Si el proyecto catarí de la Torre del Puerto, el discutido hotel rascacielos en el Dique de Levante, continuara con la misma altura con la que consta en el expediente en tramitación en la Gerencia de Urbanismo -150 metros y no los 116 anunciados por los promotores, todavía sin plasmación oficial- el impacto visual sobre la Farola de Málaga, incoada como BIC en la categoría de monumento, sería casi idéntico al que la Torre de Valencia -94 metros, concluida en 1973- produce sobre la Puerta de Alcalá, el famoso monumento madrileño.

El motivo: aunque las alturas de sendas torres y monumentos son diferentes, las proporciones y distancias coinciden, por lo que el impacto visual es prácticamente idéntico. 

Esta es la conclusión a la que ha llegado el catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UMA Matías Mérida, en un informe que ha remitido tanto al Ministerio de Cultura como a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Fondo escénico actual del Puerto de Málaga y simulación con el rascacielos de 150 metros. Modo vista a nivel del suelo. Matías Mérida/Google Earth

«Clara perturbación»

El documento destaca que en los casos de Málaga y Madrid se produce «una clara perturbación de la contemplación de los monumentos (...) con independencia del grave impacto visual que producen en otras zonas de las dos ciudades».

La comparación es posible, indica el experto, porque la altura de la Torre de Valencia es 4.47 más elevada que la de la Puerta de Alcalá, mientras que la proporción existente entre la altura del rascacielos de la Torre del Puerto y la Farola es muy parecida e incluso algo más elevada: 4,54.

El informe resalta que las semejanzas continúan «en un aspecto muy relevante»: la distancia física entre «la actuación impactante (rascacielos) y los objetos impactados (monumentos) es prácticamente idéntica, así, desde la fachada occidental de la Torre de Valencia hasta la fachada oriental de la Puerta de Alcalá hay 776 metros y en el caso de Málaga, desde la fachada norte del rascacielos proyectado en el Dique de Levante hasta la fachada septentrional de la torre troncocónica de la Farola, 775 metros; sólo un metro de diferencia.

Impacto de la Torre del Puerto de 150 metros con respecto a la Farola y debajo, la Torre de Valencia en relación con la Puerta de Alcalá, desde 440 metros ambas imágenes. Matías Mérida/Google Earth

Por último, para analizar las imágenes en las que aparecen superpuestos los monumentos y las torres el informe ha tomado puntos de visión a la misma distancia de los monumentos: 440 metros. En el ejemplo de Málaga es la distancia entre el muelle 2 (Palmeral de las Sorpresas) y la Farola. En el de Madrid, un punto de visión del Eje Alcalá-Cibeles, en el lado oeste de la plaza de la Cibeles, teniendo en cuenta que está a una cota 13 metros inferior al emplazamiento de la Puerta de Alcalá lo que amortigua a su vez la diferencia de cota entre la Puerta de Alcalá y la Torre de Valencia (19 metros).

Los resultados, señala el informe, son «prácticamente equivalentes»: Desde ese punto a 440 metros de cada monumento, el rascacielos de Málaga ocupa en la imagen una altura 1,7 superior a la de la Farola y por su parte la Torre de Valencia alcanza en la imagen una altura 1,6 superior al punto más elevado de la Puerta de Alcalá.

«Negar la existencia de alteración de las vistas en los dos casos analizados implicaría rechazar algo ópticamente evidente y demostrable» subraya el informe, que remarca que no entra a valorar la calidad arquitectónica de los «edificios impactantes».

El informe de 2017

Matías Mérida fue el jefe del equipo de profesores de la Universidad de Málaga que en 2017 realizó un primer informe sobre la afección visual del hotel en el caso de que midiera 135 metros.

Las simulaciones de este primer informe recibieron críticas de trucaje y falsedad por parte del autor de la Torre del Puerto, el arquitecto José Seguí, en una tribuna en La Opinión en febrero de 2021.

A su vez, el catedrático de la UMA respondió con otra tribuna en este mismo diario, en la que explicó los cálculos matemáticos llevados a cabo para las simulaciones, lamentó que no se aportara ninguna prueba que sustentara las denuncias de falsedad y desveló con números que una de las infografías publicitarias de la Torre del Puerto era un 37 por ciento más pequeña de lo que debería corresponder en la realidad.