Málaga goza de una muy buena calidad de aire. Así lo indican los datos que emite la red del Ministerio de Transición Ecológica. 

La provincia cuenta con un índice de calidad de aire (ICA) "razonablemente buena". De las seis estaciones ubicadas en distintas localizaciones de la provincia, todas registraron durante el día de ayer y hoy una buena calidad atmosférica. 

Estas estaciones están ubicadas en Peñarrubia, Puerto de la Torre, Marbella y Málaga. Tres de estas están situadas en la capital y todas ellas notificaron niveles por debajo de los 30.  

El índice de calidad de aire se distingue en seis categorías, dependiendo del grado de riesgo: buena, razonablemente buena, regular, desfavorable, muy desfavorable, y extremadamente desfavorable. 

Una escala que va desde  0 al >500, siendo de entre 0 a 50 buena; moderada de 51 a 100; dañina a la salud para grupos sensibles 101 a 150; dañina a la salud de 151 a 200; muy dañina a la salud de 201 a 300 y peligrosa superior a 300. 

Conociendo estos parámetros, las seis estaciones cifraron la calidad del aire, en las distintas zonas de Málaga, de entre 22 a 30. Un nivel razonablemente bueno, muy por debajo de los 50. 

Para calcular el ICA se miden cinco contaminantes considerados clave y que son perjudiciales para la salud de las personas y del medio ambiente: las partículas en suspensión, el ozono troposférico, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre.

El ICA en el resto de provincias andaluzas sigue en la misma línea. Casi todas por debajo de los 30, menos Granada (32); siendo Sevilla la que mejor calidad del aire tiene, una cifra que no supera los 15 puntos. 

En el resto de España los niveles se mantienen en buenos, menos en Mallorca. Está registrado el aire de peor calidad en toda Europa, situándose en 151. Un dato que indica la calidad de este aire como "dañina a la salud". Y esto se debe a la falta de lluvias y los continuos episodios de calima, que han disparado los niveles de micropartículas.

Pero, que el índice de calidad del aire sea bueno en Málaga no supone que la provincia este exenta de contaminación. De hecho, los últimos informes publicados por la misma Agencia Europea del Medio Ambiente revelan, en base a las mediciones realizadas sobre estos cinco contaminantes, que las personas que viven en las ciudades europeas siguen expuestas a niveles de contaminación atmosférica que la Organización Mundial de la Salud considera nocivos. 

Una de las más nocivas son las partículas finas (PM2,5), que son el contaminante más perjudicial. Y se calcula que, solo en el año 2014, fueron responsables de la muerte prematura de unos 400.000 europeos.

Y no es esta la única consecuencia negativa de la mala calidad del aire que respiramos. La mala calidad del aire repercute muy en la productividad de los trabajadores, incrementa los gastos médicos, daña el suelo, los cultivos, bosques, ríos y lagos.