Eran conocidos como los asesinos ‘de los corazones solitarios’, porque acabaron con la vida de mujeres viudas o solteras e incluso con una niña de corta edad y sus correrías fueron llevadas en tres ocasiones a la gran pantalla.

Por lo demás, se llamaban Martha Beck y Raymond Fernández y este último, el cerebro de este dúo criminal, era hijo de granadinos emigrados a Hawái.

El investigador malagueño Miguel Alba, que ha rescatado, gracias a dos libros recientes, la poco conocida emigración andaluza a las islas Hawái a comienzos del XX y el abogado, escritor y exconcejal de Rincón de la Victoria Salvador Domínguez han unido sus talentos para publicar ‘Los disparos de Cupido’ (Ediciones del Genal), una novela basada en esta tremebunda historia real.

«Cuando estuve en Hawái para el documental sobre mi libro me entero de que uno de los hijos de estos emigrantes fue uno de los más grandes asesinos que tuvo Estados Unidos», comenta Miguel Alba. No fue hasta 2021 que el investigador planteó escribir un libro sobre esta historia de forma conjunta a Salvador Domínguez, con quien en 2013 había fundado el Círculo Cultural Bezmiliana, junto con otras personas.

«Soy consciente de que hacer una novela no era lo mío, que lo mío era investigar, por eso le propuse a Salvador que escribiera el libro y yo le iría aportando todos los archivos y la historia. Salvador ha hecho la base de este tema y le ha dado color y yo le he puesto las bombillas», resume.

Publicidad para emigrar a Hawái desde Andalucía, a comienzos del siglo XX. Archivo Miguel Alba

Raymond Fernández nació en 1914 en Hawái de padres granadinos que acudieron que emigraron para trabajar en la caña de azúcar. Años más tarde su familia se trasladó a Connecticut, donde la vida era menos dura. Llegaron a regresar a Granada, donde Raymond se casó y tuvo cuatro hijos pero se volvió solo a Estados Unidos «y se dedicó a escribir a periódicos de contactos buscando señoras con dinero», cuenta Miguel Alba.

En ese intercambio epistolar conocería a Martha Beck, de Pensacola, que terminaría siendo su pareja delictiva, que se hacía pasar por su hermana.

«Creo que él tenía los componentes de un psicópata total y ella es una enferma mental desde la niñez», cuenta Salvador Domínguez, que detalla que la línea argumental de la novela no es cronológica sino que da saltos en el tiempo y comienza por el final: con ellos presos en la famosa prisión neoyorquina de Sing Sing, para luego seguir en paralelo las vidas de ambos, hasta que se conocen.

El abogado y escritor, que fue uno de los diez finalistas del Premio Planeta en 2012 con su novela ‘Marengo’, explica que ’Los disparos de Cupido’ aporta algo que ninguna de las tres adaptaciones al cine incluyen: el juicio, que fue un auténtico «macrojuicio» con un «juez estrella» y un abogado de renombre.

Asesinos confesos de tres mujeres, Raymond y Martha terminaron sus días en la silla eléctrica en Sing Sing en 1950. Ahora, esta novela a dúo rescata una de las historias más insospechadas de la emigración andaluza a las paradisiacas islas Hawái.