Hay un rincón de Málaga donde la Catedral ha dejado de ser un sueño incompleto y luce con todos sus elementos, como fue proyectada hace siglos. Se encuentra en un pequeño taller de la Cruz del Humilladero, mide alrededor de 1.75 de altura y pesa unos 190 kilos.

«He venido aquí casi todos los días desde el 10 de enero de 2021, un año y medio largo de trabajo», resume esta semana José Moreno Ortiz, más conocido como Pepe Ortiz. Nacido en Loja en 1949, cuando tenía ocho años su familia se marchó a vivir a Málaga «y desde los 11 años estoy liado con los metales», confiesa. 

Un detalle del Templo Mayor de hierro forjado. Alex Zea

De las manos de este chapista soldador, formado en la antigua Escuela Franco y que trabajó en industrias clásicas malagueñas como Tamese, Intelhorce, la fábrica del Amoniaco o Minerva, ha salido la maqueta de la fachada completa de la Catedral de Málaga, una maravilla de hierro forjado y sin una gota de pintura, gracias a su pericia y tenacidad.

«He tenido en cuenta los planos de la Catedral finalizada», explica. Después de que años atrás se atreviera con un metafórico árbol del flamenco, con sus raíces y palos en forma de hojas, que puede verse en la biblioteca municipal Manuel Altolaguirre y de que realizara una Alhambra de Granada, hoy en el Mesón Astorga, explica que quiso plasmar el Templo Mayor de Málaga concluido, «porque en mi vida profesional nunca dejé un trabajo sin terminar».

En la biblioteca municipal Manuel Altolaguirre con su árbol del flamenco, de hierro forjado. A.V.

Para un reto tan ingente, acudió al taller de un amigo para conseguir las planchas de hierro y allí mismo plegarlas, tras calcular las medidas de todos los volúmenes. A continuación, fue el turno de añadirle todos los elementos arquitectónicos, hasta el más mínimo detalle, siempre con piezas de hierro forjado, a veces adosando varillas para las columnas o usando broca de carpintero para convertirlas en columnas salomónicas; en suma, fuera cual fuera la forma o tamaño de lo que necesitara.

A este respecto, señala el detalle de los dinteles de las puertas: «por pequeñitos que fueran les he hecho estos cortecitos», cuenta, pues se trata de soluciones estéticas que pueden verse en la Catedral real. El trabajo preciosista de todo un artista del metal se puede apreciar muy bien en la famosa verja, reproducida al milímetro, cancela incluida.

La verja catedralicia, cancela incluida. Alex Zea

La soldadura

En cuanto al dorado que luce la maqueta en muchas de sus partes, Pepe Ortiz lo explica con un ejemplo práctico: se coloca las gafas protectoras, toma un soplete y calienta una varilla contra una chapa de hierro. «El material se va poniendo rojo», detalla. Luego, tras sumergir la chapa en un cubo de agua, el área roja se vuelve dorada. «El dorado es soldadura a metal», precisa, al tiempo que remarca que conoce a la perfección «cuándo llora el hierro».

Pepe Oritz, en pleno trabajo de soldadura. A.V.

Como confiesa, le costó trabajo y mucha paciencia lograr reproducir la curvatura perfecta de las cúpulas. En cuanto al remate del Templo Mayor -hoy sólo en los planos- con las esculturas de los santos, de ellas cuenta que las hizo con una impresora en 3D.

Y de los medallones laterales de San Ciriaco y Santa Paula que hay sobre las puertas, explica que pidió un par de medallas a la Congregación de los Patronos y salvó la dificultad de que en las medallas los santos aparecieran juntos «cortándolas por la mitad y haciéndoles un remarco».

Y para que una obra como esta resista al tiempo y también a la oxidación, Pepe explica que le ha dado dos manos de imprimación y que recibirá dos manos más «de laca carrocera incolora, que lo protegerá del todo». Por último, para facilitar el transporte, la maqueta la ha diseñado para que sea desmontable.

Las esculturas del remate sólo están en los planos. Alex Zea

Cesión a la Catedral

Pepe Ortiz, que en su vida profesional ha montado laboratorios de química orgánica e inorgánica así como el antiguo embarcadero en mitad del mar para la fábrica del Amoniaco -«un trabajo de envergadura»-, calcula que en la aventura de levantar la maqueta en hierro forjado de la Catedral lleva gastados unos 10.000 euros, «sin meter la mano de obra, la luz y el alquiler del taller».

En el momento de la visita de La Opinión al taller de este artesano del hierro le acompañan varios compañeros con los que coincidió en la Escuela Franco. Entre ellos se encuentra el escritor e investigador José Antonio Barberá, que comenta que una maqueta de este calibre quedaría «de maravilla» en el interior de la Catedral, para que los visitantes pudieran conocer cómo sería el Templo Mayor finalizado.

A este respecto, Pepe Ortiz señala que estaría encantado de ceder esta obra de arte a la Catedral de Málaga «por 20 o 30 años» y comenta que el deán ya anunciado su intención de verla en el taller en los próximos días.