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La Opinión de Málaga

Los mercados de Málaga también sufren los efectos de la inflación

«Mantendremos los precios lo más bajos posible hasta que no podamos más», afirma un comerciante de Atarazanas, mientras reconoce que las pérdidas no dejan de aumentar

El Reloj, puesto de especias y condimentos. | ISABEL R. VALLEJO

La subida disparada de los precios sigue afectando a la Costa del Sol. Lejos de dar un respiro a las familias y a los pequeños comercios locales, la inflación no parece tener freno en la provincia y vuelve a marcar un nuevo récord histórico empujada por los precios de los alimentos, la luz y el combustible. De hecho, el precio de los alimentos y de las bebidas no alcohólicas ha alcanzado ya en Málaga el 15,2%, frente al 13,5% de media en el conjunto del país. Sólo en lo que va de 2022 el coste de la cesta de la compra se ha visto incrementado en un 10,7%, según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC).

Y el Mercado central de Atarazana no es ajeno a estos problemas que están viviendo en los últimos meses los comercios y los autónomos. Los vendedores del mercado llevan tiempo realizando un enorme esfuerzo por conseguir dejar huella en los valores que atesoran la fidelidad, calidad y la cercanía, pero cada vez es más complicado por la falta de motivación y de clientela.

La carnicería Jesús ha notado el elevado coste de la luz y el combustible. | ISABEL R. VALLEJO

Jesús, uno de los carniceros de este mercado, cada vez se siente más presionado por los elevados costes que tiene que pagar. «La subida de la luz y de carburante me está afectando en todo. Primero en los productos, que he tenido que subir el precio a todo, y segundo en el bolsillo, ya que he tenido que pagar 1.000 euros de luz cuando antes pagaba 600 euros», afirma. Ante este grave problema, no le queda otra que «rezar» para que no le pase como a otros compañeros autónomos que están planteándose cerrar el negocio.

En el caso de José, no se lo planteaba, pero no tuvo otra opción que cerrar su puesto después de muchos años y refugiarse en El Reloj, el puesto de especias y condimentos que dirige su hermano. En este puesto le va «bien en su justa medida», pues las pérdidas que debe enfrentar aumentan en número. «Nosotros mantendremos los precios lo más bajos posible hasta que no podamos más», concluye.

La Pescadería González hijo tiene varios puestos. | ISABEL R. VALLEJO Isabel r vallejo. Málaga

La pescadería González hijo, que cuenta con varios puestos dentro del propio mercado, no entiende cómo los restaurantes de alrededor están repletos de gente y en cambio los mercados se mantienen «prácticamente vacíos» ante la bajada de clientes. Además de contar con menos clientela tanto en la pescadería como en el resto del mercado central, la poca gente que va son extranjeros que acuden como «una atracción turística» y no se gastan ni «un centavo» en ninguno de los puestos.

Los malagueños también notan la subida de los precios a la hora de llenar la cesta de la compra. Cada vez están más pendientes de los precios y suelen tirar más de marcas blancas. «Intento comprar lo justo y necesario», dice Marcos Vallejo, cliente habitual del mercado. Así, la consecuencia es que los ciudadanos cada vez compran más por unidad debido a la subida de los precios, sobre todo en determinados productos como el pescado, la carne, la fruta y la verdura.

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