La transición energética hacia la que necesariamente tiene que tender la vida humana tendrá un importante aliado en las costas españolas en un futuro no muy lejano. La energía eólica marina es ya parte de ese viraje hacia las energías verdes, un mercado en el que España está apostando de forma decidida y donde Málaga tendrá mucho que decir, como una de las localizaciones del país que contarán con su propia estación flotante. Detrás de esto esta el grupo Iberblue Wind. Adrián de Andrés es su vicepresidente.

¿Por qué esa localización?

Este proyecto se enmarca en la transición energética que todos los países están haciendo y por supuesto también España. La eólica marina es una oportunidad para España que el Gobierno español reconoció y el año pasado lanzó la hoja de ruta y el plan de ordenación del espacio marítimo.Este plan de ordenación del espacio marítimo ya seleccionaba ciertas localizaciones en la península y en las islas para la posible situación de parques eólicos marítimos. De estas localizaciones, hay varias en Andalucía, en el Mar de Alborán y hay que destacar que estas localizaciones se decidieron siguiendo un proceso bastante extenso de analisis de datos y también de consultas con diferentes actores. Nosotros desde Iberblue Wind, dentro de todas las opciones nos decidimos por esta localización para nuestro primer proyecto por varias razones. Primero porque el viento es fuerte y para un parque eólico marino nos parecía muy interesane, y segundo porque nos parece que Andalucía es una región que quizás otros promotores no se están centralizando, que están principalmente en Canarias y en Galicia, y a nosotros nos parece que Andalucía es una región con muchísimo potencial, con infraestructuras de primer nivel. Y nos parecía que la eólica marina, a parte de ser un vector energético muy importante, puede ser una oportunidad muy importante para dinamizar la economía de la región.

¿Qué tramitación tiene por delante?

Es una tramitación larga y complicada, digamos. Lo que hemos empezado ahora es la tramitación ambiental, que es lo que se ha remitido al Ministerio de Transición Energética, el documento inicial del proyecto. Sin embargo, también se tiene que tramitar la reserva de zona. Esta reserva no se puede tramitar ahora mismo porque la legislación que hay que tener en cuenta está desde 2021 en moratoria. El Gobierno español está estudiando una reforma de esa ley que se supone que en los próximos meses debería haber un borrador y debería haber una subasta [de las zonas para instalar los parques] el próximo año en 2023. Por lo tanto estamos un poco a expensas de que esto se produzca.

¿Qué inversión tiene un proyecto de este calado?

Es un proyecto de infraestructuras de una gran magnitud. Este tipo de proyectos se distribuyen en tres etapas, son proyectos muy largos en duración. Al principio hay entre siete, ocho y nueve años de la etapa de promoción, que es conseguir todos los permisos, hacer todos los diseños... Después está la etapa de construcción, que dura dos o tres años, y después la etapa de operación, que son 25 años. A nivel de inversión, la primera es la etapa de promoción, estamos hablando de decenas de millones de euros y una vez que se llega a la etapa de construcción, estamos hablando de miles de millones de euros. Con lo cual son inversiones muy potentes.

Un parque eólico marino de Iberdrola en aguas del Reino Unido.

¿Y cómo se financia? ¿Con privados, con ayudas públicas?

Este tipo de proyectos se financian de manera privada con una mezcla de deuda y de "balance sheet" de los promotores. Es verdad que lo que se consigue es un mecanismo de estabilización del precio de la energía, es decir, lo que llamamos un contrato por diferencias. Esto ya existe en España tanto para las plantas solares como para la eólica offshore y esto lo que hace es asegurar el precio de la energía durante una duración de tiempo. Esto da certidumbre a los promotores para hacer unas inversiones tan grandes.

Teniendo en cuenta las tres fases del proyecto y la regulación que corre a cuenta del Gobierno, ¿Qué calendario tenéis por delante para la instalación o la puesta en funcionamiento?

Sí, depende un poco de la legislación, de la subasta y, por supuesto, de los permisos, dado que para esta tramitación ambiental hay que hacer unas pruebas y después hay que remitir la evaluación de impacto ambiental al ministerio, con lo cual no solo depende de nosotros. En principio a nosotros nos gustaría que este parque estuviera listo para 2030, 2031... sobre todo porque el Gobierno español especificó un objetivo de tres gigavatios para 2030. A nosotros nos gustaría que este parque fuese parte de los objetivos, pero no depende solo de nosotros y tenemos que trabajar con las administraciones para acelerar este proceso.

¿Existen parques eólicos marinos a día de hoy en España?

A día de hoy no, ninguno. Las costas españolas en general son muy profundas, entonces el tipo de tecnología que se tiene que usar es bastante nueva. No tenemos costas como en Dinamarca o en Reino Unido que son muy someras entonces el tipo de tecnología son cimentaciones que están muy estudiadas. Aquí el tipo de cimentación es muy diferente. Esa tecnología ha madurado en los últimos años y ahora es cuando está lista para esta instalación.

Las costas españolas en general son muy profundas. El tipo de tecnología que se tiene que usar es bastante nueva

¿Y existen otros proyectos ya planteados?

Sí, hay unas cuantas propuestas de proyectos, sobre todo en la isla de Gran Canaria porque hay también mucho interés por parte del gobierno local, y también hay varias propuestas de gobierno en Galicia.

¿Qué diferencia hay en cuestión de productividad y de producción con las plantas eólicas terrestres?

Hay varias razones por las que se ponen en el mar. Una de ellas es porque, en general, los vientos son más fuertes en el mar, con lo cual la productividad es bastante mayor. También hay unos factores de economía de escala, este parque es de 990 megavatios, este tipo de tamaños de parque en tierra firme es casi impensable por el espacio que ocuparía. Estamos hablando, depende de las localizaciones, de unos factores de capacidad muy altos, de más del 50%, mientras que en tierra firme son mucho menores, como máximo del 40%.

Este parque es de 990 megavatios, este tipo de tamaños de parque en tierra firme es casi impensable por el espacio que ocuparía

¿Qué impacto puede tener para el ecosistema marino?

Este tipo de tecnologías ya se ha probado en países como Escocia donde hay varias pruebas pero hay que resaltar que estas localizaciones que se han designado por parte del ministerio se ha seguido un proceso muy riguroso para su selección. Y, por supuesto, lo que se ha intentado es minimizar los impactos con otros actores del medio marino. Dentro de estas localizaciones, desde Iberblue Wind, nosotros también obviamente hemos decidido minimizar todas las afecciones una vez que hemos decidido cómo se dispondrían las plataformas dentro de este área. Ahora estamos empezando la tramitación ambiental pero también tendremos que hacer investigaciones de campo y después una evaluación de impacto ambiental completa para analizar los impactos si es que hay alguno. Es algo que se estudia muy al detalle.

En cuanto a Iberblue Wind, sois un consorcio de empresas que operáis desde Escocia.

El consorcio se forma por tres empresas que creemos que tienen una experiencia y unas capacidades complementarias. Empezamos por Simply Blue Group, que es un promotor de proyectos de la economía azul pero centrados en la eólica flotante, los pioneros y líderes a nivel mundial con más de 10 gigavatios de potencia a nivel mundial en promoción. La consultora Proes del grupo Amper, un grupo multidisciplinar en la bolsa española que tiene varios focos tanto en telecomunicaciones, defensa y energía. Proes tiene mucha experiencia en energía marítima y costera, y otras empresas del grupo como Nervión tienen muchísima experiencia en ensamblaje y fabricación de plataformas offshore. Y por otro lado tenemos a FF Ventures que es una empresa de promoción de proyectos solares y de eólica onshore, que se ha focalizado en España y Portugal y tiene mucha experiencia en la promoción de parques particularmente en estos territorios. Estas tres empresas vienen con unas capacidades y una experiencia complementaria y cubrimos todos los ámbitos necesarios para tener éxito en la promoción de parques eólicos marítimos.

Y a España porque veis un futuro aquí en cuanto a eólica marina, ¿no?

Por supuesto, apostamos por España por varias razones. El viento está ahí, es un recurso magnífico, porque vemos que por parte del Gobierno y las instituciones creemos que esto va a despegar y por último porque creemos que España tiene unas infraestructuras de primer nivel tanto portuario como de investigación a través de sus universidades que son líderes a nivel mundial. Toda esta cadena de valor se puede utilizar ya para la construcción de estos parques.