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La Opinión de Málaga

Alimentación

La exposición del cuerpo en verano aumenta el riesgo de sufrir un TCA

La vida durante estos meses hace más difícil ocultar las conductas que denotan un Trastorno de la Conducta Alimentaria, por lo que muchas de estas personas optan por limitar sus relaciones sociales

Los planes conllevan exponerse en la playa o la piscina, y eso les provoca mucha ansiedad. | ÁLEX ZEA

El verano, para muchos una de las épocas más esperadas del año. Para otros, sin embargo, la más temida. La exposición del cuerpo durante la temporada estival puede convertirse en todo un reto para las personas que sufren algún tipo de Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), llegando a suponer, incluso, un sufrimiento para ellos.

«Posiblemente esta sea la peor época del año para las personas que padecen trastornos alimentarios», advierten los expertos. Durante estos meses, no solo se incrementa el número de casos sino que «las conductas de riesgo se hacen más evidentes», asegura Mamen Bueno, psicóloga experta en TCA y colaboradora en ‘Cómete el mundo: el blog de los trastornos alimentarios’.

Cualquier trastorno de la conducta alimentaria está relacionado con un importante rechazo de la imagen corporal, «a veces incluso asco». En verano, época en la que el cuerpo se expone mucho más, esta percepción se acrecienta. «Estar en la temporada en la que hace más calor, la ropa es más liviana, se va a la playa o a la piscina y el cuerpo se expone mucho más, no es muy beneficioso para las personas que están afectadas por un TCA», explica Mamen.

Asimismo, durante las vacaciones de verano se hacen más planes y se come y bebe más fuera de casa, todo ello rompe con la rutina, al no tener control sobre la comida: «Son comportamientos problemáticos que dificultan la vida diaria en esta época del año y pueden suponer bastante sufrimiento». Así, la vida en verano hace más difícil ocultar las conductas que denotan un trastorno alimentario, por lo que muchas de estas personas optan por limitar sus relaciones sociales durante estos meses.

«Los planes conllevan exponerse en la playa o la piscina, llevar ropa más corta, hacer planes de comida fuera de casa... y eso les provoca mucha ansiedad», indica esta profesional. En este punto, además, las conductas que pueden alertar sobre un TCA se hacen más patentes, pues muchas personas recurren a prácticas extremas para sentirse a gusto al mostrar su cuerpo. «En esta época del año las conductas alimentarias de riesgo son más difíciles de disimular», explica Bueno.

Operación bikini

Esta es una de las prácticas más peligrosas para una persona con un TCA y, a su vez, una de las más normalizadas. «La operación bikini no deja de ser una conducta alimentaria de riesgo admitida socialmente», advierte Mamen Bueno. Hacer dieta, además, es un factor predisponente para los trastornos alimentarios muy importante, informa.

Así, para una persona que está experimentando un trastorno de la conducta alimentaria, la presión que supone exponer su cuerpo durante el verano empieza meses antes. «Además, al estar tan socialmente aceptado, no levanta sospechas ni alarmas de que esa persona puede tener un problema importante de salud mental», explica la psicóloga.

Especial importancia cobran los casos de TCA en edades tempranas. «La operación bikini en estos casos puede llevar a retos peligrosos entre amigas y amigos, de a ver cuánto pierde cada uno, quién pierde más y desencadenar o contribuir a un trastorno alimentario». En este sentido, la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia, Ádaner Málaga, alerta de que se están observando un mayor número de TCA en edades cada vez más tempranas.

Los más comunes, la anorexia y la bulimia. Ádaner Málaga informa de que el perfil mayoritario es el de mujeres de 17 a 22 años, aunque señala que actualmente tratan a niñas desde los doce años de edad. La aparición de trastornos alimentarios en tan corta edad está alimentada por los estereotipos que se venden a día de hoy sobre el ideal de cuerpo perfecto, advierten: «Las redes sociales hacen mucho daño y pueden provocar un trastorno».

Expertos recomiendan dejar las redes sociales en verano

Las redes sociales en verano pueden influir negativamente en aquellos que las consumen. Ya no solo por la idealización de las vidas que en ellas se muestran, sino por la tendencia a realizar una comparación con las mismas. En el caso de la persona que sufre un trastorno alimentario, esta comparación se tiende a hacer con el cuerpo. «Recomendaría dejar las redes sociales en verano, centrarse más en disfrutar del momento y evitar así comparaciones innecesarias», traslada Mamen Bueno.

La influencia de las redes sociales en la aparición y el desarrollo de un TCA es un hecho del que los expertos llevan tiempo advirtiendo, sobre todo en el caso de niñas y adolescentes. En verano, además, esto se incrementa. «Se exponen a la información y a la imagen de otras personas, la mayoría de las veces idealizado y mostrado de una forma idílica», todo ello en un momento en el que la persona se muestra más vulnerable a todo lo relacionado con la exposición del cuerpo.

«Hay que visibilizar los cuerpos no normativos porque todos los cuerpos tienen su lugar», defienden desde Ádaner Málaga. En esta misma línea, Mamen Bueno insiste en la necesidad de recordar que «debemos honrar nuestro cuerpo, porque es el que nos permite hacer muchas actividades, es nuestro modo de estar en el mundo, relacionarnos y, al fin y al cabo, vivir».

Asimismo, esta psicóloga recuerda a cualquier persona que esté experimentando algún tipo de TCA que no tienen que buscar la aprobación externa: «No hay que tener miedo de dejar de ser queridas o aceptadas en función de si engordan o adelgazan. No hay que reducir una relación a algo tan banal como el tamaño del cuerpo».

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