto, han incluido sus icónicos camperos. “Hemos metido los camperos de siempre y todos los platos que habíamos creado anteriormente en Mafalda”, asegura.

Todavía estamos ultimando los detalles de la carta y haciendo pruebas por lo que irá cambiando con el tiempo y adaptándose al nuevo concepto”, detalla Andrés. En un primer momento su idea era añadir tapas, cazuelitas o pizzas, platos que los diferenciaría del antiguo Mafalda, sin embargo, han tenido que incluir los camperos a petición de los clientes. “Los hemos introducido a demanda del público. Después de un año inactivos por nuestra parte la gente lo que quiere es volver a degustar los camperos”, dice Andrés.

Andrés, durante años la cara que atendía en Mafalda, en la barra de Mya. Alex Zea

“Gracias a los clientes el negocio va como debería ir, muy bien”. Y esta clientela es la que hizo del primer día de apertura del negocio un día totalmente diferente y para recordar. “Abrimos para hacer una prueba de que toda la maquinaria y todo funcionase correctamente antes de empezar a trabajar. Hicimos una quedada con los amigos de nuestro hijo y el local empezó a llenarse de conocidos y clientes de toda la vida”, detalla el propietario de Mya.

Asimismo, del nombre del restaurante, Mya, también fueron participes esos “clientes de toda la vida”. “Los clientes siempre nos han dicho que le pusiéramos al restaurante Mamen y Andrés. Pensamos que era buena idea unir los dos nombres y así salió Mya”, asevera Andrés.

Del futuro del restaurante dice tener muy buenas expectativas. “La acogida y demanda ha sido muy buena por parte de los clientes y vamos a poner todo nuestro empeño en que todo vaya bien”, afirma.