La responsable de política institucional de Izquierda Unida Málaga y diputada provincial, Teresa Sánchez, mostró ayer el apoyo de la coalición de izquierdas a «las movilizaciones que los sindicatos CCOO y UGT están promoviendo para el próximo 3 de noviembre en Madrid».

Estos actos reivindicativos han sido convocados «en defensa de la vuelta a la senda de la negociación colectiva como mecanismo esencial para lograr las mejoras necesarias en las condiciones de los trabajadores y en favor de unos salarios dignos, más aún ante una coyuntura de inflación e incertidumbre económica como la actual, derivada del conflicto bélico en Ucrania».

Sánchez expresó en los siguientes términos el apoyo que la coalición de izquierdas le brinda al paso dado en los últimos días por las centrales sindicales: «Desde Izquierda Unida tenemos claro que la negociación colectiva es la mejor herramienta con la que contamos los trabajadores para acordar con los empresarios unos convenios colectivos que permitan acceder a unas mejores condiciones labores», manifestó.

Por ello, «los sindicatos están en las mesas de negociación haciendo fuerza para conseguir avances de derechos y condiciones en favor de los trabajadores».

Sin embargo, para la diputada provincial de Izquierda Unida en Málaga, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) «está enrocada en los últimos tiempos en el sinsentido de salirse de estos espacios de negociación que tantos frutos positivos han dado para el conjunto de nuestro país; tanto para la clase trabajadora como para las empresas».

Así, para la responsable de política institucional de IU Málaga «la CEOE está bloqueando la negociación colectiva en sectores estratégicos, como el de la ayuda a domicilio, los cuidados en el hogar», ya que «la patronal se niega a acceder incluso a la subida salarial de las trabajadoras porque se acceden a sentarse a negociar».

Ante esto, y por último, Sánchez hizo hincapié en que «desde IU saldremos una vez más a la calle junto a los sindicatos para reivindicar que los derechos de la clase trabajadora no son una mercancía más, y que los empresarios han de sentarse a negociar con el gobierno, mucho más en una situación de alta inflación como la actual».