Inspirado en el 22@ de Barcelona o el Wembley Park de Londres y con los adolescentes posmilenial como sus residentes objetivo, un nuevo barrio ha empezado a tomar forma en Málaga, el Distrito Zeta, un espacio de carácter futurista que tendrá áreas zen, drones mensajeros y hasta su propia moneda.

El diseño de los servicios y espacios públicos con los que contará se nutre de las necesidades de los jóvenes que nacieron entre finales de los noventa y principios de los 2000, la conocida como Generación Z, acostumbrados a convivir con la tecnología y con mayor conciencia medioambiental que sus padres y auelos.

Helena tiene once años y cuando hace frío y no tiene que hacer deberes le gusta quedar con sus amigos en el universo virtual de «Minecraft», el videojuego de moda entre la gente de su edad y en el que puede crear lo que quiera utilizando, simplemente, bloques con forma de cubo tipo Lego.

En su mundo ideal en la red tiene una bonita casa con piscina, una habitación rosa y un perro pequeño que la sigue a todos lados; sus amigos viven cerca y tienen tiempo de sobra para ir a jugar a una gran zona verde con flores y columpios donde hay, incluso, un parque para su mascota.

A su hermana melliza, Lorena, le gusta jugar al fútbol, montar en bici, observar a las mariposas y ayudar a su abuela a cuidar las plantas; el barrio «Minecraft», diseñado por ella a su medida, le ofrece posibilidades infinitas de poner en práctica todo eso.

Ambas son potenciales vecinas del Distrito Zeta y en ellas y en su ciudad soñada -y en la de muchos otros como Helena y Lorena- pensó la promotora malagueña Urbania cuando se planteó poner en marcha este proyecto.

En él habrá huertos urbanos, parques temáticos para perros, hoteles para insectos, zonas para interactuar con objetos animados de realidad aumentada, áreas de juego intergeneracionales y se podrá, incluso, apadrinar un árbol.

Sin perder de vista los gustos y exigencias de la Generación Z, este desarrollo se ha planeado en torno al concepto de «smart city» (ciudad inteligente) y contará con tecnología 5G, zona de recarga de vehículos eléctricos y una aplicación móvil para consultar la disponibilidad de aparcamiento, entre otros.

A grandes rasgos, el «Distrito Zeta quiere ser un trocito de ciudad pensada para el ciudadano» en el que éste pueda «encontrar respuesta a sus principales necesidades», ha explicado a Efe el arquitecto responsable de su conceptualización, Víctor Troyano.

Una urbe moderna debe ser capaz de adaptarse a los paradigmas e intereses de los tiempos que corren como la conciencia medioambiental y la sostenibilidad, la movilidad o la tecnología -destaca Troyano- y a los de siempre, como el sentimiento de comunidad, clave en este proyecto.

Este nuevo barrio se ubica en una parcela de unas 66 hectáreas (660.000 metros cuadrados) en un área de expansión al oeste de la ciudad que ha despertado gran interés en el sector inmobiliario, la zona de Sánchez Blanca en el distrito Cruz de Humilladero, que quiere ser «motor de regeneración urbana», aseguran desde la constructora.

De esos cientos de miles de metros cuadrados, algo más de 73.000 serán espacios verdes; 23.370, zonas comerciales; 64.766 se dedicarán a equipamientos; y casi 321.000 -la mayor parte- son suelo destinado a uso residencial en el que está previsto que se construyan 3.443 viviendas (2.241 unidades de precio libre y 1.102, aproximadamente el 30 por ciento, de protección oficial).

Entre las promotoras que se han puesto manos a la obra para dotar de vida al Distrito Zeta, Habitat Inmobiliaria y Aedas Homes. La primera comercializa una promoción de 70 viviendas de dos y tres dormitorios, «Hábitat Z1 Collection», y la segunda, una de 67, «Zeta Valley».

En el caso de Hábitat, los precios parten de 215.000 euros, y en el de Aedas oscilan entre los 190.000 y los 400.000 euros; si bien las obras de Zeta Valley no empezarán hasta junio de 2023, la empresa espera que estén terminadas dos años después, en 2025.

En esta promoción «priman los criterios de sostenibilidad, tecnología, comunidad y movilidad», aseguró el director territorial de Aedas Homes en la Costa del Sol, Ignacio Fernández, durante la reciente presentación del proyecto.