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La Opinión de Málaga

Vivienda

Encontrar piso de estudiantes en Málaga: misión imposible por los altos precios

La comunidad estudiantil malagueña no encuentra alojamiento en renta debido al elevado precio y la gran demanda Los administradores de vivienda cada vez piden más requisitos a los jóvenes por miedo al destrozo de sus propiedades

Universitarios en búsqueda de vivienda en alquiler. L. O.

Con el inicio de las vacaciones de verano, miles de estudiantes universitarios, sobre todo los recién graduados en bachillerato, se adentran en la misión de conseguir un alojamiento para el próximo curso. Muchos de ellos, deciden no quedarse más en residencias para vivir con sus amigos y empiezan la búsqueda de pisos por las zonas universitarias con la ayuda de agencias inmobiliarias y portales online. Otros, emprenden un camino lejos de sus ciudades natales para estudiar la carrera de su sueño y prefieren una habitación en apartamentos compartidos. Sin embargo, muchas veces este camino se ve dificultado por la dura realidad: conseguir alojamiento en Málaga para el próximo curso es una odisea por los elevados precios. La Costa del Sol se sitúa en la segunda posición en la clasificación de provincias más caras en Andalucía para el alquiler de vivienda, según el portal Fotocasa.

Hay diferentes motivos que están provocando este problema. Una de ellas son las características actuales del mercado inmobiliario. Los desorbitados precios de los pisos en zonas como Teatinos ( el precio por metro cuadrado es de 11,25 euros), Carranque (10,47 euros el metro cuadrado) y El Ejido (14,31 euros el metro cuadrado) han provocado que los estudiantes decidan buscar directamente habitaciones en pisos compartidos, aunque no sean conocidas. Pero esta opción tampoco es tan viable económicamente como pensaban. Marta Guisado, estudiante de publicidad y relaciones públicas, reconoce que lleva varias semanas buscando piso por las zonas mencionadas, pero los precios «infladísimos» hacen que no sean factibles para ella y sus amigos. «Al principio buscábamos piso para cuatro personas que estuviese amueblado y que no se excediera de los 275 euros por persona, pero es imposible encontrar piso para tantos y por ese precio. Todos nos piden más de 300 euros», explica.

Y si ya de por sí es complicado lanzarse a la búsqueda por los elevados precios, a esto se le suma que los propietarios cada vez ponen más requisitos para acceder a ellos. «Mis compañeros y yo nos hemos encontrado con caseros que han hecho preselecciones por la cantidad de solicitudes con las que contaba, y en otros pisos, los caseros nos han pedido hasta la nómina», reconoce Álex Gala, estudiante de 19 años que se adentra, por primera vez, en el mundo universitario.

Este aumento de requisitos se debe a varias razones. Una de ellas, según varios administradores de alojamiento de la ciudad y agencias inmobiliarias, es que cada vez encuentran más daños en las fincas, es decir, tienen miedo a que los universitarios hagan destrozos en las viviendas alquiladas o los problemas que puedan tener con el resto de , especialmente si montan fiestas o ponen la música muy elevada a altas horas de la noche. vecinos

«Llevaba un par de años alquilando habitaciones a estudiantes universitarios, pero solo me han causado problemas. Te encuentras el piso con las persianas arrancadas y el baño con mucho moho. El dinero que ganaba no me compensaba si tenía que estar arreglando el piso cada mes, además de la inseguridad y el malestar que te genera cada vez que tienes que ir al piso a cobrar a los estudiantes» , asegura Juan Santiago, propietario de varios pisos.

«Las ayudas que nos ofrecen son escasas»

Los precios estratosféricos de los alquileres en Málaga hacen que muchos jóvenes no puedan permitirse estudiar fuera de sus ciudades si no fuera por las ayudas económicas de las becas y la de sus padres, y muchas veces la cantidad ingresada por la beca no es suficiente para mantenerse, o eso confiesa Estefanía, estudiante de tercer curso de medicina. «A algunos compañeros por vivir fuera de la ciudad le dan cantidades superiores, pero, normalmente, a los estudiantes que somos de Málaga nos ingresan cantidades lamentables que no te dan para comer y pagar el piso. Por eso, mucho nos planteamos volver a residencias», reconoce.

Pilar González, estudiante de publicidad y relaciones públicas, solo cuenta con la ayuda económica de sus padres: «Soy estudiante, todavía no trabajo, y si no fuera por la ayuda de mis padres no podría mantenerme. Aun así sigue siendo complicado permitirse un piso de 300 euros por habitación o más».

Muchos de los jóvenes intentan solicitar el bono joven, pero no es posible por superar la renta máxima. «Desde hace un par de meses llevamos viviendo en un piso en el que pagamos 800 euros por dos habitaciones, y claro, así tampoco podemos solicitar las ayudas de la Junta», asegura Teresa, quien vive con su novio.

Trabajo y estudio

Para poder pagar una habitación donde vivir, los propios gastos y todo lo relacionado con la universidad, muchos jóvenes tienen que buscar un trabajo y combinarlo con los estudios porque la beca no les llega o es insuficiente y algunos padres no pueden ayudar a sus hijos, lo que influye en los estudios y en la salud mental por el estrés continuo que le generan.

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