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La Opinión de Málaga

Crónicas de la ciudad

Malabaristas del mobiliario en el Parque de la Peseta

Tras encajar en julio un banco entre las ramas de un árbol, los incívicos vuelven a las andadas en esta zona verde de Portada Alta

Los bancos se arrancan y trasladan a placer, para comodidad de algunos tertulianos incívi A.V.

En julio pasado esta sección se hizo eco de un acto que en latitudes más dictatoriales como Irán parecería algún aviso mafioso de su prehistórica policía religiosa.

Como muchos recordarán, en el Parque de la Peseta, en Portada Alta, apareció un banco arrancado del suelo y encajado entre las ramas de un árbol inocente.

El banco, por descontado con pintadas, según informan fuentes municipales parece que fue alzado a pulso y encasquetado entre las ramas por un grupo de cabezas de chorlito que frecuenta esta zona verde de calle Benagalbón. El paso de la adolescencia a la madurez suele ser puñetero, pero ninguna culpa tiene el mobiliario público de los cambios hormonales, los granos o los gallos.

El caso es que este grupo de aspirantes a adultos continúa dando muestras de que todavía le queda un largo y tortuoso camino por recorrer. Según confirmaron el pasado lunes fuentes municipales, el banco, devuelto a la civilización, arreglado y atornillado, fue una vez más arrancado, como pudo comprobar el firmante, para colocarlo frente a otro y así fomentar una tertulia en el foro adolescente del Parque de la Peseta.

Hay que agradecer a los hados que semejante reata tertuliana, por ahora carezca de superpoderes heroicos, porque el estropicio que podrían causar a mobiliario urbano de más porte -pensemos en la pérgola del Palmeral de las Sorpresas recolocada a lo largo de calle Larios- podría ser de cine.

Aparcamiento con varios ficus. A.V.

Y es una pena tanto gasto de calorías, que no de neuronas, cuando estamos hablando de una de los rincones de Málaga con más presencia de zonas verdes y por ende de sombra, como el vecino Parque del Corregidor José Viciana o el aparcamiento junto al Centro de Educación Permanente de Portada Alta, que no se priva de unos enormes ficus que evitan que los coches salgan horneados.

Pero es que además, el Parque de la Peseta tiene una preciosa particularidad que, confiemos, no caiga bajo las zarpas de estos malabaristas del mobiliario público. Se trata de una ‘rara avis’, pues hay dos pérgolas metálicas milagrosamente recubiertas de glicinias, todo un espectáculo entre marzo y abril y por tanto ‘parientes lejanas’ del cenador de La Concepción.

Una de las pérgolas de glicinias en el Parque de la Peseta. A.V.

Que una pérgola en plena Málaga capital cuente con una-a tramos- frondosa cubierta vegetal y no permanezca sin nada encima, como suele ser lo habitual, es algo insólito. Ojalá que nuestro Consistorio dejara de tirar el dinero público con tanta pérgola desnuda y tomara ejemplo... con el permiso de estos angelitos.

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