Una espectacular bola de fuego se dejó ver en la noche de este miércoles en varios puntos del cielo de Málaga y su brillo, parecido al de la luna llena, permitió que fuera percibida por muchas personas que se hicieron eco de este fenómeno a través de sus cuentas en las redes sociales. 

No es la primera vez que un acontecimiento de este tipo despierta la curiosidad y el interés de los malegueños. Sin ir más lejos, una manifestación astronómica similar tuvo lugar el pasado 10 de enero. En aquella ocasión, otra impresionante bola de fuego sobrevoló de madrugada Málaga, Cádiz y Sevilla y pudo ser observada prácticamente en toda España, en un rario de 750 kilómetros a la redonda.

Este tipo de haces de luces se producen cuando una roca entra en la atmósfera terrestre a gran velocidad, lo que provoca que al rozar con el aire se caliente mucho y se vuelva incandescente hasta que se desintegra. Esa incandescencia es lo que permite que sea visible más allá del lugar por donde sobrevuela.

En esta ocasión, el fenómeno ha podido ser analizado por el investigador responsable del proyecto SMART, el astrofísico José María Madiedo del Instituto de Astrofísica de Andalucía IAA-CSIC. Según los resultados de este análisis, el meteorito accedió a la atmósfera a una velocidad de unos 55 mil kilómetros por hora. La roca procedía de de un asteroide. 

"El violento rozamiento con la atmósfera del planeta a esta enorme velocidad causó que la superficie de la roca se calentase y se volviese incandescente, generándose así una bola de fuego que se inició a una altitud de unos 83 kilómetros sobre el mar Mediterráneo, sobre un punto situado a unos 55 kilómetros de la costa de Málaga y a casi 50 kilómetros de la costa de Marruecos. Desde allí avanzó hacia el noreste, extinguiéndose finalmente a una altitud de unos 23 kilómetros sobre el mar, sobre un punto situado a unos 50 kilómetros de la costa española y a 70 kilómetros de la costa marroquí", ha explicado el propio Madiedo a través de un hilo publicado en Twitter.

Madiedo añade que el análisis preliminar del evento permite concluir que la roca no se destruyó completamente en la atmósfera, sino que una parte de ella habría sobrevivido, cayendo al mar en forma de meteorito. "Al caer en el mar, la roca no sería recuperable", señala.

Esta bola de fuego ha sido grabada por los sistemas del proyecto SMART desde las estaciones de detección ubicadas en Huelva, La Hita, CAHA, OSN, La Sagra, Sevilla y El Aljarafe. SMART es un proyecto que desarrolla la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (Red SWEMN). Se trata de una red de investigación coordinada desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). La Red SWEMN tiene como objetivo monitorizar continuamente el cielo con el fin de registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar.

Otros antecedentes recientes

Además del descrito el pasado 10 de enero, el 13 de febrero de 2021 se registró otro similar cuando una roca procedente de un asteroide entró a 72.000 kilómetros por hora a la atmósfera y pudo ser visto cruzando el cielo desde la provincia de Granada a la de Málaga.

En agosto de 2021, del mismo modo, la red de la UMA y de la Sociedad de Astronomía detectaron otra impresionante bola que descendió con dirección suroeste a casi 80.000 kilómetros por hora, para desintegrarse cuando estaba a 37 kilómetros de altura en el delta del Ebro.

Su intensidad fue tal que incluso llegaron a captarlo a través de las nubes las estaciones de Masquefa en Barcelona y la del Observatorio Astronómico de El Torcal en Antequera (Málaga), a más de 630 kilómetros de distancia, como un punto a ras de horizonte.