El grupo municipal del PP ha presentado una moción para su debate en el próximo pleno en relación con el cierre de sucursales bancarias y la desprotección de personas usuarias con un menor grado de alfabetización digital.

En concreto, en la moción el PP propone instar a las entidades bancarias y financieras con sede en la ciudad a adoptar medidas en la línea de evitar que continúen cerrando más oficinas, "así como de implantar políticas de atención al público más garantistas con las personas con un menor grado de alfabetización digital o en situación de vulnerabilidad por cualquier causa, para evitar su desprotección".

Así, el PP recuerda los recientes datos del Banco de España en relación con su 'Registro de Oficinas de entidades supervisadas'. En concreto, estas estadísticas reflejan "que a fecha de junio de 2022 el número de sucursales bancarias en nuestra provincia era de 568 frente a las 1.407 que había en el año 2008, previamente a la crisis económica".

"La caída del 59% en el número de oficinas equivale a decir que los bancos han echado la persiana de seis de cada diez oficinas suyas en la provincia de Málaga y presentan ahora prácticamente el mismo número de sucursales que en 1980"

"La caída del 59% en el número de oficinas bancarias equivale a decir que los bancos y entidades financieras han echado la persiana de seis de cada diez oficinas suyas en la provincia de Málaga y presentan ahora prácticamente el mismo número de sucursales que en 1980", han explicado.

Al respecto, añaden que si se atiende a la capital, una consulta de la base de datos del Banco de España "permite ver que actualmente hay 209 oficinas de 35 entidades, mientras que, por ejemplo, en 2015 había censadas 329 sucursales pertenecientes a 45 entidades".

Han advertido, además, de que la desaparición paulatina de oficinas, "que se deja sentir especialmente en las zonas más rurales", se produce también en la ciudad de Málaga. Así, han añadido que "aunque la situación no sea aquí tan drástica como en otros municipios, no por ello es menos preocupante".

No en vano, "la migración de la presencialidad a la virtualidad ocasiona que aquella población cuya alfabetización digital es menor, como es el caso de las personas de edad avanzada, se sientan aislados y tengan verdaderos problemas para realizar las gestiones con sus bancos y cajas".

Además, según recoge la iniciativa el grupo municipal 'popular', "al cierre de sucursales se suma el hecho de que gran parte de las oficinas solo están abiertas en horario de mañana y aplican estrictos horarios para realizar según qué tipo de operaciones; horarios que tampoco son conocidos previamente por los usuarios".

Por ello, "hay personas que requieren de atención presencial (ya sea por su edad, su escasa alfabetización digital o porque el propio banco obliga a la realización presencial de determinado trámite), se desplazan a las oficinas y una vez allí se les comunica que no pueden hacer la gestión que desean porque no está dentro de los días y las horas establecidas".

"Un auténtico sudoku para las personas usuarias que, además, a veces quieren realizar varios trámites y deben desplazarse varias veces ya que cada uno de ellos está disponible en unos días y horas diferentes", ha agregado.

Así, pese a que han incidido en que "somos unos firmes defensores de la digitalización de los procedimientos", el PP considera que "no debe haber duda de que el fin último de la aplicación de la innovación es el de otorgar facilidades, pero nunca debe tener como consecuencia el aislamiento de una parte de la población de modo que haya quien se quede atrás".

También han dicho ser conscientes "del esfuerzo que realizan algunos bancos y cajas en materia de responsabilidad social corporativa y no debemos olvidar que su apoyo, bajo fórmulas como la del patrocinio, permite que las ciudades puedan impulsar proyectos culturales, sociales y de diversa índole que benefician directamente a la ciudadanía".

Eso sí, han incidido en que "esto no nos debe impedir realizar una reflexión acerca de la necesidad de que bancos y entidades financieras ofrezcan una atención de calidad y cercanía a sus clientes, de modo que mejoren en los posible los horarios y pautas de atención al público y reconsideren el paulatino cierre de oficinas que, además viene acompañado de consecuencias negativas en materia de empleo para quienes trabajan en ellas".