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Violencia de género

Después de Diana: casi dos décadas de violencia machista

Harald Mikael lanzó a su pareja por la terraza la noche de Reyes en Fuengirola. Ella murió tras impactar de nuca contra el suelo. Este caso se convirtió en el primero en incluirse en el sangrante listado de las mujeres víctimas de violencia de género en España, que se inició en 2003

Harald Mikael entra esposado al juicio, que se celebró en 2006 GREGORIO TORRES

La madrugada del 6 de enero de 2003, en plena noche de Reyes, Diana Yanet Vargas murió tras caer de nuca contra la fachada de la calle donde residía en Fuengirola. Tenía 28 años y una hija de cinco años.

«¡No me pegues, no me tires!». Su pareja Harald Mikael Robert Hellström, de 32 años, la alzó por la barandilla del balcón y la lanzó al vacío desde un segundo piso. En la caída, Diana chocó contra lo que pudo ser un aire acondicionado o el tronco de un árbol, lo que la hizo girar y caer cabeza abajo.

Antes de matarla, Harald Mikael «le propinó varios golpes en la cabeza con un palo de fregona, volcó la impresora y los papeles que se encontraban en la mesa del salón», según se recoge en la sentencia del 7 de febrero de 2006 a la que ha tenido acceso este periódico, que relata una fuerte discusión que mantuvo en vilo a varios vecinos del edificio. Incluso llegó a lanzar por el balcón el árbol de Navidad, que ella bajó a recoger.

Con ellos convivía Charles Paul Marcel Moradell, amigo de Harald Mikael, que asistió a toda la pelea e impidió que los vecinos entraran a la casa a socorrer a Diana, alertados por los gritos y los golpes.

La mujer llegó a llamar al 112 y pedir auxilio a una operadora aunque cortó la conversación. Cuando el servicio de emergencias volvió a llamar a la casa, contestó un hombre que mantuvo con la operadora «una conversación rápida y muy difícil en la que él le habló en español y también en inglés y la insultó», según la sentencia, que apuntó a que fue Harald quien contestó.

El 112 decidió enviar a la Policía Nacional, que llegó al domicilio tres minutos después. Allí se encontraron a Charles Paul y a Harald Mikael, escondido desnudo dentro de un armario. Diana ya estaba muerta.

Este caso se convirtió en el primero en incluirse en el sangrante listado de las mujeres víctimas de violencia de género en España, que se inició en 2003. Un año después se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género.

Una «histérica»

Pese a las pruebas y al testimonio de tres testigos, Harald Mikael jamás reconoció el delito. Es más, elaboró una versión exculpatoria que los magistrados llegaron a calificar como «inverosímil» y «absurda».

«Negó haber matado a Diana Yanet e insistió en que su relación había sido tormentosa, culpándola a ella de las tensiones y peleas que habían tenido, como consecuencia de que era una histérica, padecía crisis depresivas y le había atacado en muchas ocasiones, en las que él se defendía, manifestando también que ella había intentado suicidarse en varias ocasiones», reza la sentencia.

Diana Yanet no solo dependía económicamente de su homicida sino también a nivel emocional. Entre los informes que se incluyeron en la valoración del caso aparecía una asistencia médica de ella por un intento de suicidio así como por síntomas de depresión, a lo que se le suma un parte médico por una fractura de mandíbula que se le imputaba a Harald Mikael y que ya fue enjuiciado.

«Le salió gratis»

La justicia condenó a Harald Mikael a 14 años de prisión por un delito de homicidio con el agravante de parentesco. En 2008 fue extraditado a Suecia -su país natal- y no llegó a completar la pena, como explica Ángeles Garzón, la abogada de la familia, que representó a su hija Laura Camila y a su padre Betancurt, exmarido de Diana Yanet.

Además, tenía que indemnizar a la pequeña con 180.000 euros, un dinero que nunca llegó a pagar.

«A este señor le salió gratis matarla. Anteriormente había tenido un negocio y le dio tiempo a disolverlo. Son procedimientos que deberían verse con una mayor agilidad procesal», señala la abogada. «Él tenía que indemnizar a la hija y no pagó absolutamente nada. Tuvimos que interponer una reclamación al Estado, que pagó una parte muy pequeña, y ese señor no pagó nada porque se declaró insolvente».

En el caso de Charles Paul, se le condenó a 18 meses de prisión por un delito de omisión de impedir delitos.

«Fue una sentencia que trabajé mucho, tanto valorando las testificales de las personas que vivían al lado de estas personas como las periciales como la intervención policial como los informes de inspección ocular», añade Lourdes Ortiz, la presidenta de la Audiencia Provincial y la juez ponente que redactó esta sentencia, que firmaron, además José María Muñoz y María Jesús Alarcón. «Fue una sentencia trabajada, desde la perspectiva de que estábamos en un caso de violencia de género, que en esos momentos no se había dado nombre pero estaba ahí».

Dos páginas de La Opinión con la información del homicidio en 2003 y a condena en 2006

«Completamente sola»

La Plataforma Violencia Cero de Málaga apenas llevaba un año conformada cuando ocurrió este caso, en el que se presentaron como acusación popular. «Fue de las primeras acciones que hizo Plataforma», cuenta la presidenta actual, Carmen Martín. «Nos presentamos como acusación popular porque no tenía a nadie, esta mujer no tenía absolutamente a nadie aquí en Málaga».

Al vivir en Madrid su exmarido y su hija, su única familia en España -era colombiana-, fue la plataforma la que se hizo cargo de los trámites del entierro. «Nos encontramos solas, éramos cuatro allí con nuestros ramos de flores... fue muy triste, muy triste».

Unos años después, cuenta Carmen Martín, el padre y la hija pudieron venir a recoger los restos de Diana Yanet.

«Era lo que ellos habían hablado, que si a alguno de los dos le pasaba algo que el otro se encargaba, pero en ese momento no podía venir por cuestiones económicas».

Nadie fue consciente en aquel momento de que el homicidio de Diana Yanet sería el primero en calificarse oficialmente como un caso de violencia de género.

Después de ella, han pasado casi dos décadas en las que más de un millar de mujeres han sido asesinadas por la violencia machista en España, 47 en Málaga. Las que precedieron a Diana serán siempre invisibles para la estadística. Ni una más.

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