¿Qué supone para usted y para Bisturí Solidario recibir el Premio que le otorga La Opinión de Málaga?

Es un reconocimiento de mucho valor porque se hace desde mi ciudad, Málaga, y porque implica que la sociedad malagueña da valor y pone el acento en mi compromiso de ejercer, con los más desfavorecidos, la medicina de toda la vida con base humanista. Es, en definitiva, apostar por una medicina y una cirugía que busca cuidar a las personas débiles, muchas con cáncer aquí en Málaga y otras tantas con problemas necesitados de alivio quirúrgico, en los países en vías de desarrollo.

¿No cree que uno de los problemas que sufre el colectivo médico es que muchas veces la propia profesión médica se olvida y se desmarca de la visión humanista de la medicina y de la vocación de servicio a los demás por parte de los profesionales?

No me cabe ninguna duda de ello. La medicina es una profesión de vocación por encima de todo y de dedicación a los demás, como dice el juramento hipocrático, antes incluso que a la propia familia y a costa de renunciar a muchas cosas. Somos personas que debemos cuidar de personas y tratarlas como iguales y la medicina está sufriendo en las dos últimas décadas un proceso de funcionarización y de elitización profesional que está creando una brecha cada vez mayor entre médicos y pacientes, circunstancia que se ha acrecentado con la pandemia. Los enfermos nos necesitan cerca y la medicina necesita de un médico que coja la mano del paciente y se siente a su lado.

¿Cómo surgió la idea de Bisturí Solidario? ¿Cuándo se dio cuenta de que lo suyo era la medicina solidaria?

Yo siempre he querido ser médico por vocación, y la palabra vocación ya lleva de por sí implícito el concepto de solidaridad. La solidaridad es la yema del huevo que es la vocación y no se pueden separar. Siempre he sentido compasión por los que padecen, y además a lo largo de mi carrera me ha gustado salir fuera de España para formarme en campos concretos. Por tanto, era una necesidad al final el poder explorar la medicina en los países en vías de desarrollo, que fue realmente impactante. Al conocerla, fue cuando decidí que tenía que buscar la manera de poder vehicular la influencia y el prestigio social que la medicina y la cirugía me habían dado durante mi carrera profesional hacia las personas que más lo necesitan.

¿Cuántas operaciones, cuántos pacientes y en cuantos países y continentes ha trabajado Bisturí Solidario desde que lleva en funcionamiento?

Nuestra fundación Bisturí Solidario trabaja de forma conjunta con una fundación nacional, Cirujanos en Acción, de la cual soy patrono, y esta alianza me ha permitido operar ya en India, Ecuador, Liberia, Sierra Leona, Kenia, Uganda y Benín. Son siete países, en los que se han desarrollado las nueve campañas que he dirigido (a Liberia he ido tres veces) con un total de aproximadamente 1.500 pacientes operados. A finales de noviembre de este año, en poco más de un mes, coordinaré en la pequeña ciudad de Korogwe (Tanzania) mi décima campaña.

En la última semana de mayo han estado trabajando en Benín ¿cómo se ha desarrollado todo? ¿Cuántos profesionales se desplazan normalmente en estas misiones solidarias?

Ha sido una campaña magnífica porque hemos trabajado en un pequeño hospital básico dirigido por una congregación de religiosas locales, las Hermanas del Amor redentor de Jesús, que lo han organizado todo muy bien. Hemos trasladado allí casi 400 kilos de material para poder trabajar y hemos operado, en seis días intensivos de trabajo, a 130 pacientes. Un equipo para una campaña consta siempre de dos o tres cirujanos y cirujanas, dos anestesistas y dos o tres enfermeros y enfermeras, contando con que en el sitio de destino siempre vamos a contar con personal auxiliar que nos da apoyo sobre el terreno y en el quirófano.

No solo operan, también ofrecen lugares para tratar a los enfermos y dan formación a los profesionales locales.

En efecto, allí donde hay estructura organizativa podemos dar sesiones clínicas formativas al personal local, y si no, les enseñamos sobre el terreno, en el campo quirúrgico y a nuestro lado. Suelen ser médicos y enfermeros con poca experiencia y agradecen muchísimo poder estar al lado nuestra operando. Obviamente esto no da para formarlos, haría falta más continuidad y eso es algo que estamos también trabajando desde Bisturí Solidario para ver cómo podemos ayudar y que no sea solo darles la comida, sino enseñarles a cultivar la tierra, utilizando una parábola. Por ahora, de todos modos, es difícil de compatibilizar el hecho de operar a muchas personas (la prioridad) con el hecho de formar y enseñar, que requiere de mucho tiempo e implicaría que se pudiesen operar menos personas. Hemos construido un pabellón quirúrgico en la ciudad de Kamutur, en Uganda, dotado de tecnología e infraestructura. En África aún queda mucho por hacer.

Usted dijo: «La cirugía del futuro es la que hacemos en el presente, la cirugía humanista que son las que necesitan y buscan las personas que faltos de salud nos buscan para recuperar esperanza de vida», una gran declaración de principios.

En la cirugía no hay futuro, solo presente. Solucionar todo lo que se pueda lo antes posible para aliviar el sufrimiento. Mañana, en África, ya es pasado para muchas personas que no lo contarán. Por tanto, el futuro es hoy. Una persona con una hernia inguinal gigante, un bocio deformante en el cuello, un lipoma o un queloide grotesco, es una persona que no puede tener actividad física y por tanto no puede ayudar a su familia, en ocasiones está marginada socialmente y no tiene ni esperanza de vida ni la más mínima calidad en su día a día. A los pacientes que tratamos les devolvemos la salud, pero también son personas que recuperan su dignidad y su calidad de vida. Esta es la base del humanismo, el paciente como persona, siempre lo primero.

¿Cómo se puede colaborar con Bisturí Solidario?

Se puede ayudar a dos niveles. Haciéndose socio de la fundación con una cuota que puede ser al mes de 10 euros (junior) o 30 euros (senior) para particulares y 60 euros para familias. O bien (y esto va dirigido a cualquier empresa) apadrinando nuestra fundación a partir de una cuota de 3.000 euros anuales, que es la base del proyecto ‘Padrinos para un bisturí solidario’ que presentaremos el próximo viernes 11 de noviembre en una gran fiesta solidaria en Hacienda Nadales a la que no queremos que falte nadie. Un detalle muy importante es que al ser una fundación, cualquier aportación como donación tiene un retorno fiscal en modo de desgravación muy importante. Queremos crecer de la mano de los malagueños y ser aceleradores de la solidaridad entre nuestra Málaga y el África que sufre.