La Junta de Andalucía insiste en su reticencia a implantar la tasa turística en la región, un tributo que se aplica al precio por pernoctación que asume el viajero, como ocurre en numerosas ciudades europeas.

El consejero de Turismo, Arturo Bernal, ratificó ayer sus declaraciones de esta semana en relación a este impuesto, insistiendo en que «no es el momento» de hablar de la tasa turística.

«Creo que no puede ofender a nadie, no toca hablar de la tasa en este momento, toca centrarnos en lo importante», señaló durante una visita a Málaga por la inauguración de la feria de cruceros Seatrade Cruise Med.

Para Bernal, lo «importante» en el sector turístico es afrontar, por ejemplo, los problemas de disponibilidad de agua debido a la sequía o el alza de los costes debido a la crisis energética.

«No somos consciente de lo que importa el agua en una región como Andalucía donde sus dos principales fuentes de riqueza son la agricultura y los servicios, en este caso, el turismo», manifestó.

«Cuando hablamos de la tasa es porque nos encontramos en momentos quizás de máxima demanda, pero hay que ponerlo todo en contexto, y esa máxima demanda no obedece a los resultados que el sector está obteniendo», continuó el responsable de Turismo en la Junta de Andalucía. «No tenemos una máxima demanda con un máximo beneficio porque han subido los costes y tenemos una inflación desbocada y galopante que es muy preocupante».

«Creo que tenemos problemas o elementos importantes a los que anticiparnos y de los que ocuparnos en este escenario de año y medio desde este momento y creo que desviar la atención hacia otros temas me parece que ahora no toca», añadió.

Seguir avanzando

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que se ha mostrado en numerosas ocasiones a favor de la creación de esta tasa como medida para atraer el «turismo de excelencia», opinó ayer que «no es malo» seguir avanzando en la creación de este tributo, en consenso con el sector.

«Hablar, vamos a decir, de una manera discreta y ver cómo con el sector se puede ir avanzando en consenso, eso no es malo», valoró De la Torre.

Eso sí, añadió, «siempre que sea destinada a fomentar el turismo de calidad, el turismo de excelencia».

El alcalde se ha referido en otras ocasiones a la tasa turística como una forma de atraer al turista con mayor poder adquisitivo ya que la oferta de la ciudad no es «ilimitada». De esa manera, la tasa permitiría hacer una «promoción selectiva» de la ciudad.

Un debate conocido

Se trata de un gravamen que se aplica en Cataluña, Baleares o Valencia, junto a numerosas ciudades europeas como Berlín, Roma, París o Ámsterdam, un tributo cuya implantación ya planeó sobre la ciudad en el año 2019, uno de los mejores años para el turismo en la Costa del Sol antes de la irrupción de la pandemia pero que no llegó a cuajar por el rechazo de la Junta de Andalucía.

De hecho, en el pleno de junio del Ayuntamiento de Málaga una moción de Unidas Podemos volvió a traer este debate a la capital a través de una moción en la que se defendía que la capital podría cobrar 1,5 euros por pernoctación a los turistas.

Este impuesto supondría, aseguraban desde Unidas Podemos, una recaudación de 7,5 millones de euros anuales y de hasta 10 millones si ese impuesto fuera de 2 euros.

Esta propuesta consiguió recabar el apoyo de todos los grupos para solicitar tanto a la Junta de Andalucía como al Gobierno central que abrieran el diálogo para discutir la creación de este gravamen.

Rechazo de la patronal hotelera en la Costa del Sol

La patronal hotelera de Málaga, Aehcos, junto a la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos, ya rechazaron en su momento la implantación de una tasa turística que gravaría las estancias de los visitantes en cualquier alojamiento turístico, desde un hotel, un camping o un albergue.

Desde el sector entendían que este tributo a los viajeros responde a un «afán recaudatorio de la administración en general y de la administración municipal en concreto». Además critican que es la «mal llamada tasa turística» porque afectaría solo a la actividad hotelera.