«Una vez nos encontramos gente descalza subida en la mesa del conserje, bailando con música y con latas de cerveza, eran de las academias; cuando había oficinas no había ningún problema, eran gente normal que entraba a trabajar y pocas personas», cuenta Ignacio Zorrilla, presidente de la comunidad de propietarios del bloque Jábega II, en el número 36 de la avenida de Andalucía.

El presidente explica que los vecinos llevan más de un año en pie de guerra por un grupo de aulas de formación que se ofertan en alquiler por horas en la entreplanta de este bloque de 1979 y que a su juicio son fuente de ruidos continuos y problemas de convivencia.

Como detalla, en los 40 años que lleva el bloque con esta entreplanta con oficinas, sólo una vez tuvieron un problema parecido,«con unos teleoperadores de telefonía y conseguimos echarlos porque aquello era insoportable».

Ignacio Zorrilla detalla que, por el propio funcionamiento del negocio el trasiego de personas es constante en el edificio, que sólo cuenta con una sola entrada y salida. En su opinión, la entrada de tanto desconocido ha propiciado un robo reciente en uno de los pisos. «Vive gente mayor, no echaron la llave y usaron la tarjetita. Si llamas al botón de la academia te abren directamente, no preguntan siquiera», lamenta.

El bloque Jábega II, en la avenida de Andalucía, con la entreplanta debajo. A.V.

El presidente califica el ruido que soporta el bloque de «brutal, también los sábados porque ha habido noches que esto ha estado encendido y la limpiadora me dice que ha encontrado cervezas y litronas en los espacios comunes de la entreplanta».

Por su parte Antonio, el conserje, habla de moquetas del portal arrancadas, huellas de pies en las paredes y suciedad constante. «Es un desastre de lunes a domingo porque aquí no hay fiesta», destaca. A este respecto, Ignacio Zorrilla remarca que los domingos también se reúne una iglesia.

El presidente también cuestiona la presencia de una cámara de seguridad en la entreplanta, de varias que instalaron «sin pedir permiso a la comunidad», al igual que cambios en zonas comunes también sin permiso y ante todo, muestra su preocupación porque las aulas no tengan su propio sistema contraincendios, que se limita a los extintores del bloque. Zorrilla duda también de que las puertas de las aulas estén homologadas en caso de fuego y alerta de que el bloque sólo cuenta con una única entrada y salida.

La administradora del Jábega II, María del Carmen Martín, apoya las denuncias de los vecinos y recuerda que en la división horizontal del bloque los locales «aparecen como oficinas, no como aulas de formación», por eso cree que deberían contar «con una segunda puerta, porque todo el mundo entra por el mismo portal y aquello es una locura todo el día», al tiempo que señala que algunos usuarios «se ponen a comer y fumar en la entrada». 

Concentración de personas usuarias de las aulas de alquiler, al pie del bloque. A.V.

Respuesta de la empresa

Los dos responsables de la empresa de alquiler de aulas contactados por La Opinión han negado con rotundidad todas las denuncias. «Somos nuevos y no queremos problemas», señala Araceli, encargada del centro que indica que al tratarse de aulas de formación y de preparación de oposiciones en algunos casos, «la gente viene a estudiar, puedo entender lo del tránsito de gente pero antes había oficinas y los vecinos lo sabían cuando compraron su piso».

Araceli explica que la empresa trasladó a otro rincón de Málaga la iglesia, cuando los vecinos protestaron por el ruido e indica que para cualquier problema, la comunidad debe hablar con el propietario de los locales. «Pedimos un poco de comprensión porque no somos sólo nosotros, aquí hay muchas más oficinas», subraya.

Con respecto a las cámaras, comenta que estaban colocadas con anterioridad: «Preguntamos al propietario de las oficinas si podíamos ponerlas y nos dio su permiso». Por último, incide en que con las inspecciones de trabajo no ha habido ningún problema.

Por su parte José, el administrador del centro, recalca que desde que abrieron «hemos mejorado el aspecto de las oficinas y los cuartos de baño». Además, llama la atención sobre que las aulas son utilizadas, entre otras entidades por el IMFE del Ayuntamiento, lo que a su juicio evidencia la seriedad de la oferta, «además de que generamos empleo». Por último, lamenta la entrada de algunos vecinos en las aulas para protestar, algo que para la clientela «es horroroso».

Respuesta del Ayuntamiento

La concejala del Área de Comercio, Elisa Pérez de Siles, informa a este diario de que las aulas cuentan con las preceptivas declaraciones responsables, a falta del visto bueno del Consistorio. En este sentido, la edil explica que la empresa «no había atendido los trámites de audiencia» y le faltaban varios documentos por presentar. Por este motivo, informa de que el Área de Comercio «va a incoar el expediente para declarar la caducidad y en cuanto les llegue la resolución no podrían continuar desarrollando la actividad».