Estefanía, Yaiza, Marina y Ana no tenían que regresar a Puerto Ayora (en las Islas Galápagos, a 1.353 kilómetros de Ecuador) en el 'Angy' la tarde del domingo después de su día de trabajo. Pero lo hicieron. Las cuatro estudiantes de posgrado de la Universidad de Málaga sobrevivieron al hundimiento de su lancha de cabotaje, suceso en el que fallecieron cuatro personas y desaparecieron otras dos. Después de lo ocurrido, continúan con su voluntariado en las islas Galápagos con fuerzas renovadas. 

"Por suerte todas nosotras estamos bien (...). Nos sentimos muy arropadas a pesar de la distancia y con fuerza para terminar nuestro voluntariado tal y como estaba planeado", relata Ana, de 22 años, una de las malagueñas supervivientes que acabó el grado de Bioquímica el pasado mes de julio. 

Las cuatro jóvenes no contaban con que en este segundo mes de su experiencia como voluntarias en dos programas de cooperación internacional de la UMA y la Fundación Charles Darwin, asociación belga de conservación de la naturaleza, vivieran algo como esto. Nadar entre arrecifes de corales y estudiar en el laboratorio las especies invasoras de la fauna y flora de este archipiélago del Pacífico eran sus tareas principales, también el día del siniestro, que ahora recuerdan con algo más de tranquilidad después de toda la incertidumbre que vivieron.  

"Ya en puerto notamos que había problemas con el motor y al preguntar por los chalecos salvavidas nos dijeron que no había", cuenta una de las estudiantes en una entrevista a este periódico. Se encontraban a 30 minutos de su destino, en alta mar, cuando el agua empezó a inundar el motor de la lancha, que, a pesar de tener capacidad para una veintena de pasajeros, llevaba casi 40. 

Al ver que muchos de los viajeros ya estaban en el agua, las cuatro estudiantes decidieron "escalar hasta la proa": "Intentamos mantenernos agarradas a la barandilla el máximo tiempo posible", pero fue muy poco, lo que las obligó a saltar al agua. Por suerte, el barco que abastecía de combustible al 'Angy' estaba cerca: "Fuimos de las primeras en subir"

Estefanía, una de las biólogas, no dudó en tratar de ayudar al resto de pasajeros a subir al barco cuando ellas ya estaban a salvo: "Ya allí mi compañera Estefanía, junto con el marinero, comenzó a subir a toda la gente posible". Con 15 personas a bordo, comenzó de nuevo a entrar agua, lo que les obligó a dirigirse a puerto para evitar un nuevo hundimiento. Ana explica desconcertada que "esa fue de las partes más duras por los gritos de la gente pidiendo que regresáramos a por sus familiares".  

Varios días después del suceso, las jóvenes han sabido afrontarlo, incluso con humor. De hecho, una de las estudiantes fotografiaba hace unos días en su cuenta de Instagram cómo sus compañeros del proyecto 'Galápagos Verdes 2050' las recibían con jamón serrano y tomates para desayunar la mañana después del incidente.

Las malagueñas se muestran muy agradecidas con la Fundación Charles Darwin, la Agencia de Bioseguridad de Galápagos y el área de Cooperación Internacional de la Universidad de Málaga. Asimismo, dan tranquilidad a sus familiares y amigos de España, que las verán el próximo mes de noviembre, que será cuando regresen de su experiencia en el Pacífico.