Depositar un brik o una botella vacía en el contenedor amarillo es el primer paso para reutilizar el plástico del que están hechos para fabricar nuevos productos. Cada vez son más las iniciativas de compañías textiles o alimenticias que optan por el plástico reciclado en sus envases o prendas. En Málaga, cada ciudadano recicla, una media de 13 kilos de 'envases ligeros' al año, según Ecoembes, la organización sin ánimo de lucro que gestiona el proceso. El dato no se encuentra muy distinta de la media andaluza que se sitúa en los 13,9 kilos, según los últimos datos registrados en 2021.

El reciclaje en la ciudad ha aumentado un 42% en los últimos cinco años, según revela Víctor Vázquez, especialista en gestión local y autonómica de Ecoembes. Vázquez sostiene que "hay más conciencia" en la sociedad y que, de hecho, es uno de los objetivos sobre los que trabaja la entidad: La educación ambiental. Y es que con 40 botellas de plástico se puede fabricar un forro polar: "Esto tiene una segunda vida (...). Hay cada vez más soluciones para el material reciclado". 

Trabajador en el interior de la planta de reciclaje de 'Los Ruices' en Málaga Ana Barranco

Pero, para que dichos envases se conviertan en una prenda de vestir, ¿Cuáles son los pasos del proceso? El responsable de Ecoembes en Málaga detalla que se trata de transformar el plástico en virutas o hilos a través de procesos técnicos como su fundición. Esos materiales son los que resultan del trabajo de las empresas llamadas 'recicladoras', que son, asimismo, las que luego se encargan de vender dicha materia prima a compañías de todo tipo.

Sin embargo, antes de que los envases reciclados llegan a sus manos, existe un proceso de clasificación, según el tipo de material del que estén hechos. Lo que se deposita en el contenedor amarillo es una mezcla de briks, envases de acero como las latas de conserva y aluminio como ocurre en las latas de refresco. Asimismo, se suma el plástico de tipo PEAD, localizado en las botellas de detergente y el film, así como el plástico PET de las botellas de agua, "el residuo que más abunda" en la planta de reciclaje de Los Ruices según su director técnico, Javier Pazos.

El proceso desde el contenedor amarillo

Por ello, la primera parada de los plásticos que llegan al centro ambiental en camiones es "la playa de descarga", una zona donde se depositan todos los envases todavía sin separar. "En Málaga el 80% de las veces se acierta", aclara el responsable de Los Ruices, o lo que es lo mismo, el porcentaje de error a la hora de tirar un residuo es mínimo, solo del 20%. 

La siguiente parada de los envases o otros residuos es el separado. La planta de reciclaje procesa 3.000 kilos de plástico cada hora, lo que hace un total de 8.000 toneladas, aproximadamente, al año, como indica Javier Pozas. "Primero hacemos una selección por tamaño para evitar que se cuelen orgánicos por ejemplo", señala. Dicho proceso recibe el nombre de 'pretratamiento' o 'triaje', que en ocasiones requiere, además de las máquinas, de la asistencia de algunos empleados. 

Una vez pasado el primer corte, los residuos comienzan a circular por distintas pasarelas que los introducen en máquinas. Las mismas utilizan el aire, la fuerza electromagnética de imanes y los láseres infrarrojos para separar cada tipo de plástico. "Imanes para separar latas, aire para aspirar el film (...). Los infrarrojos se usan para leer el polímero de la botella", explica el director de la planta de reciclaje. 

La circulación por las pasarelas es un proceso "completamente automatizado". Asimismo, las máquinas "tienen un 90% de efectividad", como indica Pazos. El 10% de residuos que no se han seleccionado correctamente, se detectan mediante un control de calidad. Entre cuatro y cinco trabajadores son los encargados de realizarlo: "Se lleva a cabo el triaje negativo, solo quito el error. Antes era en positivo y se tenía que separar todo. El trabajo resultaba más duro".

Empleada del centro ambiental de 'Los Ruices' de Málaga Ana Barranco

Una vez que los plásticos están separados, aterrizan en un 'búnker'. Cada tipo tiene el suyo propio: "Ya llegan clasificados y luego los prensamos", apunta Pazos. Cada día Los Ruices produce unas 200 balas de residuos. Todo el proceso requiere de unas garantías que aseguren "la calidad y la eficiencia". El objetivo es garantizar la circularidad, o lo que es lo mismo, que se pueda producir una materia prima de calidad a partir de los materiales reciclados para poder "reintroducirlo en el mercado", aclara Víctor Vázquez, responsable de Ecoembes en Málaga.

Incentivos al reciclaje

Ecoembes persigue el objetivo de seguir transmitiendo la importancia del reciclaje entre los malagueños. Entre sus iniciativas destacan, principalmente, dos. Una de ellas es una aplicación para el teléfono móvil que utiliza inteligencia artificial para resolver las dudas sobre dónde va cada tipo de envase o residuo. Este 'chatbot' se llama AIRE y es el primer asistente virtual de reciclaje.

Por otra parte, en abril lanzaron en la ciudad el programa 'Reciclos'. También funciona con una aplicación gratuita, que permite escanear el código de barras de cualquier envase. Una vez que se deposite en el contenedor, con la cámara del móvil se escaneo un código QR, que permite conseguir puntos, que se pueden canjear por regalos, como un patinete eléctrico o una mochila, o por "incentivos colectivos", es decir ayudas económicas a asociaciones. Es el caso de Arrabal o ASIMAS, la Asociación Ciudadana Anti Sida de Málaga, que actualmente colaboran con la organización. En Málaga, Reciclos suma ya 13.200 usuarios, según el responsable local de Ecoembes Víctor Vázquez.