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La Opinión de Málaga

Crónicas de la ciudad

El estrecho camino a la vieja estación de Los Prados

Ojalá que la próxima adquisición de la estación por el Ayuntamiento permita de rebote ‘ensanchar’ una peligrosa senda peatonal del barrio

El paso del Camino de los Prados sólo se puede hacer en fila india y con precaución. A.V.

En la barriada de Los Prados, durante demasiado tiempo un auténtico finisterre municipal, la labor constante de la asociación de vecinos ha permitido que se tenga en cuenta este barrio aunque no esté a un tiro de piedra del Centro de Málaga sino de cañón.

De esta forma, la tenacidad vecinal se ha topado finalmente con la receptividad de las instituciones, aunque los logros caigan con cuentagotas. Quizás uno de los más deseados se vislumbró felizmente gracias al consejo que la Gerencia Municipal de Urbanismo celebró a comienzos de mayo del año pasado, cuando aprobó la expropiación de los terrenos donde se encuentran las antiguas estaciones de tren de Los Prados y de Campanillas.

El acuerdo es fruto de un convenio de hace varios años entre el Ayuntamiento y Adif. La expropiación en Los Prados incluirá 970 metros cuadrados de zonas verdes bastantes mejorables, porque lo de Adif son los trenes y no los jardines.

La próxima adquisición de la estación, una de las reclamaciones más antiguas de este barrio que nació gracias precisamente al ferrocarril, permitirá tener más cerca de lo que desea el colectivo vecinal: que el edificio albergue algún día un ambulatorio y la biblioteca de Los Prados.

Pero algo que podría plantearse como ‘beneficio colateral’ de la operación sería acabar con la peligrosa senda peatonal que ahora mismo une el barrio con la antigua estación.

Los vecinos lo conocen muy bien porque emplazado en mitad de este estrecho pasillo se encuentra una parada de la EMT, la de la línea 20 que conecta con la Alameda y Ciudad Jardín.

El problema radica en que la acera, que transcurre por el Camino de Los Prados -la antigua carretera a Intelhorce-, sólo permite el paso en fila india como si los usuarios fueran arapahoes.

Ahora mismo no hay posibilidad de ensanchar nada porque a un lado tienen la carretera, cuyos coches, camiones y autobuses casi rozan el flequillo de los paseantes, mientras que al otro lado se topan con la valla que separa una zona verde, precisamente de Adif.

Vecinos del barrio, por el Camino de Los Prados en 2021. A.V.

El autor de estas líneas ha recorrido el pasillo en varias ocasiones y aunque no es el Caminito del Rey sí que sobrevuela la sensación de que cualquier resbalón te puede conducir al Clínico e incluso a Parcemasa.

Si el Ayuntamiento expropia la zona verde hora sería de eliminar la molesta valla e incluso de estudiar si se pueden ganar unos centímetros de acera que permitan el paso cómodo de al menos dos personas.

Afortunadamente, la barriada de Los Prados ya tiene por delante expectativas, que no es poco.

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