Don Juan Carlos, el Rey emérito, posa con ropajes del Siglo de Oro, escopeta y un paisaje velazqueño de fondo, como en su día posó Felipe IV, pero por el horizonte de Guadarrama lo que asoma es un elefante, posiblemente de Botsuana.

Muy cerca de él, en otro cuadro, don Juan de Pareja, el esclavo mestizo de Velázquez, sostiene un anacrónico botellín de cerveza. En otro lienzo, pintado aprovechando un modesto palé, Pablo Iglesias, el exlíder de Podemos, posa con vestuario y aires aristocráticos en un mullido sillón de orejas, mientras que muy cerca de él, en sendos cuadros, el dictador Putin aparece representado con la sensualidad femenina de una Marlene Dietrich y el expresidente Donald Trump, en anticuada ropa interior masculina.

Es el arte políticamente incorrecto y ajeno al encasillamiento ideológico del pintor y cantante Gonzalo Monserrate (Málaga, 1967), un juego irónico de guiños a la actualidad y a los maestros clásicos que hace unos días pudo verse en el Merendero El Costi, en Echeverría del Palo.

El pintor ha convertido a Pablo Iglesias en un personaje aristocrático. A.V.

Gonzalo, antiguo solista de ‘El correo del zar’, que en los 80 llegó a actuar en el popular programa de televisión ‘Tocata’, es hijo y hermano de pintores: su padre es Carlos Monserrate y su hermano Carlos estudió Bellas Artes. «Me gustaba mucho ir al estudio de mi padre a escucharle, sin ninguna intención de sacar ningún aprendizaje de eso pero le observaba mucho», confiesa.

Fue con 35 años, al decidir alejarse del mundanal ruido y trasladarse a Salares, cuando se puso a pintar de forma autodidacta. «Mi hermano me enseñó que la técnica se aprende, lo que no se aprende es a tener ideas», destaca.

A la guitarra, en un momento de la actuación junto a sus obras. La Opinión

Tras seis años en Salares se marchó a vivir seis años en Suecia, donde comenzó a vender sus cuadros, «retratos irónicos y críticos de personajes suecos», incluidos Olof Palme y la Casa Real sueca, lo que le valió alguna reseña crítica en la prensa del país. Pero como explica, «la gente de mi generación, recién salida del Franquismo, nos criamos pensando que lo más importante es la libertad». Como remarca, «no comprendo el arte sólo como estética, que conste que me gusta pero necesito que tenga un mensaje o cierta crítica».

Gonzalo Monserrate, vecino de Nerja desde hace años, compagina la pintura con la música, también en sus exposiciones, en las que interpreta canciones de los años 60 a 80, generalmente en inglés. Quizás por eso sus cuadros son, además de arte, un ‘canto a la libertad’ en una época, lamenta, «de represión y censura ridícula».