La pandemia trastocó nuestras vidas. El confinamiento afectó a la salud de miles de personas, generó miedos ante una situación de incertidumbre y limitó sobre todo la libertad de los ciudadanos. Fue una época de desafíos, de inestabilidad laboral y económica, que tuvo un importante impacto en la salud mental. Sobre todo, fue un reto sin precedentes para las personas con tendencia a la adicción. Durante este periodo, la demanda se disparó en la fundación Proyecto Hombre de Málaga, ya que el confinamiento aumentó tanto el consumo abusivo de alcohol y drogas como las conductas patológicas. Tras dos años desde la crisis sanitaria, la situación no ha mejorado en la capital.

«En la pandemia hubo demanda porque la gente de repente se paró y se vio. Cuando salimos del confinamiento la gente comenzó a desaparecer, hubo bajada de números. Ahora hay un aumento, tenemos más personas que el año anterior»

Las drogas siguen en alza en Málaga y los casos de ayuda aumentan cada vez más: «En la pandemia hubo demanda porque la gente de repente se paró y se vio. Cuando salimos del confinamiento la gente comenzó a desaparecer, hubo bajada de números. Ahora hay un aumento, tenemos más personas que el año anterior», asegura Belén Pardo, directora de Proyecto Hombre Málaga. En esta fundación ayudan anualmente en torno a unas 1.300 personas. Las cifras van in crescendo, pero hay un cambio en los perfiles de los malagueños que acuden a Proyecto Hombre. La media de edad de las personas que acuden a pedir ayuda está entre los 30 y 40 años. El perfil del adicto cambia si se trata de una mujer o de un varón, es decir existe un patrón que demuestra que no consumen las mismas sustancias. En el caso de las mujeres que acuden a la fundación suelen ser de edades que rondan los 39, cuya adicción principal es el alcohol, seguido de la cocaína o ambas. Pero el perfil del hombre que acude lo hace por problemas con la cocaína y suele ser un varón cuya media de edad es de 34 años.

La cocaína continúa siendo la reina y está entre las drogas más consumidas entre los adultos. Seguida del cannabis y el alcohol. La mayoría de los casos que llegan lo hacen por la adicción a la cocaína: «Es con la droga que más trabajamos, y el perfil suelen ser personas con trabajos y vidas», dice. Otro dato preocupante es el aumento de casos entre los menores. En esta franja de edad, el cannabis es la droga que más presencia tiene: «Este año hemos trabajado con muchos menores, 92 concretamente. De los cuales la mitad ha sido por adicción al cannabis y la otra mitad por problemas de conducta o violencia filioparental» afirma Belén Pardo.

El cannabis es la droga que más consumen los jóvenes, según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) el 22,2% de los jóvenes entre 14 y 18 años reconoce haberlo consumido en el último año. De media, la primera vez que se consume cannabis es a los 14,9 años, dato similar en chicos y chicas. En la fundación malagueña trabajan también con edades comprendidas entre los 20 y 30 años: «Atendimos a 37 jóvenes en esa franja, que acudieron sobre todo por cannabis y alcohol», cuenta Pardo. Para la directora del centro, con el cannabis «hay una normalización. Está asociado a que es una planta y como es natural no es algo malo para la salud. Además se lo considera como terapéutico. El cannabis no cura solo es paliativo, pero un menor piensa que es curativo», explica.

Las drogas de diseño se hacen cada vez más hueco en nuestra sociedad. Atrás quedó la época negra donde la heroína era la reina de la calle. La llamada dama blanca fue la epidemia de los años 80 y 90, dejando a unos 200.000 fallecidos en España y a más de 100.000 personas con VIH. Pero, ahora los casos de heroína son residuales, y en Proyecto Hombre apenas hay personas que acudan por este tipo de adicción.

Salud mental y drogas

La salud mental y las drogas guardan una relación compleja. Aunque no son causantes directas de estas adicciones, la drogadicción puede derivar en importantes trastornos mentales o agudizar los que ya la persona tiene. Cuantas más situaciones de vulnerabilidad hayan, mayores son los problemas de salud mental y ahí es cuando las adicciones pueden florecer. Muchos adictos encuentran refugio en las sustancias: «Hace 30 años, las drogas causaban deterioro físico, pero no mental», asegura Belén Pardo. Y recalca que «ahora mismo hay mucha problemática de salud mental». Según Pardo, «las drogas de ahora tienen una potencia mucho más alta que hace 20 años».

La directora de Proyecto Hombre Málaga explica que «el cannabis provoca mucho más brotes psicóticos. La droga de diseño tiene un componente que favorece a que se produzcan trastornos psiquiátricos». La falta de concienciación y sensibilización ante las drogas es una de las grandes problemáticas de la sociedad. A esto Pardo añade que «hace falta mucha educación». Por ello, en Proyecto Hombre llevan a cabo programas de prevención en 73 centros escolares. El objetivo de la fundación es reducir la probabilidad de que se inicien los menores: «O que si ya están que se reduzcan o que al menos tengan pensamiento crítico».

El fentanilo, la droga más potente que la heroína y de origen legal

Han pasado décadas desde que la heroína fuese la droga más letal de todos los tiempos. Actualmente, el mundo se enfrenta al fentanilo, una droga más letal que la llamada dama blanca.

El fentanilo arcoíris viene en colores brillantes y se puede usar en forma de píldoras o polvo que contienen fentanilo ilícito, un poderoso opioide sintético, lo que los hace extremadamente adictivos y potencialmente mortales si alguien sufre una sobredosis mientras trata de lograr un subidón a través del consumo de drogas.

Solo en un año (de 2020 a 2021), las muertes por sobredosis aumentaron un 28,5%, dejando a más de 100.000 personas fallecidos el año pasado en Estados Unidos por sobredosis.

El origen de esta droga es legal, ya que se trata de opiáceos que se recetaban indiscriminadamente para tratar el dolor crónico. En España aún no tiene presencia.