Los vigilantes de seguridad de la EMT y la estación de autobuses -que trabajan para la empresa Prosetecnisa en Málaga- aseguran que algunos de ellos llevan sin cobrar tres meses. Estos trabajadores acuden a su puesto de trabajo sabiendo que nadie les va a pagar por ello. Sin embargo, en el caso de que decidieran no acudir perderían el trabajo y la posibilidad de cobrar lo que la empresa les debe. Es por esto por lo que deciden hacer presencia pero no ejercer su trabajo.

Prosetecnisa no solo está evitando pagar a los trabajadores malagueños, sino que hay vigilantes en ciudades de toda España que no están cobrando desde hace ya algunos meses. Por lo tanto, esto es un problema que afecta a trabajadores a nivel nacional y es por esto por lo que en las últimas semanas, algunos de los afectados se han manifestado en algunas ciudades de España con el apoyo de CCOO y UGT.

Protestantes en una de las manifestaciones La Opinión

Origen del problema

El problema con la empresa se ocasiona porque en el mes de octubre de 2021 la empresa Proa Internacional compra Prosetecnisa. De la misma forma, este grupo vende los derechos a la empresa afín Distribuciones Edul -actual propietaria de Prosetecnisa-. Desde el primer momento la empresa no hace nada para continuar con el correcto funcionamiento de Prosetecnisa, sino que empiezan a salir a la luz las fracturas de la empresa. 

Desde principios del año 2022, el IVA empezó a no pagarse, los seguros sociales se hacen de forma irregular e incompletos, retrasos en los pagos a los trabajadores, etc. Estos factores, ocasionan una pérdida de clientes debido a que empiezan a tener conocimiento de estas irregularidades.

Los vigilantes de seguridad reclaman una solución lo más rápida posible y aseguran que “el cliente, la EMT, podría haber buscado una ‘empresa puente’ para evitar lo que está pasando”. Sin embargo, tiempo después de que el problema comenzase, la EMT está buscando actualmente soluciones y colaborando por el bien de los trabajadores de Prosetecnisa.

Meses después desde que comenzó el problema y con complicaciones en sus vidas debido a los retrasos en los pagos, los vigilantes que trabajan para la empresa tienen poca esperanza pero no van a dejar de luchar por lo que es suyo. Seguirán acudiendo al trabajo aunque afirman que esta situación también está afectando a su vida personal y a la de sus familias.