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El campo malagueño pide infraestructuras hidráulicas para capear la grave sequía

Los agricultores recuerdan que siguen a la espera del desarrollo de proyectos pendientes desde hace años como son el recrecimiento del embalse de La Concepción o el trasvase de Iznájar a Antequera - Subrayan la necesidad de avanzar en el uso de las aguas regeneradas y desaladas

Muchos agricultores habían declinado recolectar sus mangos este otoño. La Opinión

Pese a las primeras lluvias de este otoño seco que cayeron esta semana, el campo sigue mirando con preocupación al invierno, una estación en la que los agricultores auguran una temporada compleja, agravada por el aumento de los costes.

Los embalses de la provincia se encuentran al 34% de su capacidad, una situación especialmente crítica en el embalse de La Viñuela, el encargado de abastecer a La Axarquía que se encuentra por debajo del 10%.

Ante esta situación, cada vez más acentuada por los efectos del cambio climático, el campo malagueño demanda que se acometan una serie de obras hidráulicas, algunas de ellas pendientes desde hace año, para conseguir una mejor distribución del agua.

«En Málaga, como en el resto de Andalucía, tenemos una situación complicada por motivo de la falta de precipitaciones. Pero en nuestra provincia, aparte de este problema y debido al déficit estructural, venimos demandando de forma permanente la ejecución de obras hidráulicas que no nos hagan depender de estas faltas de precipitaciones periódicas, manteniendo una garantía de los recursos», explica Baldomero Bellido, presidente de Asaja Málaga. «La cantidad y forma de llover ha cambiado en los últimos tiempos y necesitamos infraestructuras para poder regular dicho recurso».

El pantano de La Viñuela en una imagen reciente. Álex Zea

Baldomero Bellido considera que aunque han asistido a numerosas «declaraciones de intenciones» lo cierto es que esas infraestructuras no se han ejecutado y, por tanto, «ahora tenemos las consecuencias».

Entre esas actuaciones se encuentra el recrecimiento de la presa de La Concepción, un proyecto sobre el que se lleva debatiendo dos décadas desde que se hizo el primer planteamiento sobre la posibilidad de aumentar la capacidad del embalse. Según el presidente de Asaja, podría duplicar su capacidad.

Destaca Bellido también la necesidad de corregir la salinidad del embalse del Guadalhorce, contaminado por los vertidos que se producen de manantiales cercanos, lo que hace «inviable» que los agricultores puedan emplear ese agua en el riego.

De hecho requiere el tratamiento de esas aguas a través de la desaladora de El Atabal para el consumo humano.

Otra intervención es la regulación de los ríos Grande y Guadiaro, «muy caudalosos durante gran parte del año pero sin ninguna regulación que permitia aprovechar dichos recursos, y mantener, como en el resto de embalses, caudales ecológicos durante todo el año».

Proponen, además, la construcción de «microembalses» en la cabecera de los ríos para evitar tanto la erosión como las escorrentías, y permitiendo acumulas recursos.

Otra de las grandes obras que aún siguen a la espera es el trasvase del embalse de Iznájar a la comarca de Antequera, una intervención cifrada en 50 millones de euros y que requiere de la autorización del Gobierno central.

Esta obra garantizaría el abastecimiento en la comarcas de Antequera y Norte y, subraya Baldomero Bellido, «paliaría la presión sobre los acuíferos de la zona norte de la provincia».

Regenerar y desalar

Para paliar la falta de agua, los agricultores señalan la necesidad de apostar por las aguas regeneradas. De hecho, la Junta de Andalucía declaró de emergencia esta misma semana la puesta en marcha de las obras en la depuradora del Peñón del Cuervo, así como las conducciones que conectan la estación con el Rincón de la Victoria. Esta intervención sumará 9,1 hectómetros cúbicos de aguas regeneradas que los regantes podrán aprovechar. Por último, avanzar en los procesos para desalar el agua del mar de manera que pueda destinarse a la agricultura.

Sobre esto, la Universidad de Málaga ya presentó el proyecto ‘Agua+S’, que planteaba una estación desaladora cerca del mar, conectada a una red de estaciones de bombeo encargada de impulsar el agua desalada a través del curso de un río.

Por último, un parque fotovoltaico flotante en un embalse suministraría la energía necesaria para todo el proceso requerido en el tratamiento del agua del mar. Según informó la Universidad de Málaga, la Junta está estudiando esta iniciativa para declararla como «proyecto estratégico» en la lucha contra la sequía.

«Todos estos son planteamientos que dan lugar a un uso sostenible de los recursos y que permiten dar estabilidad a las actividades que dependemos del agua para poder seguir desarrollando nuestra labor y generando riqueza y empleo a nuestra provincia», afirma el presidente de Asaja, que pone de ejemplo los cortes de suministro de riegos por la «falta de ejecución de la planificación».

«Toda nuestra industria agroalimentaria y turística podría irse al traste sin la garantía de agua que necesitamos», zanja Bellido.

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