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Las familias temen que la inflación dispare los precios de la vuelta al cole

La subida de precios afecta también a los materiales escolares y preocupa a los padres malagueños - El papel es el producto que más se ha encarecido, duplicando casi su precio

Estanterías de material escolar de la papelería Góvez. | ARANCHA TEJERO

Llega septiembre y con él la vuelta a la rutina, el fin de las vacaciones y, por supuesto, la vuelta al cole. El regreso a las clases supone siempre un desembolso importante para las familias, que este año temen en especial la cuesta de septiembre, pues amenaza con ser más dura que otros años, debido a la inflación que llegó a alcanzar el 10,8% en el mes de julio, según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC).

Los padres malagueños están viviendo con preocupación esta vuelta al cole, especialmente las familias con más de un hijo, ya que «tienen serias dudas de que puedan hacer frente a este mes de septiembre con unos precios tan disparatados», explica Pilar Triguero, portavoz de la Federación Democrática de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado de Málaga (Fdapa).

Hay padres que tienen serias dudas de poder hacer frente a este mes de septiembre con unos precios tan disparatados

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Como se podía prever, los materiales escolares no han quedado exentos de este episodio inflacionista. Según las papelerías malagueñas, el precio de los materiales ha subido en general, aunque el papel ha sido el producto que más se ha encarecido con diferencia. «Antes el paquete de folios más barato costaba 3,40 euros, y ahora ha subido a 5,40 euros», señala Isabel Dorado, empleada de la Papelería Góvez.

«Lo que más encarece la compra de materiales son los libros de texto», afirma José Delgado, de la Librería Papelería Delgado, pues, aunque en Andalucía los libros de texto son gratuitos durante la etapa de Primaria y Secundaria, no lo son para Infantil, Bachillerato o ciclos formativos. Las papelerías coinciden en que Infantil es la etapa «más cara». Solo los libros suponen un gasto entre 120 y 170 euros, a lo que hay que sumar los materiales que rondan los 40 o 50 euros, sin contar elementos como mochilas, estuches o agendas, explica Rai Rojas, dueña de la Papelería Esterri.

En Bachillerato adquirir todos los libros de un curso puede llegar a costar hasta 250 euros, pero «es muy raro que compren el pack completo. Lo normal es que vengan a por algún libro suelto, pues en esta etapa compran muchos de segunda mano», explica Delgado, que nota cómo la gente recurre cada vez más a la reutilización. Así lo aprecia también un estudio realizado por la plataforma de segunda mano Milanuncios, que señala que el encarecimiento del papel ha provocado que la demanda de libros de segunda mano aumente hasta un 67%.

Otro estudio, recientemente publicado por El Observatorio Cetelem, apunta que 7 de cada 10 españoles planean realizar menos compras en esta vuelta al cole, pues optarán por aprovechar en mayor medida materiales de cursos anteriores o comprarlos de segunda mano. Según las conclusiones del estudio de Cetelem, aunque los precios de la equipación escolar ha subido en general, las familias planean gastar menos este año.

A nivel nacional, las familias prevén gastar una media de 278 euros, lo que supone un 11% menos que en 2021. «Se nota que se están reutilizando muchas cosas de otros cursos», apuntan desde la papelería Góvez, donde han observado que este año la gente tiene más cuidado a la hora de escoger la marca y suelen buscar la más barata. Desde Fdapa, esperan que los colegios, dada la situación, «reduzcan en septiembre un poco la lista de materiales que solicitan».

Pilar Triguero recuerda también que el regreso a las clases abarca mucho más que la mera compra de material. «Uno se apuntará a fútbol y otro a baloncesto, y miedo me da cuánto costará la equipación de este año», comentaba preocupada una madre mientras reservaba el material escolar de este curso para sus dos hijos. Y es que, como señalº Triguero, a los gastos habituales de una familia, incrementados por el notable encarecimiento de la luz, de la cesta de la compra o de la gasolina (imprescindible para trasladar a muchos niños al colegio), hay que sumarles todos los gastos extras como el comedor escolar, las actividades extraescolares o la compra de uniformes, cuyos precios se han incrementado también hasta un 10%, según Daniel Díaz, gerente de la tienda de ropa Toñi Martín Kids.

Andalucía no cambiará los libros de texto para el nuevo curso 22/23

La nueva Ley de Educación (Lomloe), aprobada en diciembre de 2020, comenzará a implantarse en el curso 2022/23 en las etapas de 1º, 3º y 5º de Educación Primaria; 1º y 3º de la ESO; 1º de Bachillerato y 1º de FP Básica. Sin embargo, como ya adelantó en abril de este mismo año la entonces viceconsejera de Educación, María del Carmen Castillo, en Andalucía se implantará pero manteniendo los libros de texto que se han tenido hasta ahora (con los contenidos de la derogada Lonce), por falta de tiempo para desarrollar la parte curricular que le corresponde a Andalucía (el 40%).

La Federación Democrática de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado de Málaga (Fdapa) no lo ve como un inconveniente puesto que «nunca han considerado imprescindibles los manuales». Aseguran que hay muchas alternativas y que disponen de docentes lo suficientemente capacitados para que puedan desarrollar sus clases sin que sea necesario el libro de texto de ninguna editorial.

Pilar Triguero, portavoz de prensa de Fdapa, señala que Andalucía aún no ha publicado los criterios de currículo que le corresponde, por lo que difícilmente iban a poder tener los libros de texto adaptados. Recuerda también que, hasta que se desarrollen estos criterios, los centros educativos cuentan con instrucciones, emitidas por la Consejería, que regulan la enseñanza de educación Infantil, Primaria, Secundaria y de Bachillerato.

Guillermo Hernández Becerra, presidente provincial de Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (Anpe) de Málaga, destaca que el profesorado está «un tanto desconcertado en cuanto a la organización e inicio del curso 22/23», según le manifestaron antes de verano. Señala también que el que las editoriales no hayan podido adaptar los textos a la nueva legislación, significa que los profesores deberán «hacer un esfuerzo extra» a la hora de impartir su docencia.

«Esto supone un mayor trabajo para ellos, ya que deberán adaptar y modificar sus programaciones teniendo en cuenta las nuevas instrucciones publicadas adaptadas a la Lomloe, y dar sus clases al margen de los libros antiguos que tengan», destaca Hernández.

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