Los trabajos para restaurar las vidrieras de la Catedral de Jaén comenzaron con una importante presencia malagueña. El taller de José Luis Camacho será el encargado de restaurar una de las obras cumbres del renacimiento en España. Este «restaurador del tiempo» comenzó su andadura en la artesanía en el año 1997 y se estrenó como empresario en 2010, año en el que fundó su propio taller.

Desde que empezara en la artesanía, en su trayectoria destacan restauraciones para cofradías malagueñas como la Esperanza, además de la capilla de la iglesia de San Pedro, la parroquia de San Pedro de Alcántara, el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona o la restauración de las vidrieras de la sala del patio del hotel Miramar. Entre estos destacados trabajos se une una colaboración en la reparación de la sala de la vidriera en la Casa de Juntas de Gernika, en Vizcaya.

José Luis comenta qué sintió al ser elegido para restaurar este emblema de la arquitectura: «Lo primero orgullo porque se confíe en el taller y también una responsabilidad enorme, porque lo que se haga aquí va a quedar para siglos». Además, agradece el que haya sido elegido para este proyecto, ya que los talleres sobreviven hoy en día gracias a la conservación del patrimonio.

Este trabajo es «100% artesanal», asegura el propietario del taller. Así, todo está siendo realizado íntegramente a mano, desde patrones, cortes de vidrio o emplomados. La tecnología únicamente aparece en el proyecto a través de las fotografías, que luego se incorporan en la memoria del proyecto. Sin embargo, todo el trabajo de restauración y conservación de las vidrieras es completamente artesanal.

18 meses de trabajo

El proyecto está diseñado para un periodo de 18 meses, con el objetivo de restaurar 85 vitrales en la Santa Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen. A través de la orden del 30 de diciembre de 2021, la Consejería con competencias en Cultura y Patrimonio Histórico aprobó una subvención directa de 915.330,88 euros para el proyecto de conservación-restauración de las vidrieras de la Catedral.

José Luis Camacho restaurando de forma artesanal las vidrieras de la Catedral de Jaén.

Hay vidrieras que están muy bien conservadas. Con un poco de hidratación plomo, alguna fractura y un acristalamiento isotérmico se recuperarán. El propio José Luis Camacho comenta las dificultades a las que se enfrentarán en este proceso de restauración con las vidrieras religiosas que han perdido completamente sus paneles. De esta forma, explica que «hay que estar investigando, intentar conseguir los patrones originales, buscar fotografías antiguas que se puedan conseguir para poner ahí el panel que falte lo más exacto posible al original. Es un trabajo de restauración y de investigación a la vez».

Durante el primer mes del periodo de restauración, los miembros del equipo de José Luis Camacho estarán en Jaén para reparar ‘in situ’ la fachada principal de la Catedral y algunas vidrieras que corren el riesgo de sufrir daños. El resto de vitrales serán desmontados y trasladados al taller que tiene en Málaga para que puedan ser restaurados.

Su equipo humano lo conforman sus compañeros Paco Paz y José Miguel Fernández, personas que tienen el 100% de su confianza. La principal desventaja de permanecer un mes en Jaén es que su taller se mantendrá cerrado durante este periodo de tiempo, pero José Luis afirma que está todo el barrio avisado y que los clientes que le busquen le esperarán, y eso siempre es de agradecer. Para trabajar en Jaén, aparte de los gastos de desplazamiento del equipo humano y el alojamiento, se añade el traslado de más de medio taller para poder reparar las vidrieras de la Catedral.

Origen de la restauración

El origen de este proyecto data del 2008, año en el que se inició el procedimiento para que la Catedral fuese declarada Patrimonio de la Humanidad, alegando que sirvió de modelo para la construcción de otras catedrales en España y América. El 27 de enero del año 2012 la Catedral se incluyó en la lista indicativa de España del Patrimonio de la Humanidad, dentro de la categoría de bien cultural. Uno de los requisitos indispensables para que este proyecto se lleve a la realidad es el buen estado de conservación, lo que requiere la restauración de sus envejecidos vitrales. Tras unos cuantos años, comenzaron las obras de reparación de las vidrieras con la finalidad de cumplir todos los requisitos exigidos para que la Catedral de Jaén sea declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.