El euríbor sigue disparando a los bolsillos de quienes deben pagar al mes una cuota de su hipoteca. Desde septiembre, este índice se sitúa en 2,233% y las previsiones auguran que escalará hasta los 3 puntos porcentuales. Esto se traduce, según las estimaciones de Asufin, en encarecimientos de las hipotecas comprendidos entre los 130 y los 1.500 euros al año, si se toma como referencia un préstamo tipo de 100.000 euros a 25 años. Son gastos imprevistos que no todos pueden afrontar, de ahí que muchos opten por cambiar su hipoteca a una a tipo fijo.

«Nos consta que durante los últimos meses ha habido muchos trasvases de hipotecas variables al tipo fijo, sobre todo de clientes que contrataron su hipoteca variable en los últimos cinco o seis años», explica el experto en hipotecas de HelpMyCash.com, Miquel Riera. De hecho, cada vez se firman menos préstamos variables. Solo el 27% de las hipotecas firmadas en junio eran de tipo variable.

El problema, señala Riera, es que en los últimos meses «ese cambio es cada vez más complicado». Las razones se sustentan en que a los bancos no les interesa ofrecer tipos fijos ahora que el euríbor está subiendo y, por otra parte, la banca ofrece unos tipos fijos cada vez más altos, incluso por encima del 4%.

Por tanto, «para aquel que esté interesado en hacer este cambio, nuestro consejo es que corra», añade el experto de HelpMyCash.com, «porque cuanto más tarde en hacer el cambio, más alto será el interés fijo que le ofrezcan». Y no hay mejor momento para hacerlo que ahora.

El Gobierno ha conseguido llegar a un acuerdo con las patronales bancarias (AEB, CECA y UNACC) donde se incluye una reducción mayor de los gastos y comisiones para facilitar el cambio de una hipoteca de tipo variable a otra de tipo fijo. Asimismo, las comisiones por amortización anticipada y cambio de hipoteca de tipo variable a fijo se han eliminado para todo el año 2023.

Antes de tomar una decisión determinante, es necesario calcular si el cambio es rentable. Para que lo sea, los expertos apuntan que el interés fijo de la nueva hipoteca debería situarse en torno al 3% o por debajo. «Un interés del 3% todavía es competitivo, sobre todo si tenemos en cuenta que el euríbor de media ha cotizado entre el 2 y el 3% a lo largo de sus más de 20 años de historia», señala Riera.

Si no es posible encontrar una oferta de hipoteca a tipo fijo por debajo de ese porcentaje, siempre hay soluciones alternativas para rebajar la cuota mensual. Una de ellas es escoger la hipoteca a tipo mixto. En ese caso, el préstamo disfrutaría de un interés fijo durante los primeros 5 o 10 años, por debajo del interés de las hipotecas fijas que se están ofreciendo ahora mismo. El principal inconveniente de las hipotecas mixtas es que esta protección es temporal y el precio podría dispararse si el euríbor ha subido en los últimos meses.

Tres opciones

El cambio de hipoteca variable a tipo fijo se puede realizar de tres maneras. La primera de ellas es mediante una novación, es decir, pactar con tu banco el cambio de contrato a interés fijo. Cabe destacar que la entidad financiera puede desestimar la propuesta o aceptarla a cambio de otras condiciones, como incluir comisiones o productos asociados. Por supuesto, la última palabra siempre es de quien paga la hipoteca.

En el caso de que las negociaciones con el banco fallen, existen otras opciones. La segunda manera de cambiar a tipo fijo la hipoteca es mediante una subrogación de acreedor. Consiste en trasladar el préstamo hipotecario a otro banco que acepte pasarte el tipo de interés a fijo. «En este caso, simplemente tendrías que encontrar un banco que estuviera dispuesto a asumir tu préstamo hipotecario y hacer el cambio de interés de variable a fijo», explica Riera.

La tercera vía es contratar directamente una hipoteca fija, ya sea con tu banco o con cualquier otro, y usar el dinero que te prestan para cancelar la hipoteca variable anteriormente contratada. En los tres casos, el requisito principal es no tener un perfil insolvente «porque evidentemente ningún banco está dispuesto a afrontar estos cambios si no puedes pagar la cuota de tu hipoteca o si has tenido impagos recientemente», explica el experto en hipotecas de HelpMyCash.com.

Tanto si se opta por la renovación como por la subrogación, los costes a tener en cuenta son parecidos. Para la novación, es necesario pagar una tasación de aproximadamente 300 euros si la entidad financiera la pide, además de una comisión que no sobrepase el 0,15% sobre el importe pendiente de la hipoteca. Además, si la hipoteca tiene una antigüedad superior a los tres años, esta comisión no se cobra por la Ley Hipotecaria de 2019. Por su parte, la contratación de una hipoteca nueva conlleva más gastos. En ese caso, habrá que pagar la tasación, más los gastos por cancelar la hipoteca (en torno a los 1.000 euros) por eliminar el préstamo del registro de la propiedad y pagar la comisión por amortización anticipada, entre el 0% y el 1% del capital.