«Nosotros somos historiadores y queremos contar con toda nuestra rigurosidad y toda la imparcialidad posible este tipo de cosas pero eso incluye contarlo todo. Todo, todo. Y contar lo que se ha olvidado o lo que se conoce poco». Antonio Cazorla es historiador, originario de Almería, y desde hace más de 30 años es docente en la Universidad de Trent, ‘al otro lado del charco’, en Ontario, Canadá.

Fue precisamente hace tres décadas cuando comenzó a entablar amistad con un académico de su campo de investigación, el profesor Adrian Shubert, al que ahora llama ‘colega’. Ya entonces comenzaron a preguntarse cuál sería la forma idónea para enseñar a la gente, «al público general», sobre la Guerra Civil española, etapa histórica en la que ambos tienen un especial interés.

Esa motivación se ha podido materializar ahora en el que es el primer museo virtual de la Guerra Civil. «La democracia, los derechos de las mujeres y la justicia social fueron los grandes temas en la Guerra Civil y siguen siendo relevantes hoy».

Bajo la premisa de contar la contienda «desde la experiencia de personas normales», la vida cotidiana de los que la padecieron o la observaron, el museo, que seguirá creciendo, cuenta a día de hoy con cinco galerías, que están disponibles a un solo click en todo el mundo, y, de momento, en inglés y español.

Las secciones narran el comienzo de la guerra y su desarrollo, el contexto internacional, las retaguardias (es decir, todo el material ideológico que pudieron utilizar los bandos, así como los partidos políticos y sindicatos que organizaban los equipos humanos) y la vida cotidiana en el frente de batalla.

Además, presta atención a los acontecimientos y monumentos que contribuyen a la memoria histórica. El relato está construido a partir de textos y fotografías de cartas y artefactos que datan de los años 30 y 40.

La Biblioteca Nacional, el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca y el Museo Reina Sofía de Madrid son algunas de las entidades que han cedido las imágenes y otros materiales a la galería virtual canadiense de la Universidad de Trent.

Fotografía de archivo de La Desbandá de Málaga a Almería. | L.O.

La Málaga de los años 30

Posiblemente una de las más llamativas para el que ha pasado alguna vez (o muchas) por la calle Larios sea la escena de entrada de los soldados franquistas y sus aliados italianos. En la escena, en la que se les ve de espaldas, están marchando por ella el día en el que concluyó la batalla de Málaga, el 8 de febrero de 1937. En su descripción se puede leer: «En la fotografía se ven tropas franquistas desfilando por las calles del centro de Málaga, recibidas por la burguesía local».

La creación del museo, a manos de un equipo de seis historiadores, que incluyen a otra andaluza, la académica Sofía Rodríguez, ha contado con la financiación completa de instituciones de Canadá. En total han sido en torno a 20.000 euros entre la York University de Toronto y la Trent University de Ontario.

Además, el almeriense Antonio Cazorla ha detallado: «La embajada española (...) nos dio 2.000 dólares canadienses, que al cambio deben ser unos 1.400 euros pero eso ya fue al final. Nos ha ayudado a pagar a la diseñadora gráfica».

¿Cómo sería la vida en los frentes de batalla? ¿Qué libros leerían y qué comerían? Estas son algunas de las preguntas que se podrán responder con una visita al museo. Algunos de los documentos gráficos son capaces de evocar escenas desgarradoras como lo hacen películas como ‘La Trinchera Infinita’ o ‘Mientras dure la guerra’ del director Alejandro Amenábar.

Investigadores y docentes

Los historiadores que han creado la galería virtual quieren que su museo sea un recurso habitual para todos aquellos que quieran saber más sobre uno de los sucesos que, sin duda, determinaron el siglo XX. Tienen la intención de ayudar a resolver cuestiones como «Mi abuelo estuvo de refugiado en Francia, ¿dónde pudo estar?», tal y como señala el historiador almeriense.

Este podría ser el primer nivel de visita del museo que, además, es gratuito. «El museo va a tener tres niveles, uno de visita general, uno didáctico y el tercero de investigación», detalla Antonio Cazorla.

«Vamos a introducir unidades para ayudar a los profesores de los distintos grados a enseñar en la escuela estos temas. Y también vamos a meter conexiones a bases de datos», añade el catedrático en Historia Contemporánea. Para ello, el equipo de trabajo quiere contar con nuevos expertos, más jóvenes, y establecer nuevos acuerdos con archivos internacionales.

Toda esta tarea, que hacen de manera altruista, cuenta con la mayor de las ilusiones por parte de los académicos que tienen la meta de «trasmitir conocimiento»: «Hay muchas cosas que van a ayudar a recordar y para recordar hay que saber primero», argumenta Antonio Cazorla.

Aunque como señalan en algunas partes de la galería, algunas cuestiones «siempre han sido problemáticas», como el cambio del nombre de calles y los memoriales a los caídos en la guerra, su objetivo es que «cada persona se cree su propia opinión» una vez haya visitado el museo virtual canadiense.

El Cementerio de San Rafael, entre los elementos de la memoria

La sección de ‘Memoria histórica’ de la galería incluye como último apartado, por el momento, un gráfico de la situación previa a la exhumación de la fosa común de San Rafael, en Málaga. «Es la más grande de España. En ella estaban los cuerpos de más de cuatro mil víctimas (...). Entre 2006 y 2009 se recuperaron allí los cuerpos de 2.840 individuos, en su mayoría varones», detalla la descripción que la acompaña.

Norman Bethune, médico canadiense que junto a su equipo ayudaron durante la Guerra Civil.

Una sorpresa «muy bonita» para los creadores del museo 

Algo que los investigadores no esperaban es que la gente se volcara tanto y tan pronto con su proyecto. «Una cosa que ha pasado y que ha sido muy bonita es que nos ha escrito mucha gente de España y de fuera de España ofreciéndose a ayudar. Desde quien quiere traducir todo al francés, a personas que tienen material en su casa, cartas, objetos, fotos y que nos lo pasan gratis», detalla Antonio Cazorla. 

La idea de seguir ampliando el museo nació con el propio proyecto y ésta era una de las iniciativas que idearon para conseguirlo. Como dice el historiador almeriense, «se nos han adelantado». Uno de los acontecimientos que Cazorla asegura que van a añadir pronto es La Desbandá

«Vamos a meter La Desbandá porque además el médico canadiense Norman Bethune y su equipo ayudaron a muchos de los refugiados. Entonces claro que vamos a meter más cosas de Málaga», expone el académico almeriense.