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La Opinión de Málaga

Empleo

¿Cómo es trabajar en verano?

Para los más veteranos, ejercer su profesión en esta época es agotador; para los más jóvenes, supone una oportunidad para entrar al mundo laboral

Los oficios relacionados con el turismo son los que más trabajo crean durante el verano en la Costa del Sol. | ÁLEX ZEA / L.O.

El verano es, sin duda, uno de los momentos más esperados para la mayoría de la población por ser sinónimo de tiempo libre, viajes, playa, excursiones, festivales y desconexión. Pero hay algunas profesiones que están destinadas a trabajar en verano, sobre todo las relacionadas con el turismo. Y es que mientras los visitantes llegan a la Costa del Sol en estas fechas tan marcadas, los camareros, hamaqueros, socorristas, personal de eventos y festivales, monitores de ocio y tiempo libre en campamentos, entre otros, se preparan para trabajar duro y pasar numerosas horas al sol para satisfacer las necesidades del resto.

Algunos lo hacen para conseguir unos ahorros para seguir formándose y pagar sus estudios, otros lo hacen por pasión por el trabajo o para compaginarlo con otros trabajos que sólo realizan a lo largo del invierno, y otros, simplemente, por rellenar sus horas de ocio. Es muy amplio el abanico de trabajos de verano que visten el mercado laboral malagueño con otros atuendos menos vistos a lo largo del resto de todo el curso.

Juan Manzano, miembro de la segunda generación encargada del Chiringuito María, -que abrió sus puertas en 1947, hace ya más de 70 años-, sabe muy bien lo que es trabajar en verano.

Preparativos en el chiringuito María. Isabel R vallejo. mÁLAGA

Mientras que la mitad de los malagueños empieza a despertar para disfrutar de su tiempo libre, Juan lleva desde las 9.00 de la mañana esperando al repartidor de las bebidas, el pescado, la verdura y la carne. «No podemos perder tiempo porque a partir de las 13.00 horas empieza a llenarse de turistas y a ninguno le gusta esperar», asegura.

A pesar de trabajar durante todo el año en el restaurante, los meses de verano «son los peores. Lo pasas fatal, llega la gente de la playa en bañador fresquita, y nosotros no podemos parar para bañarnos, tenemos que seguir aquí trabajando, pero es lo que yo me busqué y lo que quiso mi familia». También cambia mucho el tipo de clientes que reciben. «Ahora, todos vienen a la misma hora exigiendo comer los primeros y para servir cualquier cosa, como tardes un minuto más de lo previsto, te echan en cara la tardanza».

Un hamaquero del Chiringuito María trabajando. Alex Zea

Otro trabajo clave en verano es el de hamaquero. Daniel se ve en la necesidad de pasar todo el verano atendiendo a los turistas en vez de disfrutar de la playa como si fuera uno más. En la playa de Maro podéis encontrarlo. Mientras coloca las hamacas para todo el día, Dani, como lo llaman sus más allegados, reconoce que es un trabajo bastante duro físicamente, pero que, gracias a este, ha podido «conocer a mucha gente de toda Andalucía».

«La gente se piensa que es fácil, ya que es solo es colocar la hamaca y atenderlos, pero cuando se llena todo es bastante complicado», asegura.

Lucas Dacosta, batería del grupo Mataka.

Lucas Dacosta, de 25 años, es un gran conocedor de la geografía española. «He tenido la suerte de poder ir a a un montón de conciertos y festivales por Málaga, Burgos, Alicante, Valencia, Castilla y León y muchos más sitios», comenta este músico, que recuerda sus días como batería del grupo Mataka y del tiktoker Adrián Campos. Sabe que para vivir de la música tiene que «estar ahí, atento a todo lo que te puede venir, a las fiestas, saber dar lo que quiere la gente, da igual que sea flamenco, pop o rock».

Las actuaciones suelen ser bastante largas, pero lo que de verdad le «agota» es tener que estudiarse «las diferentes canciones mientras vas camino a otro concierto». Sin embargo, está contento, ya que en verano puede «disfrutar de cinco conciertos a la semana», cosa que en invierno no sucede.

Jared Bueno repite, por segundo año consecutivo, el trabajo de socorrista en una piscina. «Empecé a trabajar con 18 años cuando iba entrar en mi primer año de Universidad», cuenta. Sus inicios fueron duros, ya que tuvo que prepararse el curso de socorrista mientras «estudiaba para todos los exámenes finales». Desde principios de julio es el encargado de mantener la seguridad en la piscina de una urbanización en Torremolinos.

«Algunas veces me arrepiento de sacrificar mi verano solo para conseguir 700 euros», reconoce Jared

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Desde bien temprano ya huele a crema solar a pesar de que lleva la camiseta de la empresa de socorristas puesta. El sol calienta bastante bien estos días aunque no tanto como sus primeros días. «He pasado bastante calor, pero con una buena hidratación y mucha crema solar he podido llevar más o menos el trabajo», reconoce mientras mira de reojo a dos niños que se encuentran al final de la piscina.

«Lo más importante en el puesto en el que estoy es estar siempre alerta», pero de momento no ha tenido que hacerle frente a ningún problema serio. Que no tenga que poner en práctica todo lo que ha aprendido durante estos años sería la mejor noticia del verano para él.

Es un trabajo que le «motiva», pero no le da económicamente todo lo que esperaba. «El trabajo no me paga el transporte ni las dietas. Algunas veces me arrepiento de sacrificar mi verano solo para conseguir 700 euros al mes, porque la mitad se me va con el transporte, pero necesito el dinero para el próximo año de universidad».

Un monitor de tiempo libre con los niños de su grupo. Álex Zea

Trabajos más demandados

Uno de los trabajos más destacados es el de monitor de tiempo libre y ocio. Son numerosos los campamentos que se hacen por toda Málaga durante estas fechas y en los que se necesitan personal para estar al cuidado de los años mientras sus padres trabajan. Aitana Sánchez, de 21 años, es una de las muchas jóvenes que, al no encontrar trabajo en su profesión, deciden seguir formándose y utilizar sus vacaciones para conseguir un «dinero extra».

«Hice un curso de actividades socioculturales infantiles a través de la Universidad de Málaga y, a raíz de ahí, he encontrado trabajo como monitora en Alhaurín el Grande», explica. A pesar de que sus inicios fueron complicados, ya que «te enfrentas por primera vez a niños de cuatro y cinco años y algunas veces te hacen pasar por situaciones complicadas», su formación universitaria como periodista le ha permitido «aportar ideas en las clases», enriqueciendo su trabajo y la experiencia con los niños.

Alumnos de Banzai Surf School. | L.O.

José Francisco también trabaja en un sector similar: es monitor de surf en ‘Banzai Surf School’. Esta escuela se fundó en 2016 y , desde entonces, no han parado de «recibir niños todos los veranos», incluso han tenido que rechazar a algunos por contar con el aforo completo.

A diferencia de otros, a José le encanta trabajar en verano. «Si trabajas en lo que te gusta, realmente no estas trabajando. No tengo el problema de agobiarme por no poder salir o disfrutar del tiempo de ocio porque, para mí, esto es ocio», explica. Sin embargo, este año le está costando más debido a las altas temperaturas.

Ser monitor no es el único trabajo que ejerce este surfero. «En invierno suelo compaginarlo con el trabajo de jardinero», dice esperando que algún día no necesite llevar los dos trabajos a la vez.

En el caso de Francisco, de 24 años, su trabajo en un club privado de Marbella, es solo una forma de poder «hacer dinero de manera sencilla para pagar el máster y tener más facilidades a la hora de poder opositar como profesor».

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