Málaga recuperará en 2023, después de dos años sin servicio, la conexión con Nueva York a la que aspiraban destinos como Sevilla. Será United Airlines la compañía estadounidense que ofrecerá un servicio estacional sin escalas tres veces por semana, después del trabajo de varias administraciones. Las mismas trabajan ahora con la mediación de entidades como las cámaras de comercio, para que otros cuatro destinos de EEUU, como Houston o Atlanta, dispongan de conexiones directas con la Costa del Sol.

Ayer, fuentes diplomáticas destacaban a este diario que la red Aena tomará un papel importante a la hora de establecer periodicidad, cuando las compañías interesadas en nuevas conexiones determinan la viabilidad de las mismas. Pero las conversaciones se encuentran avanzadas en el caso de las ciudades de los estados de Texas o de Georgia. Que Málaga está de moda no sólo resuena en Europa. En América, los acuerdos comerciales se multiplican con una ciudad que tecnológicamente «crece a pasos agigantados, con lo que supone en cuanto a planta hotelera y posibilidades de implantación de nuevas empresas».

Es decir, este interés en abrir nuevas líneas no sólo tiene un fondo turístico. La vertiente empresarial está «muy presente», como reconoce el vocal del pleno de la Cámara de Comercio de Málaga y directivo del Instituto Nauta, Rodrigo Bocanegra. «Debemos transmitir a la ciudadanía, a uno y otro lado del Atlántico, a través de la cultura, del mecenazgo y del intercambio de experiencias, lo mucho que en términos estratégicos empieza a significar Málaga en el contexto global», relata este empresario malagueño.

La componente turística vendrá por añadidura, como expresan agentes que trabajan desde hace décadas en atraer turistas norteamericanos a Andalucía. Relatan miembros de la federación andaluza de este segmento empresarial que el turismo de congresos cada vez tiene más peso en la cuota de visitantes que se adentran en Málaga a través del aeropuerto costasoleño.

En octubre, la terminal malagueña superó incluso las cifras de visitantes de 2019, de manera que la recuperación en términos de pasajeros no sólo se ha confirmado en la Costa del Sol. Si hace tres años se batieron registros históricos, actualmente los números dictan que el récord para este mes pasado no tiene antecedentes en el histórico que ya acumula más de un siglo de trayectoria desde que se inaugurase el primer aeródromo malacitano.

Recuperar conexiones internacionales por aire tiene una importancia superlativa. Sabida es la oleada de reacciones que deparó la noticia, en octubre, de que la estadounidense United Airlines confirmase el nuevo servicio estacional sin escalas, tres veces por semana, entre Málaga y el hub con sede en Nueva York/Newark.

Por entonces, el Ayuntamiento de la capital costasoleña, a través del Área de Promoción de la Ciudad y Captación de Inversiones, destacaba su papel activo en el «grupo de trabajo» de promoción de la conectividad aérea, donde también son partícipes entidades públicas como Turismo Costa del Sol, dependiente de la Diputación de Málaga, Turismo Andaluz, la promotora de la Junta de Andalucía para el despegue turístico de la comunidad autónoma, así como Turespaña y Aena, ligadas al Gobierno central.

La labor diplomática que otros agentes despliegan para agilizar los trámites no es menos significativa. El horizonte marcado para la primera salida entre Málaga y Nueva York, que retomará los viajes que durante 11 años ya se mantuvieron operativos, está anunciada para el viernes 2 de junio de 2023.

En esos primeros vuelos se concentrarán muchas promesas de futuro, como atestiguan los propios portavoces de la Cámara de Comercio de Málaga. Será un primer paso para aumentar la conectividad con un país que se siente muy próximo a la Costa del Sol, por el papel cada vez más protagonista del histórico Bernardo de Gálvez, personalidad que fue determinante para que Estados Unidos fraguase su independencia. Así lo expresan los propios diplomáticos consultados ayer.