Kiosco La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga

Juan Carlos Ureta Presidente de Renta 4

«Los bancos centrales buscan enfriar la demanda sin caer en la recesión; ya veremos cómo sale»

Abogado economista, agente de cambio y bolsa o consultor de diversos grupos empresariales y familiares, tanto españoles como extranjeros. Éstas son algunas de las diversas especialidades desempeñadas por Juan Carlos Ureta, fundador de la sociedad de valores Renta 4. Este banco de inversión, creado hace 36 años, gestiona actualmente cerca de 27.000 millones de euros en activos de clientes

Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4, hace unos días en la oficina de Málaga. Álex Zea

Juan Carlos Ureta (Bilbao, 1956) es presidente y fundador de Renta 4 Banco, sociedad creada en 1986 y especializada en gestión patrimonial y mercados de capitales. Cotiza en el mercado continuo español desde 2007. A lo largo del primer semestre de este año, la sociedad elevó su beneficio un 3,5% hasta los 13 millones de euros mientras los activos totales de los clientes crecieron un 3,7% alcanzando los 26.907 millones, a pesar de la evolución negativa de los mercados. En Andalucía gestionan más de 1.500 millones de patrimonio, contando con más de 2.000 clientes en Málaga, donde Renta 4 cuenta con oficina desde hace 20 años. Ureta, que ha pasado esta semana por la capital malagueña para impartir una conferencia dirigida a ahorradores, inversores y empresarios, repasa con La Opinión la actualidad económica y de los mercados.

¿Pueden los bancos centrales frenar la escalada de la inflación a golpe de subidas de tipos de interés? 

Estamos realmente en un cambio de régimen monetario después de 15 años de una política consistente en dinero gratis y barra libre, por decirlo de forma algo exagerada pero certera. Hubo inyecciones permanentes de liquidez por parte de los bancos centrales y tipos de interés que estuvieron en negativo. Pero este año, con la FED americana a la cabeza, esa política de los bancos centrales ha cambiado, subiendo tipos y retirando liquidez ¿Afectará eso a la inflación? Sí, sin duda. Todo lo que sea contraer liquidez y encarecer el dinero afecta a la demanda y hace que los precios bajen. La pregunta es, ¿por qué no lo están haciendo aún? La repuesta es que en economía siempre hay un retraso (delay, que dicen los anglosajones) entre la adopción de medidas y su efecto visible en la economía real.

De momento, es cierto que no se visto mucha contención.

En los mercados financieros se está ahora descontando lo peor de los dos mundos: por un lado, la altísima inflación que estamos sufriendo desde hace meses, y por otro, una desaceleración económica que todavía no está aquí pero que todo el mundo da por sentado de que va a llegar: el FMI, los institutos privados de economía... pero la realidad es que al final las políticas monetarias tendrán efectos. De hecho, ya hay materias primas que están bajando, incluido el petróleo, o los fletes marítimos de transporte. Es verdad que esta inflación de ahora tiene un componente distinto al de otras anteriores, porque no está generada sólo por un exceso de demanda sino por que hay, además, escasez de algunos bienes. Los microchips es un ejemplo, o las energías limpias. Hasta dentro de tres o cuatro años, no habrá una oferta suficiente capaz de satisfacer la actual demanda. Por usar otro término anglosajón se podría hablar de missmatch, es decir, de un desajuste entre la oferta y la demanda. 

¿Vamos entonces a un escenario, podíamos decir, de recesión controlada? 

Claro, los bancos centrales están buscando ese punto justo entre desinflar la oferta monetaria para que baje la demanda, que es verdad que está algo sobrecalentada, pero sin caer en la recesión. Es una tarea muy delicada, compleja. Ya veremos cómo sale y cómo se gestiona.

La invasión rusa de Ucrania también lo condiciona todo.

Bueno, en realidad estos problemas que estamos comentando (la inflación, el desajuste oferta/demanda, los cuellos de botella en la logística, la subida de las materias primas) ya se daban el año pasado, es decir, son anteriores. Pero es verdad que la guerra de Ucrania los ha agravado. Un final del conflicto bélico aliviaría mucho la situación, pero los temas seguirían ahí.

Los mercados viven un año turbulento. Y los inversores, imagino, no ganan para sustos.

Es un año complicado para el inversor, y con una característica especial: es malo tanto para el inversor conservador como para el de perfil más tolerante al riesgo. Ha caído tanto la Bolsa como los bonos, así que todos están afectados.

Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco. Álex Zea

¿El consejo a los clientes que asesoran es aguantar? Siempre se dice en ámbitos como el bursátil que no hay que vender en tiempos difíciles sino, al contrario, buscar las oportunidades.

La palabra aguantar no es la que más me gusta. El consejo es que no haga movimientos bruscos en época de gran turbulencia como ésta. Pero se trata de aguantar numantinamente porque esta crisis tiene un diagnóstico conocido (el que hemos comentado antes) y tiene por tanto también solución. Hoy día, si miramos la economía de forma global, nos encontramos con que el sistema financiero no está mal, la banca está capitalizada por lo que no hay riesgo de contagio de esta crisis a los bancos. Y los mercados financieros también están funcionado bien pese a los ajustes: no son mecanismos disfuncionales como pasaba en la épocas de Lehman Brothers, en 2008. La economía no tiene un problema de productividad.

Entonces, ¿el mensaje para el pequeño y mediano inversor que tiene su dinero en fondos es de tranquilidad, pese al escenario convulso?

Yo lo que le diría al inversor es que éste es el momento donde los mercados ya han descontado el peor de los escenarios. Y la historia nos enseña que cuando eso ocurre lo que viene luego es ya mejor. El año 2023, por ejemplo, puede que sea más malo para la economía real, pero será ya mejor para los mercados de inversión, que siempre se anticipan a todas esas cuestiones.

¿Ha habido mucho ahorro durante la pandemia, ¿es mejor invertirlo que mantenerlo inmovilizado?

Estos últimos 15 años, con esos tipos de interés a cero, han enseñado a todos los ciudadanos, tengan el patrimonio que tengan, que invertir es necesario. Tener el dinero en liquidez al final genera un deterioro en la capacidad de compra. Quien tuviera 100 hace diez años no puede comprar con ese mismo dinero las mismas cosas que antes, porque los activos han subido. Es algo estructural, no se debe sólo a la inflación. Los españoles, en general, han tenido siempre el concepto de inversión, pero asociado por ejemplo a comprar una vivienda para luego alquilarla. Luego está la inversión financiera, donde se buscaba unos dividendos. Todo esto está bien, pero el verdadero cambio vendrá cuando no se piense sólo en términos «rentistas» (esos ingresos de alquiler o esos dividendos), sino en la revalorización del propio patrimonio a largo plazo, más allá de vaivenes. Si inviertes tu ahorro, tienes un patrimonio de activos que generan un retorno.

Con la subida de tipos, los bancos ya están remunerando el ahorro en depósitos o a plazo fijo. Se habla ya incluso de que en 2023 se puede llegar a un 2% de interés.

Eso está bien para el dinero ocioso, pero a la espera de encontrar una oportunidad de inversión. Mi opinión, la de Renta 4, es que se obtiene más retorno invirtiendo el ahorro. Si metes el dinero en un depósito, aunque la rentabilidad sea del 0,5% o en un futuro incluso del 2%, siempre estará por debajo de la inflación. Y esa misma inflación hará también que el dinero depositado en cuentas valga en realidad cada vez menos. El interés de los depósitos no compensa la pérdida de valor real del dinero en términos de poder comprar activos de la economía real (una vivienda, una empresa, etc).

¿Qué rentabilidades suele ofrecer el mercado, más allá de que este 2022 sea un mal año debido a todas las razones antes mencionadas?

La rentabilidad por dividendos de muchos bonos está entre el 4% y 5% por periodos de entre tres y cinco años. Y en el tema de las acciones no hay que mirar el corto plazo, sino pensar a cinco, diez o quince años. Siempre aconsejamos inversiones a medio y largo plazo, y no estar pendiente de lo que hacen tus acciones mañana, aunque lógicamente eso a veces inquieta, sobre todo si hay caídas. Pero está demostrado que las carteras más rentables son las que hacen una apuesta con horizontes a medio y largo plazo.

¿Qué opina de las criptomonedas? ¿es un mundo del que hay que huir o hay elementos interesantes?

El mundo cripto, que responde a la tecnología blockchain, supone una revolución. Ya hemos dicho en varias ocasiones que el 95% de lo que hay hoy es humo, no tiene valor, pero hay otro 5% que sí lo tiene, y mucho. Nosotros lo comparamos con lo que pasó hace más de 20 años con las punto.com. Había muchas empresas que subían como la espuma y en realidad no valían nada. Pues hoy en día hay más de 11.000 criptomonedas y la mayor parte de ella no tiene ningún valor. Pero pasa como en su día con internet: hay empresas como Amazon, Google o Apple que han cambiado el mundo y han generado muchísimo valor. El mundo cripto es ahora mismo como el Salvaje Oeste, con mucho caos y ofertas promovidas por empresas no supervisadas, con algunos productos que podríamos calificar como tóxicos. Pero pensamos que en ese mundo hay mucho valor encerrado y acabará aflorando.

Ha estado estos días en Málaga para impartir una conferencia ¿Qué visión tiene de la ciudad a nivel económico?  

Hay una palabra inglesa que la define: booming (en auge). Málaga va muy hacia arriba. En inversión internacional en España, no sólo inmobiliaria, está primero Madrid, y luego, casi a a la par, Barcelona y Málaga.  

Compartir el artículo

stats