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La Opinión de Málaga

Foro Greencities y S-Moving

Perros robot, vehículos de reparto sin conductor y realidad virtual 'made in Málaga'

El Palacio de Ferias reúne estos días la innovación más variada aplicada a todo tipo de sectores - La firma malagueña Voson Engines recrea virtualmente el edificio de Tabacalera y prepara un "escape room" de zombies en realidad virtual

La firma malagueña Voson Engine realiza trabajos de realidad virtual. Alex Zea

La zona expositiva de Greencities y S-Moving es un escaparate de innovación que ofrece continuas sorpresas al visitante. Buena parte de las miradas en esta primera jornada de foro se las ha llevado "Spot", un singular perro robótico 5G presente en el stand de Telefónica Empresas e ideado por las compañías Alisys y Boston Dynamics que puede ser usado en entornos tan diversos como el de la sanidad, la seguridad o el transporte para realizar inspecciones de control. "Spot" está también ideado para ayudar en situaciones extremas como incendios o terremotos, siendo enviado como avanzadilla para cartografiar las zonas de peligro antes de que el personal de emergencias, ya sean bomberos, cuerpos policiales o sanitarios, accedan al lugar en cuestión.

"Es un robot cuadrúpedo, y sus patas le permiten subir escaleras o todo tipo de rampas, lo que le otorga mucha versatilidad para todo tipo de misiones. Ya hemos hecho alguna experiencia de prueba en centrales eléctricas y el resultado ha sido muy positivo. 'Spot' hace una primera ronda de inspección y el operario que lo control detecta así los riesgos antes de enviar a los equipos humanos", comenta Antonio Miranda, ingeniero de software robótico de Alisys.

El perro robot "Spot" de tecnología 5G, una de las innovaciones presentes en Greencities y S-Moving. Alex Zea

Esta empresa originaria de Gijón se ha encargado de diseñar una plataforma desde la que poder controlar perfectamente a "Spot" y recibir al instante la ingente cantidad de datos que suministran los múltiples sensores y cámaras con los que va equipado. Miranda explica que ya han comercializado algún prototipo aunque de momento el trabajo se centra en seguir perfeccionado las capacidades del peculiar robot, al que prácticamente sólo le hace falta ladrar.

Otra presencia que ha llamado mucho la atención en el foro es la de Voson Engine, una empresa malagueña de realidad virtual que ha recreado en una superficie de 60 metros cuadrados el edificio de Tabacalera, sede del Polo de Contenidos Digitales. Equipados con las gafas de realidad virtual, los asistentes a Greencities y S-Moving pueden así "pasear" de forma completamente realista por una parte del conocido inmueble.

"Empezamos trabajando en el mundo del ocio, aplicando la realidad virtual a los videojuegos, pero hemos visto las posibilidades de aplicación que esta tecnología tiene en el turismo, la cultura o la educación. Se puede, por ejemplo, recrear la plaza de la Merced o la Catedral y usarla en acciones promocionales en el extranjero para atraer visitantes", comenta Ian Bermejo, uno de los responsables de Voson.

Los sistemas que utiliza esta firma malagueña son extremadamente precisos para que las personas inmersas en sus realidades virtuales puedan interactuar entre ellas, a la vez que se evita la sensación de mareo que a veces produce esta tecnología. "Puedes tocar a tu compañero, chocarle la mano o hasta jugar una partida de ajedrez con él. Las posibilidades de aplicación de la realidad virtual son infinitas", apunta. Voson mantiene también su vertiente lúdica y está ultimando un escape room multijugador de temática zombie.

El foro Greencities&S-Moving ha contado también con la presentación de un prototipo de vehículo de reparto autónomo desarrollado por la empresa Phebus en colaboración con Vodafone. "Está ideado para hacer el reparto de última milla sin necesidad de conductor en las zonas de los cascos históricos, donde no hay tráfico rodado. Utiliza láser, visión artificial, GPS y georradar que verifican todo el entorno en cada momento para comprobar que no hay presencia de obstáculos", explica el ingeniero responsable de Phebus, Jokin Quincoces.

El vehículo autónomo de reparto de la empresa Phebus. Alex Zea

Con una capacidad máxima de carga de 900 kilos (correspondiente al estándar un palé europeo) y una autonomía de 100 kilómetros, este carro es capaz de transportar cualquier tipo de mercancía, aunque su diseñador asegura que la idea no es quitar trabajo a los profesionales de este campo.

"En realidad, lo que hace es facilitar su tarea. El vehículo dispone de mando de control, pero también se puede programar directamente para que vaya y vuelva al lugar en cuestión, evitando problemas de aparcamiento y emisiones de CO2", apunta. De momento, ya se está testando en Santiago de Compostela, con posibilidad de que los negocios de la zona centro puedan hacer las pruebas que deseen.

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